COSTA Y CÍTRICOS

COSTA Y CÍTRICOS

Ruta por la costa de Valencia y del Azahar

"Que es mi barco, mi tesoro, que es mi Dios la libertad; mi ley, la fuerza y el viento; mi única patria, la mar".

José Espronceda

Descubre la costa de Valencia y del Azahar

Esta ruta en autocaravana nos lleva por algunas de las mejores playas y calas de Valencia y Castellón. La hemos llamado así porque la costa de Castellón es conocida oficialmente como Costa del Azahar, en referencia a la flor del naranjo y limonero, muy presente en toda la Comunidad Valenciana.

A lo largo del recorrido descubriremos tanto la Costa de Valencia como la Costa del Azahar, disfrutando de sus paisajes, de sus playas más atractivas y también de su sabrosa gastronomía marinera. En cada parada destacaremos los lugares de mayor interés y los platos más representativos de la cocina local.

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Este viaje tiene una duración aproximada de 5 a 7 días, dependiendo de las actividades que se quieran realizar, los destinos que se elijan y el tiempo que se dedique a cada parada.

Aunque la ruta parte de un punto concreto, podéis adaptarla fácilmente y comenzarla desde la ubicación que os resulte más cómoda. La idea es que hagáis vuestra esta propuesta y la convirtáis en una experiencia a medida.

Mapa de COSTA Y CÍTRICOS
Como llegar:
Parada 1

Gandía

Comenzamos nuestra ruta en autocaravana por esta cítrica costa en Gandía, uno de los destinos más turísticos de la Costa de Valencia. Y no solo por sus playas, sino también por su valioso patrimonio histórico y cultural. ¿Sabíais que Gandía fue uno de los lugares donde se establecieron los Borgia? Pues sí, y por esta y otras razones, arrancamos el recorrido en el centro de la ciudad, donde se encuentra su mayor joya monumental: el Palacio Ducal, símbolo del legado de esta influyente familia.

Después de la visita, os animamos a perderos por sus calles y plazas y a disfrutar del ambiente local, especialmente animado en los meses de verano. Si os apetece un momento de tranquilidad, os recomendamos una parada en los Jardines de la Casa de la Marquesa, un pequeño oasis perfecto para desconectar.

Y ahora sí, llega el momento que muchos esperáis: descubrir algunas de las mejores playas de la zona. Esta ruta de costa no escatima en rincones donde disfrutar del mar, y Gandía es un excelente punto de partida. Destacamos especialmente:

  • Playa Nord: situada junto al paseo marítimo, con 3 kilómetros de arena fina y aguas limpias. Al estar en una zona urbanizada, dispone de todos los servicios necesarios para pasar el día cómodamente.

  • Playa de L’Ahuir: al norte de la anterior, es una playa virgen salpicada de dunas, ideal para practicar kitesurf. Cuenta con duchas y servicio de socorrista.

  • Playa de Venecia: junto al puerto deportivo, rodeada de vegetación y con un ambiente muy tranquilo. Perfecta para ver el atardecer acompañado de un buen picnic.

  • Playa dels Marenys de Rafalcaid: más abierta y con espacio de sobra para practicar deportes acuáticos como surf, paddle surf y otros.

Parada 2

Cullera

Con la sensación de que difícilmente algo pueda sorprendernos ya, llegamos a Cullera, una localidad que combina mar y montaña, situada a los pies del Monte de les Raboses. Lo primero que os recomendamos es subir hasta el Castillo de Cullera, al que podéis llegar en caravana o a pie. Si optáis por subir andando, mejor con calzado deportivo. Una vez arriba, no os quedéis solo con las vistas: entrad a descubrir sus salas, porque merecen la pena.

Y ya que hablamos de historias costeras, aquí también encontraréis relatos de piratas. Como muestra, podéis visitar la Cueva-Museo del Pirata Dragut, un espacio curioso que recuerda las incursiones marítimas de otro tiempo. Para quienes busquen buenas panorámicas, otro punto clave es el Faro de Cullera, al que se accede fácilmente en autocaravana.

Tras tantas visitas, seguro que empieza a entrar hambre. Y nada mejor que disfrutar de una buena paella con vistas al mar. Os recomendamos optar por las que llevan marisco fresco, tan habitual en la costa. Algunas variedades que podréis encontrar son la paella de raya, de morena, el arroz negro o el tradicional arroz del senyoret.

Para bajar la comida, podéis dar un paseo por L’Estany, un lago de agua dulce rodeado de un paisaje tranquilo y singular. También podéis acercaros al Parque Natural de l’Albufera, donde es posible dar paseos en barca, alquilar bicicletas o apuntarse a visitas guiadas. Para llegar a ambos lugares, tendréis que desplazaros con la autocaravana.

