LA DORADA COSTA

LA DORADA COSTA

Ruta por la Costa Dorada

"Lo principal que debes recordar en este viaje es ser amable con todos y siempre sonreír".

Ed Sheeran

Descubre la Costa Dorada

Esta ruta en autocaravana os llevará por la costa de Tarragona, más conocida como la Costa Dorada, llamada así por el inconfundible tono dorado de su arena. Es un viaje pensado para que os relajéis, disfrutando del buceo en aguas turquesas y dejando que la brisa marina y la arena acaricien vuestra piel. En cada parada, exploraremos los pueblos de la zona con un toque auténtico, siempre combinando el recorrido con actividades locales, tanto de mar como de tierra.

Es una opción ideal para quienes aún no conocen la Costa Dorada y quieren descubrirla en menos de una semana. Y si tenéis más tiempo, esta ruta está hermanada con la de “Pueblos Dorados”, lo que os permitirá alargar la experiencia y disfrutar aún más a fondo de esta costa tan especial.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 4 a 6 días, variando según las actividades planificadas, los destinos que se deseen visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, tenéis la flexibilidad de iniciarla desde la ubicación que consideréis más adecuada, adaptando y haciendo vuestra esta ruta tan especial.

Y recordar que como en cualquier otra ruta y las de playa especialmente, el secreto no está en visitar y recorrer mucho, sino en encontrar vuestro lugar, donde en este caso el sol y la playa simplemente, sean el elemento principal para desconectar.

Mapa de LA DORADA COSTA
Como llegar:
Parada 1

Tarragona

Ponemos nuestra primera rueda en Tarragona, una ciudad llena de vestigios romanos —como su anfiteatro, circo y acueducto— que le han valido el reconocimiento como Patrimonio de la Humanidad. Pero Tarragona es mucho más que su pasado romano. Desde la plataforma la consideramos una parada total, con multitud de opciones para disfrutar en cualquier época del año.

Comenzamos con una visita a su legado romano, donde encontraréis:

  • El Anfiteatro de Tarraco, del siglo II, donde se celebraban espectáculos como luchas de gladiadores y ejecuciones públicas. Aún se conserva una buena parte de sus gradas de piedra y se puede visitar su interior.

  • Muy cerca, podréis conocer el Circo Romano, del siglo I d.C., donde se realizaban carreras de carros. Aún conserva parte de las gradas y tres bóvedas subterráneas, una de las cuales conduce a la Torre del Pretorio, que más tarde fue palacio de los reyes de la Corona catalano-aragonesa.

  • Y a unos 3 km del centro, en las afueras, encontraréis el impresionante Acueducto de Ferreres o Puente del Diablo, con 27 metros de altura y 200 de longitud. Era el principal suministro de agua a la ciudad.

Siguiendo los pasos de los romanos, no puede faltar una parada en la Plaza del Foro, un lugar ideal para disfrutar de la gastronomía local. Os recomendamos probar platos como las patatas de padres, los calçots de Valls o el atún fresco, acompañados de un vermut o un vino con denominación de origen. En esta plaza también se alza la Catedral de Tarragona, uno de los emblemas de la ciudad, de estilo románico y gran riqueza en su interior.

Para obtener una de las mejores panorámicas, os recomendamos pasear por la Rambla Nova, un agradable recorrido de unos 2 km que comienza en el Balcón del Mediterráneo, con preciosas vistas al mar. A lo largo del paseo veréis esculturas destacadas como la de Roger de Llúria, héroe naval vinculado a la historia de la ciudad.

Otro de los rincones que no debéis perderos es el barrio del Serrallo, una encantadora zona marinera con calles estrechas y coloridas, perfecta para degustar pescado y marisco recién llegado del puerto.

Para terminar, nada mejor que rodear las antiguas murallas romanas, construidas en el siglo II a.C., siendo las más antiguas fuera de Italia. Se accede desde el casco antiguo, concretamente por el Portal de Roser.

Y por supuesto, antes de marcharos, acercaos hasta la Playa de la Pineda. Si el tiempo acompaña, podréis disfrutar de un buen baño o simplemente pasear por su orilla, para cerrar la visita como se merece.

Parada 2

Salou

Nuestra siguiente parada es Salou, uno de los destinos más turísticos de Tarragona gracias a sus extensas playas y su famoso parque de atracciones.

