LA TOSCANA CATALANA II

LA TOSCANA CATALANA II

Ruta por Lleida

“Los pueblos son una cera blanda; todo depende de la mano que les imprime el sello”

Édouard René Lefebvre de Laboulaye

Descubre la Toscana leridana

Esta ruta en autocaravana transcurre por algunos de los pueblos más conocidos de la Toscana Catalana, es decir, la comarca de L’Urgell (Lleida), donde descubriréis los rincones que esta preciosa comarca esconde.

Esta ruta se ha denominado así gracias a la cantidad de patrimonio cultural, a sus castillos llenos de leyendas y a sus grandes viñedos, que hoy en día abastecen a más de 20 bodegas. De ahí que también se le asocie el término Toscana. Además, esta denominación también se utiliza en Girona. Así que tenemos dos Toscanas en Cataluña, otra en Aragón y la italiana.

En este viaje, nos moveremos por los pueblos más destacados de esta Toscana, ofreciendo una gran variedad de actividades. Y si queréis visitar las otras Toscanas, también podéis encontrarlas en nuestras rutas, ya que se trata de entornos muy buscados tanto para disfrutar, como para desconectar.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 3 a 4 días, variando según las actividades planificadas , los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideres más adecuada, adaptando y haciendo tuya esta ruta tan especial.

Mapa de LA TOSCANA CATALANA II
Como llegar:
Parada 1

Guimerá

Comenzamos nuestra aventura en autocaravana por Guimerà, un auténtico tesoro declarado Conjunto Histórico‑Artístico. Su castillo, cuna de la baronía y del condado, vigilaba el valle del río Corb y fue pieza clave en la línea defensiva de la Segarra durante la Reconquista. Bajo sus muros floreció el pueblo, cimentando su prosperidad en la fuerza de la fortaleza.

Durante vuestra visita pasearéis por calles estrechas y empinadas que serpentean cuesta arriba hasta el castillo. Resulta fascinante observar cómo algunas casas se adaptan al desnivel del terreno, con accesos a distintos niveles que reflejan la singular topografía del lugar. La plaza Mayor, de delicioso encanto rústico, y la iglesia gótica de Santa María invitan a detenerse, disfrutar del silencio y empaparse de la autenticidad local.

En la cima, dominando el paisaje, se encuentran las ruinas del Castillo de Guimerà y su torre del homenaje —erigida en el siglo X sobre roca viva— siguen transmitiendo poderío. Subir hasta sus almenas recompensa con una panorámica sobre tejados de piedra, viñedos y el curso del Corb.

Al pie del pueblo, varias rutas señalizadas permiten continuar la exploración: un cómodo sendero bordea las murallas en la llamada “Ruta del Castell”; un corto paseo conduce hasta las ruinas del Monasterio de Vallsanta y al Santuario de la Bovera, ambos con miradores al valle; y los más activos pueden enlazar tramos del GR‑3 (Ruta del Cister), que une Guimerà con otros núcleos y monasterios, ideal tanto a pie como en bicicleta.

Para reponer fuerzas, nada mejor que la gastronomía local: embutidos artesanos que hablan de tradición, quesos de oveja y cabra con carácter rural, y guisos de carne centenarios que calientan cuerpo y espíritu, todo ello maridado con un vino de la Segarra para cerrar la velada con broche de oro.

Parada 2

Rocallaura

En nuestra búsqueda de rincones con encanto, llegamos a Rocallaura, diminuto núcleo del municipio de Vallbona de les Monges. A los pies de este pueblo asomado a la Sierra del Tallat se extiende la Ribera del Maldanell, cuyas fuentes de aguas carbonatadas y diuréticas otorgan al lugar un aura casi mágica que merece la pena descubrir.

Recorrer sus calles es sencillo y breve, pero lleno de calma. Encontraréis la iglesia, vestigios de la antigua muralla y uno de sus portales de acceso. Paseando también daréis con la cruz del término, el antiguo bebedero y la plaza nueva, puntos perfectos para desconectar antes de adentraros en su entorno.

Desde el mirador de la Sierra del Tallat se contempla gran parte de la Conca de Barberà y del Pla d’Urgell. Muy cerca parte la ruta que, en unos 10 km de ida y vuelta, conecta el moderno Balneario de Rocallaura con el Santuari del Tallat, pasando por Montblanquet.

Además, Rocallaura es punto de partida de la Ruta del Cister, un trazado de 105 km que atraviesa la Conca de Barberà, l’Urgell y el Alt Camp para unir los monasterios de Poblet, Santes Creus y Vallbona de les Monges. Este itinerario se puede hacer a pie o en bicicleta y ofrece una combinación perfecta de patrimonio histórico y paisaje rural.

Parada 3

Vallbona de les Monges

Continuamos por Vallbona de les Monges, un enclave único para saborear vinos de la D.O. Costers del Segre y aceites de oliva de la D.O. Les Garrigues (destaca la bodega L’Olivera). La agricultura marca el paisaje: pasead entre viñedos, olivos y almendros mientras os empapáis de la calma del entorno.

Imprescindible es la visita al fantástico Monasterio Cisterciense de Santa María de Vallbona, etapa obligada de la Ruta del Cister junto a los monasterios de Poblet, Santes Creus y el único de femenino, Vallbona de les Monges.

Para conocer la arquitectura tradicional, asomaos al Espai Maldanell, donde aprenderéis la técnica de la piedra seca, y descubrid el Museo del Cine, que recoge la historia del séptimo arte en la zona.

Si os apetece combinar historia y naturaleza, lanzáos a la Ruta de la Línea de Defensa Republicana: 26 km (a pie o en bici) que conectan seis fortificaciones del ejército republicano y concluyen en el imponente Monasterio del Tallat.

Parada 4

Maldá

Finalizamos nuestro viaje en Maldà, municipio de la comarca de Urgell, donde la Font Vella, una antigua mina de agua rodeada de vegetación, ofrece un entorno ideal para disfrutar en familia: jardines, fuente ornamental, zonas de picnic con parrillas, juegos infantiles y servicios, todo en plena naturaleza.

A continuación, os invitamos a recorrer el propio pueblo, donde cada calle empedrada guarda una joya arquitectónica. Pasead hasta el castillo, elevado sobre una peña y testigo de siglos de historia; continuad hacia la iglesia de Sant Pere, con su sobria portada románica; deteneos en la parroquia de Santa María de Maldá, de aire gótico tardío; y finalizad en la ermita de Sant Joan, un remanso de paz a apenas un paseo de 3 km que os permitirá admirar el encanto medieval de Maldà.

Como en la Toscana, las viñas han sido compañeras de ruta desde el inicio, y aquí vuelven a aparecer. A solo 2 km, en Sant Martí de Maldà, podréis visitar alguna bodega local, conocer sus procesos de elaboración y brindar con un vino de la Terra Alta o Costers del Segre. Es la despedida perfecta para esta travesía: un homenaje al paisaje y al fruto de la tierra.

Esta “Toscana del Urgell” busca la tranquilidad de lugares poco masificados, donde las distancias cortas y los aromas del campo se funden con un ambiente sereno. En Maldà, la máxima “menos es más” cobra todo su sentido: aquí no hacen falta grandes horarios ni planes apretados; basta la compañía de los vuestros, el crujir de las hojas y la armonía de los viñedos para convertir cada momento en un recuerdo inolvidable.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta visita por la Comarca de L’Urgell visitando algunos de los pueblos que componen la Toscana Catalana II. Y recordad, como dijo Castelao:

“La ciudad cree que fuera de ella no hay más que paisaje, patatas y leche; ignoran que también existe una cultura noble, antiquísima e insobornable”.