LA ISLA CONEJERA

LA ISLA CONEJERA

Ruta por la isla de Lanzarote

“A Lanzarote no lo dejaremos por mucha agua''.

Refrán

Disfruta de la isla de Lanzarote

Esta ruta en autocaravana recorre la impresionante costa de Lanzarote, invitándoos a descubrir algunos de sus rincones más singulares y sorprendentes. La hemos llamado así porque los lugareños de Lanzarote, conocidos como ‘conejeros’, adquirieron ese apodo por la abundancia de conejos insulares y, en ocasiones, por el antiguo comercio de sus pieles, costumbre que dio nombre a su gentilicio.

Aunque a menudo se la conoce como la isla de los cien volcanes, lo que verdaderamente os cautivará es la armonía única de sus paisajes: un territorio donde la fuerza volcánica se funde con el azul del océano, y cada parada ofrece una nueva perspectiva de la naturaleza más salvaje y fascinante de Canarias.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 5 a 7 días, variando según las actividades planificadas , los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideres más adecuada, adaptando y haciendo tuya esta ruta tan especial.

Como en cualquier ruta, y más aún en esta que recorre una isla con algunas zonas de montaña, es importante conducir con precaución y planificar bien cada desplazamiento. Algunos trayectos entre paradas pueden transcurrir por carreteras estrechas o con curvas, donde conviene estar atentos a la señalización y posibles restricciones.

En temporada alta, y especialmente en espacios naturales o pueblos pequeños, no todos los lugares son accesibles en autocaravana. A veces es recomendable estacionar antes de llegar y continuar a pie o en transporte alternativo. También es útil consultar horarios, aforos y condiciones de acceso, ya que algunos puntos tienen regulaciones específicas.

Mapa de LA ISLA CONEJERA
Como llegar:
Parada 1

Arrecife

Comenzamos nuestra especial visita a la Isla Conejera en Arrecife, la capital de Lanzarote. Lo más probable es que lleguéis en avión, así que tanto al inicio como al final del viaje, os recomendamos dedicar unas horas a recorrerla, ya que el aeropuerto se encuentra muy cerca de aquí. Arrecife tiene encanto propio y es una buena puerta de entrada a la historia y cultura de Lanzarote.

Uno de sus rincones más especiales es el Charco de San Ginés, un puerto natural que parece una laguna, rodeado de casas blancas y pequeñas embarcaciones. Aquí nació el primer núcleo poblacional que acabaría dando forma a la capital actual. Pasear por sus orillas y sentarse en alguna de sus terrazas es casi obligatorio.

No muy lejos se encuentra el Castillo de San José, junto al puerto de los Mármoles. Esta fortaleza del siglo XVIII está perfectamente conservada y hoy alberga el Museo Internacional de Arte Contemporáneo, ideal para quienes disfrutan del arte moderno.

Pero Arrecife tiene muchos más rincones por descubrir: el Callejón El Aguaresío, perfecto para una foto diferente; la Plaza de las Palmas, con su iglesia y mercadillo de los sábados; la Casa Amarilla, exponente de la arquitectura tradicional; o el Puente de las Bolas, que conecta con el Castillo de San Gabriel, donde se ubica el Museo de Historia. También podéis acercaros al Muelle de la Cebolla, un lugar tranquilo para pasear junto al mar.

Para terminar el día, la Playa del Reducto es una gran opción: urbana, con arena dorada y aguas tranquilas, ideal para darse un baño relajante o disfrutar de la gastronomía del paseo marítimo.

Parada 2

Costa Teguise

Saliendo de la capital, nos dirigimos a pocos kilómetros hasta Costa Teguise, uno de los principales referentes turísticos de Lanzarote, perfecto para disfrutar de playas, actividades y mercadillos.

Diseñada en torno al Pueblo Marinero, una obra de César Manrique, gran parte del desarrollo urbano (hoteles, comercios, viviendas) gira en torno a este espacio con mercadillos artesanales y una amplia oferta de ocio y restauración.

Entre sus playas, ideales para bañarse, pasear o practicar deportes acuáticos, destacan:

  • Playa del Jablillo: pequeña, tranquila y de aguas claras, ideal para familias, con acceso cómodo.

  • Playa de las Cucharas: más amplia y equipada, es uno de los puntos clave para practicar windsurf.

  • Playa de los Charcos: más resguardada y menos concurrida, perfecta para relajarse.