Y si viajáis con niños —o simplemente os apetece un plan más lúdico—, a tan solo 6 km del centro tenéis el parque acuático Aquopolis, ideal para pasar un día diferente.

Si sois más de sal que de cloro, no faltan opciones en sus 15 kilómetros de costa. Estas son algunas de sus playas más destacadas:

  • Playa de San Antonio: unida a la del Racó, de arena fina y con todo tipo de actividades tanto en tierra como en el agua. Muy concurrida y con buen ambiente.

  • Playa El Dosel: con una zona naturista y otras donde se practican deportes como el surf, el buceo o incluso la pesca, gracias a sus formaciones rocosas.

  • Playa El Faro: pequeña y tranquila, con aguas calmadas. Muy cerca encontraréis restaurantes perfectos para comer o cenar.

  • Playa Cap Blanc: muy popular entre quienes practican vela, ya que cuenta con una de las escuelas náuticas mejor valoradas de la zona.

Y así, Cullera vuelve a sorprendernos gratamente, recordándonos que cada parada de esta costa tiene su propio carácter, y que en todas ellas hay algo especial que merece ser vivido.

Parada 3

Burriana

Cogemos nuestra autocaravana y nos adentramos en Castellón, donde hacemos la primera parada en Burriana, una localidad que se distingue por estar rodeada de campos de naranjos. Al estacionar, podéis dar un paseo por el puerto pesquero, que ofrece unas vistas muy agradables hacia el mar.

Esta parada no solo está pensada para los amantes del mar, sino también para quienes disfrutan de la naturaleza en estado puro. Por eso os recomendamos visitar el Clot de la Mare de Déu, un espacio natural situado en la desembocadura del río Anna. Al llegar, os recibirá un frondoso bosque de sauces, chopos y juncos que invita al paseo. La ruta más conocida es la que recorre el último tramo del río, con un recorrido de unos 4 kilómetros muy fácil de seguir.

Después de este paseo, es momento de acercarse a las playas de Burriana y alrededores, perfectas para relajarse o darse un buen baño. Entre ellas destacamos:

  • Playa de la Malvarrosa (Burriana): tranquila y con una curiosa división por un espigón; un lado de arena, otro de roca. Cuenta con todos los servicios.

  • Playa del Arenal: junto a la anterior, destaca por su gran extensión de arena. También dispone de todos los servicios, y si aprieta el hambre, podréis parar en alguno de los chiringuitos de la zona para tomar algo fresco frente al mar.

Y como no podía faltar, una buena mesa también forma parte de la experiencia. En toda la costa se come muy bien, y Burriana no es la excepción: aquí no solo dominan la paella, sino también los arroces a banda, la fideuà o los caldos de pescado, siempre con producto local y sabor mediterráneo.

Parada 4

Benicasim

En nuestra siguiente parada nos detenemos en Benicasim, conocida por sus grandes festivales de verano, pero también por muchos otros encantos que os descubrimos a continuación.

Lo primero que llama la atención al llegar —además de su paseo marítimo— es la Torre de San Vicente, una de las ocho torres construidas para vigilar y proteger la costa frente a los desembarcos piratas. En su interior encontraréis un Centro de Interpretación que os permitirá conocer mejor la historia defensiva de la zona. Desde aquí podréis acceder al centro histórico, que os animamos a recorrer con calma, haciendo parada en la iglesia de Santo Tomás.

Después de visitar el casco antiguo, no podéis dejar de recorrer el Paseo Marítimo, donde se encuentra la célebre Ruta de las Villas: un conjunto de 51 mansiones de verano construidas entre los siglos XIX y XX, muchas de ellas con vistas al mar. Esta ruta se divide en dos zonas muy distintas: la llamada Ruta del Infierno, famosa por las fiestas que se celebraban en sus villas, y la Corte Celestial, mucho más tranquila y señorial. Ambas están separadas por los Jardines de Comín, conocidos popularmente como "el limbo".

Para quienes quieran moverse un poco más, Benicasim también ofrece planes para senderistas. Una de las rutas más recomendables es la Vía Verde del Mar, que une Benicasim con Oropesa del Mar a lo largo de 6 kilómetros de costa. El trazado discurre sobre el antiguo recorrido ferroviario y es ideal tanto para caminar como para ir en bicicleta. Y si os apetece una inmersión en plena naturaleza, no dejéis de explorar el Desierto de las Palmas, un paraje natural de más de 3.000 hectáreas con rutas, miradores, el Castillo de Montornés y mucho silencio.