Para adentraros en su historia, comenzad en La Torre Vella, construida para vigilar la villa, y continuad por el Paseo Marítimo Jaime I, un recorrido de unos 2 km que va desde el Club Náutico hasta la Fuente Luminosa. A lo largo del paseo encontraréis varias esculturas en honor a Jaime I, así como numerosos bares y restaurantes donde saborear la gastronomía local. No dejéis de admirar las coloridas casas modernistas que salpican este tramo costero.

Mientras exploráis Salou, descubriréis fuentes de gran encanto, especialmente al caer la noche. Destacan la Fuente Luminosa, la Fuente Cibernética y la Fuente Laberinto, espectáculos de agua y luz que son cita obligada para los amantes del turismo nocturno.

Si buscáis emociones fuertes, el parque de atracciones Port Aventura está a un paso y figura entre los mejores de Europa.

Y, por supuesto, Salou mantiene 8 km de litoral repleto de playas y calas para todos los gustos:

  • Playa de Llevant: la más grande, en pleno centro urbano, con todos los servicios; ideal si no os importa compartir espacio con mucha gente.

  • Platja de Ponent: más de 1 km de arena fina en una zona urbana tranquila.

  • Playa Llarga: arenal casi virgen que choca con un bosque de pinos, perfecto para un baño rodeado de naturaleza.

  • Llenguadets: 60 m de arena dorada y agua cristalina; requiere aparcamiento en las inmediaciones.

  • Cala Penya Tallada: pequeña cala de 60 m, enclavada entre acantilados, con arena blanca y aguas transparentes.

  • Cala Crancs: junto al faro de Salou, ofrece un baño tranquilo a 6 km del centro, rodeado de pinar.

  • Cala Font: uno de los mejores rincones para practicar esnórquel en la Costa Dorada.

Con historia, ocio y un litoral de primer nivel, Salou es una parada imprescindible que combina sol, cultura y diversión en un mismo destino.

Parada 3

Mont-Roig Bahía

En el corazón de la Costa Dorada encontramos la franja costera conocida como Mont-roig Bahía, un tramo que forma parte del municipio de Mont-roig del Camp y que se sitúa justo al norte de Miami Playa. Esta zona, menos masificada, ofrece un entorno tranquilo y natural, perfecto para quienes buscan playas abiertas, paisajes con historia y rutas alejadas del bullicio.

Uno de los puntos más emblemáticos es la Playa de la Pixerota, donde el pintor Joan Miró pasaba los veranos y halló inspiración para muchas de sus obras. Su arena fina y sus dunas siguen transmitiendo la calma que tanto le fascinaba. En los alrededores, el Estany Salat —un pequeño humedal natural al final de una riera— permite observar aves y vegetación típica de estos ecosistemas protegidos.

Para una escapada más cultural, os recomendamos subir hasta el pueblo de Mont-roig del Camp, en el interior. Por los alrededores podéis visitar el Centro Miró y la Ermita de la Mare de Déu de la Roca, construida sobre un promontorio de piedra rojiza con vistas panorámicas espectaculares. Y si sois amantes del senderismo, no os perdáis la Cova Foradada y la montaña del Areny, donde la naturaleza muestra su lado más salvaje.

Parada 4

Miami Playa

Como si de oca a oca se tratase, os trasladáis ahora a las playas de Miami Playa, núcleo costero por excelencia del municipio de Mont-roig del Camp. Encontraréis una combinación de playas amplias, calas recogidas y una excelente oferta de ocio para disfrutar en familia o en pareja.

En el centro de la localidad, junto al paseo marítimo, destaca la Playa Cristal, una extensa franja de arena dorada donde podréis relajaros al sol, bañaros en aguas limpias o degustar la cocina local en alguno de sus restaurantes. No faltan los sabores típicos de la Costa Dorada: cazuelas de romesco, xató, calçots con salsa romescu o arroces marineros.

Si preferís calas más íntimas, la zona os ofrece pequeños tesoros como la Cala del Solitari, rodeada de pinos; la Cala Misteri, con un ambiente más resguardado; y la Cala de les Sirenes, muy valorada por su entorno natural y la calidad de sus aguas.

Miami Playa también es un destino ideal para practicar deportes náuticos como paddle surf, kayak, esquí acuático o submarinismo. Y si buscáis un plan más tranquilo, podéis recorrer su paseo marítimo, disfrutar de un helado frente al mar o dejaros llevar por la brisa del Mediterráneo.