Si os apetece cambiar de ambiente, acercaos al casco antiguo de Teguise, primera capital de Lanzarote. Su centro conserva uno de los conjuntos más bonitos de la isla, con calles empedradas, casas tradicionales y un ambiente muy especial. No dejéis de visitar la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, situada en la Plaza de la Constitución. Y si vuestra visita coincide en domingo, disfrutaréis de su conocido mercadillo, con artesanía, productos locales y mucho ambiente.

Para quienes viajan con niños o buscan algo diferente:

  • Aquapark Costa Teguise, el mayor parque acuático de la isla.

  • Lanzarote Aquarium, con fauna marina local y tropical.

Y muy cerca, dos espacios esenciales para entender la obra de César Manrique:

  • Fundación César Manrique, en su antigua casa en Tahíche.

  • Jardín de Cactus, una de sus intervenciones más emblemáticas, en Guatiza, por lo que sería recomendable visitarlo de camino a nuestra siguiente parada.

Y como en toda la isla, no os marchéis sin probar su gastronomía típica: atún en adobo, papas arrugadas con mojo, o escaldón de gofio con caldo de pescado.

Parada 3

Jameos del Agua

Un lugar tan especial como este merece una parada obligatoria en vuestra ruta por la isla conejera: ponemos rumbo hacia Jameos del Agua, donde la naturaleza y el arte se abrazan.

Jameos del Agua fue el primer Centro de Arte, Cultura y Turismo creado por César Manrique, y para muchos representa el mejor ejemplo de su filosofía: la armonía perfecta entre paisaje natural y creación artística.

La visita os llevará por un recorrido fascinante a través del mundo volcánico, la geología de la isla y la sensibilidad artística de Manrique. Todo comienza en el Jameo Chico, desde donde se aprecia la entrada al Túnel de la Atlántida. Luego se pasa por el lago subterráneo, hogar de los cangrejos ciegos albinos, especie única en el mundo. Desde allí se accede al Jameo Grande, con su impresionante piscina, y se culmina en el Jameo de la Cazuela, una zona exclusiva que solo se abre para eventos privados, con dos cascadas interiores y una atmósfera de calma absoluta.

En este enclave se respira la filosofía de Manrique en estado puro. Si podéis, reservad algo de tiempo para comer bajo el tubo volcánico, donde también se ofrece cocina tradicional canaria en un entorno inigualable.

Además, esta visita se complementa a la perfección con la Cueva de los Verdes, situada muy cerca, y más alejado el espectacular Mirador del Río, también diseñado por Manrique. Desde este último, si no os da vértigo, disfrutaréis de una de las panorámicas más imponentes de Lanzarote: La Graciosa y el archipiélago Chinijo a vuestros pies. Lanzarote norte en estado puro. Una parada que emociona.

Parada 4

Caleta de Famara

Tras las visitas anteriores, nos dirigimos a Caleta de Famara, un pueblo de pescadores al norte de Lanzarote, conocido por su ambiente relajado y su espectacular entorno natural. A los pies del imponente Risco de Famara, ofrece unas vistas inmejorables hacia La Graciosa y la costa norte.

Famara es uno de esos lugares con encanto donde lo mejor es perderse entre calles de arena, barcas y casas encaladas. Su aire tranquilo y bohemio lo convierte en una parada imprescindible para descubrir el lado más auténtico de la isla.

La Playa de Famara, con más de 5 kilómetros de arena volcánica bajo las imponentes montañas, es una de las más espectaculares de la isla. Sus constantes olas, impulsadas por los vientos alisios, hacen de ella un paraíso para los aficionados a los deportes acuáticos como el surf, windsurf, kitesurf o bodyboard.

Al caer la tarde, no dejéis pasar la oportunidad de contemplar uno de los atardeceres más impresionantes de Lanzarote, cuando el sol tiñe El Risco de tonos rojizos y dorados. Un espectáculo natural que pone el broche perfecto a esta parada inolvidable.

Parada 5

La Geria

Nuestra siguiente parada es La Geria, no una localidad concreta, sino una de las zonas más emblemáticas de Lanzarote por su peculiar forma de cultivar la vid. Aquí, cada planta se siembra en un hoyo excavado en la capa de grava volcánica, protegido por un muro en forma de media luna para resguardarla del viento. Este método, tan ingenioso como estético, da lugar a un paisaje que parece de otro planeta.