Y como lo prometido es deuda, terminamos esta parada hablando de sus playas. Benicasim cuenta con varias opciones ideales para relajarse junto al Mediterráneo:

  • Playa de Voramar: punto de inicio de la Vía Verde. Tranquila, bien equipada y perfecta para combinar mar y naturaleza.

  • Playa Torre de San Vicente: situada en el mismo centro urbano, muy animada y con todo tipo de actividades. La más conocida y también la más concurrida.

  • Playa Heliópolis: más tranquila, ideal para los que buscan practicar deportes acuáticos sin aglomeraciones.

  • Playa de Els Terrers: ubicada junto al paseo marítimo, con 1.700 metros de arena fina y limpia. Una opción excelente para desconectar.

Y para despedirse de Benicasim —si no lo habéis hecho ya— os animamos a probar el famoso licor Carmelitano, elaborado con hierbas según la receta tradicional de esta localidad. Una forma muy auténtica de brindar por la ruta.

Parada 5

Peñíscola

Nuestra última parada nos lleva hasta Peñíscola, una de las localidades más bonitas de España, reconocida oficialmente dentro de la red de los Pueblos más Bonitos de España. Es famosa no solo por sus playas, sino también por haber sido escenario de numerosas películas y series, entre ellas Juego de Tronos.

Comenzamos, como no podía ser de otra forma, por su casco histórico. El primer punto en el que solemos detenernos es el Portal de Sant Pere, una de las entradas más emblemáticas, datada en el siglo XV. Siguiendo el recorrido, llegamos a El Bufador, un agujero natural en la roca donde el mar ruge con fuerza cuando hay oleaje. Muy cerca se encuentra también el Museu de la Mar, perfecto para conocer la relación entre la ciudad y el Mediterráneo.

Poco después llegamos a la curiosa Casa de las Conchas. La historia popular dice que esta casa fue decorada con conchas por Justa, Timoteo y sus hijos, una familia humilde que, sin apenas recursos, encontró una forma de salir adelante cuando Justa empezó a contar la historia de la ciudad a los turistas. Fue, sin saberlo, la primera guía turística de Peñíscola. Con el tiempo, pudieron restaurar su casa y decorarla con las conchas que los marineros les regalaban a cambio de tabaco, como muestra del cariño que sentían por su tierra.

Continuando el paseo, llegamos al faro, que no se puede visitar por dentro, pero sí desde su entorno, con vistas espectaculares. Justo al lado se encuentra el imponente Castillo de Papa Luna, construido por los Caballeros Templarios entre los siglos XIII y XIV. Merece la pena recorrerlo y visitar estancias como las mazmorras, el Patio de Armas, la bodega o los antiguos establos.

Antes de llegar al mar, os recomendamos hacer una escapada al Parque Natural de la Sierra de Irta, al sur de la localidad. Al estacionar la autocaravana, podréis elegir entre rutas de distinta dificultad, acceder a miradores con vistas espectaculares al Mediterráneo o simplemente disfrutar de un paseo entre naturaleza y silencio.

Y sí, ha llegado el momento de hablar de las playas. Aquí van algunas que no os podéis perder:

  • Playa Norte: con 5 kilómetros de arena blanca y aguas turquesas, es perfecta para quienes disfrutan del vóley playa. Desde aquí se tiene una de las mejores vistas del castillo, especialmente al atardecer.

  • Playa Sur: muy cercana al conjunto amurallado y al castillo. Una playa tranquila, ideal para deportes acuáticos o simplemente para descansar.

  • Cala Argilaga: pequeña, de aguas cristalinas, rodeada de cuevas que ofrecen sombra natural. Perfecta para desconectar.

  • Cala Badún: una cala rocosa con mucha historia. Declarada Bien de Interés Cultural, fue construida por los árabes como punto de vigilancia y más tarde utilizada por piratas. Un rincón silencioso donde el sonido del mar se convierte en protagonista.

La razón por la que existe esta ruta es el mar y todo lo que lo rodea. Pero las opciones que ofrece esta costa en cualquier época del año son tantas, que con solo algunas de nuestras orientaciones —y un poco de imaginación— podéis diseñar una experiencia inolvidable. Dejad tiempo para pasear, tomar el sol o daros un baño si el clima lo permite... pero, sobre todo, dejad tiempo para no hacer nada, en la mejor compañía posible. Porque cuando se viaja en autocaravana, muchas veces menos es más.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta ruta que le hayáis encontrado el encanto a la Costa del Azahar. Y recordad, como dijo Alain Bosquet:

"El mar es un tratado de paz entre la estrella y la poesía"