Parada 5

L'Ametlla de Mar

En nuestra visita por la Costa Dorada, nos detenemos en L’Ametlla de Mar, también conocida como “La Cala” por la abundancia de playas y calas de aguas cristalinas que la rodean. Este destino es ideal no solo para disfrutar del propio pueblo, sino especialmente de su entorno, ya que se encuentra a las puertas del Parque Natural del Delta del Ebro.

Además del encanto de sus calas, el casco antiguo de L’Ametlla de Mar os atrapará con sus callejuelas estrechas, su ambiente marinero y su puerto pesquero, ideal para comprender la esencia de este pueblo donde la tradición pesquera sigue muy viva. Y si queréis completar la visita, a pocos kilómetros del núcleo urbano se encuentra el Castell de Sant Jordi d’Alfama, una antigua fortificación con vistas al mar que aporta historia y perspectiva a este rincón de la Costa Dorada.

Para los amantes de la naturaleza, la escapada al Parque Natural del Delta del Ebro es obligada. Con más de 7.000 hectáreas de extensión, podréis observar aves como los flamencos, recorrer senderos, relajaros en playas solitarias rodeadas de dunas, o realizar actividades como paseos en barca, kayak o visitar una granja de animales. Todo en un entorno donde la tranquilidad y la biodiversidad se entrelazan.

En cuanto a las playas, L’Ametlla de Mar ofrece algunas opciones ideales para disfrutar del sol y el mar sin salir del núcleo urbano. Entre las más accesibles destacan:

  • Playa de l’Alguer, de arena fina y ambiente familiar.

  • Playa de Sant Jordi, junto al castillo del mismo nombre, desde cuya cima podréis unas buenas vistas de la costa.

Y entre las calas más destacadas, el litoral de L’Ametlla está salpicado de belleza natural:

  • Cala de Pixavaques, perfecta para un baño relajado.
  • Cala Llenya, de aguas turquesa y rodeada de pinos y formaciones rocosas.

  • Cala Vidre, pequeña y recogida, ideal para momentos de calma.

  • Cala Calafató, que combina accesibilidad con un entorno natural muy agradable.

  • Cala Llobeta, perfecta para quienes buscan bucear o practicar snorkel entre vegetación y fondos marinos cristalinos.

Si queréis recorrer más a fondo la zona, el Sendero Mediterráneo GR-92 os llevará a lo largo de 9 km por algunas de las calas más bellas de la Costa Dorada. Una opción estupenda para descubrir joyas ocultas a pie.

Parada 6

La Ràpita

Terminamos el viaje en La Ràpita, enclavada en la sierra del Montsià y con uno de los mejores puertos de Tarragona. Si queréis mariscos frescos, no dejéis de visitar la lonja: mejillones y ostras del Delta del Ebro os esperan como auténticas delicias locales.

Su amplia playa es perfecta para desconectar, y su cercanía al Delta del Ebro ofrece rutas en bicicleta por paisajes únicos, así como una gran variedad de deportes náuticos. Incluso podréis recalar en la pequeña Isla de Buda (acceso restringido), otro rincón singular de esta costa espectacular.

Para obtener una panorámica general del municipio, la costa y el delta, subid al Mirador de la Guardiola; después, pasead por las calles trazadas por Carlos III, quien soñó con convertir La Ràpita en una gran ciudad portuaria. Recorréd las dársenas del puerto y su paseo marítimo, donde admiraréis una variada flota de embarcaciones; no os perdáis el verde Parque de Garbí, junto al mar.

Entre las playas de arena dorada y aguas cristalinas, tres de ellas son de acceso directo desde el paseo y el puerto: Capri, Delícies y Garbí, cada una con su encanto y servicios.

Si queréis explorar más allá, el Sendero de las Esculturas (6 km) combina arte al aire libre con tramos de costa y zonas naturales impresionantes; podréis empezar o terminar en varios puntos según vuestra ruta.

Y para esta ruta —así como para su itinerario hermano— no podía haber mejor broche que su propio nombre: Costa Dorada. El término “dorado” evoca sabiduría, alegría y bienestar, valores que inspiran este recorrido. Diseñada con acierto para adentraros en paisajes costeros únicos y regalaros momentos de felicidad, tanto en verano como en invierno, esta propuesta os invita a disfrutar de cada instante con la sencillez y la armonía que sólo una costa tan especial puede ofrecer.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado este viaje y que sigáis recorriendo el mundo con nosotros. Y recordad:

"Un paseo por la playa calma el alma".