Nos situamos en pleno Paisaje Protegido de La Geria, en el centro-sur de la isla. La tierra negra, surcada por miles de cráteres perfectamente alineados, contrasta con el cielo y el telón de fondo de las montañas del Timanfaya, formando uno de los paisajes agrícolas más espectaculares del mundo.

Además, uno de los tesoros mejor guardados de esta zona es su variedad de uva: la malvasía volcánica. Esta cepa, perfectamente adaptada al terreno y al clima de Lanzarote, produce vinos blancos con gran personalidad. De hecho, la malvasía era ya conocida y apreciada en Europa siglos atrás, y hasta se menciona en algunas obras de Shakespeare, lo que da una idea del prestigio que esta uva ha tenido históricamente.

Podéis deteneros en alguna de las bodegas de la zona, muchas de ellas abiertas al público, para descubrir los secretos del cultivo, realizar una cata o simplemente disfrutar del entorno con una copa en la mano. Esta parada es una experiencia que une paisaje, cultura y sabor como pocas otras.

Parada 6

El Golfo

Tras degustar los singulares caldos elaborados con la vid cultivada en suelos volcánicos, nos dirigimos a El Golfo, un pueblo pesquero situado en el extremo suroeste del Parque Nacional de Timanfaya.

Aunque pequeño, El Golfo alberga uno de los paisajes más sorprendentes de la isla: el Charco Verde, también conocido como Charco de los Clicos. Se encuentra a escasos minutos a pie del pueblo y es, en realidad, el cráter de un volcán que, tras las erupciones de 1730 a 1736, quedó parcialmente invadido por el mar. En él, una laguna de intenso color verde esmeralda contrasta con la arena negra de su playa y el azul profundo del océano Atlántico. Es un lugar tan cinematográfico como real, pero importante: está prohibido el baño, ya que forma parte de la Reserva Natural del Parque de los Volcanes.

El intenso color del agua se debe a la presencia de algas fotosintéticas y a una alta concentración de azufre, resultado de la filtración marina a través de las cenizas volcánicas. Desde un mirador cercano, a tan solo dos minutos caminando desde El Golfo, se obtiene una de las mejores panorámicas del conjunto.

Una vez admirado este lugar único, podéis continuar hacia el sur, siguiendo esta ruta recomendada:

  • Playa de Montaña Bermeja: otra playa de arena negra con ambiente salvaje. Eso sí, precaución con el baño, por sus fuertes corrientes.
  • Los Hervideros: impresionantes acantilados de lava por donde el mar se cuela y golpea con fuerza. En días de oleaje, el espectáculo natural es sobrecogedor: parece que el agua "hierve" al chocar con la roca.
  • Salinas de Janubio: podréis conocer el proceso tradicional de obtención de sal y acercaros a su extensa playa de arena volcánica, perfecta para pasear y disfrutar del paisaje.

La zona es ideal para el senderismo y otras actividades al aire libre, y en El Golfo podréis disfrutar de pescados frescos, arroces y las típicas papas con mojo. ¡Repetir está más que permitido!

Parada 7

Papagayo

Para el gran final (o incluso el comienzo) de nuestra ruta, nos reservamos las espectaculares y adictivas Playas de Papagayo, la auténtica joya de la corona del baño en Lanzarote. Sus aguas turquesas y su fina arena dorada, enmarcadas por paisajes volcánicos, la convierten en una parada obligatoria.

Si os apetece una experiencia diferente, la excursión en catamarán por la costa de Papagayo es perfecta para disfrutar del mar, relajarse y descubrir calas inaccesibles por tierra. Gracias al clima suave y el mar en calma durante casi todo el año, esta zona es ideal tanto para familias como para quienes buscan tranquilidad, sol y desconexión.

Y si queréis cerrar el círculo del viaje por la isla, os proponemos continuar hasta Playa Blanca, enclave turístico desde donde, si aún os queda espíritu aventurero, podéis tomar el ferry a Fuerteventura.

Hasta aquí, solo nos queda deciros que es momento de despertar del sueño... porque estos paisajes tan únicos os harán sentir que habéis estado en otro planeta.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta visita por la bonita isla de Lanzarote y que hayáis podido descubrir los sorprendentes parajes que esconde. Y recordad, como dijo Kate Douglas Wiggin:

“Hay una especie de magia cuando nos vamos lejos y, al volver, hemos cambiado”.