Iniciamos este viaje entre palmeras en la capital, Las Palmas de Gran Canaria, cuya llegada y despedida casi con toda seguridad será a través de su aeropuerto. Para aprovechar al máximo la ciudad, os proponemos descubrirla barrio a barrio:
Vegueta es el corazón histórico de la ciudad. Aquí se alzan la imponente Catedral de Canarias, la evocadora Casa de Colón y el Teatro Guiniguada.
Ciudad Jardín alberga el refrescante Parque Doramas, que ofrece un oasis de vegetación y juegos, perfecto para que los más pequeños disfruten de un agradable paseo.
Risco de San Juan deslumbra con sus fachadas de vivos colores y sus callejones empinados. Cada rincón regala perspectivas únicas de la ciudad y del litoral; una parada obligada para los amantes de la fotografía y de la atmósfera canaria más auténtica.
En Triana, la calle comercial por excelencia, encontraréis arquitectura con encanto y terrazas repletas de vida. Pasead por la Calle Mayor, degustad unas papas arrugadas con mojo picón o un reconfortante sancocho canario, y no dejéis de visitar el Teatro Pérez Galdós para completar la experiencia cultural.
Ya en La Isleta, el más marinero de los barrios, se suceden casonas tradicionales y pequeños puestos de artesanía. Siguiendo el paseo marítimo llegaréis al histórico Castillo de la Luz, el fortín más antiguo de la isla, y de ahí podéis continuar hasta la arena dorada de Las Canteras.
Por último, dos playas os mostrarán el lado más natural de la ciudad:
- Playa de Las Canteras, flanqueada por “La Barra”, un arrecife que protege sus aguas y crea un acuario natural ideal para el snorkel.
- Playa del Confital, al extremo norte del paseo, es un enclave de gran valor ecológico donde el surf y los paseos al atardecer revelan otra cara de Gran Canaria.


