BRAVA, BRAVÍSIMA

BRAVA, BRAVÍSIMA

Ruta por la Costa Brava

"Hay muchas aventuras ahí fuera esperando a que las vivamos".

Anónimo

Descubre la Costa Brava

Esta ruta en autocaravana recorre una de las costas más impactantes del Mediterráneo, donde los abruptos acantilados y formaciones rocosas se funden con vegetación, playas y calas de aguas cristalinas. A lo largo de este litoral, asoman pueblos marineros con esencia propia y ciudades costeras llenas de vida. Fue el periodista y escritor Ferran Agulló quien, inspirado por la fuerza del mar golpeando las rocas, bautizó este paisaje como Costa Brava.

Sea cual sea la época del año, aquí os esperan calas de ensueño, entornos medievales, senderos junto al mar, una exuberante vegetación que alcanza la orilla, actividades para todos los gustos, una gastronomía excepcional... y, cómo no, buena compañía. Una combinación que atrapa y convierte cada visita en una experiencia inolvidable, de esas que invitan a volver una y otra vez.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 6 a 8 días, variando según las actividades planificadas, los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideréis más adecuada, adaptando y haciendo vuestra esta ruta tan especial.

Mapa de BRAVA, BRAVÍSIMA
Como llegar:
Parada 1

Tossa de Mar

Comenzar una ruta de costa desde un lugar como Tossa de Mar, supone poner el listón de salida muy alto, pues se trata de uno de los pueblos más emblemáticos de la Costa Brava. Es conocido por su impresionante núcleo medieval fortificado, declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional, pero también por sus playas y calas de aguas cristalinas, en entornos que todavía conservan su carácter casi virgen.

La mejor forma de comenzar la visita es ascendiendo al castillo, de origen romano, desde donde se accede a su recinto amurallado y a la Vila Vella, el casco histórico. Pasear entre sus torres y callejuelas empedradas os llevará directamente a su faro, un excelente mirador que ofrece una panorámica espectacular del litoral. Un rincón perfecto para detenerse, disfrutar del paisaje y hacer unas buenas fotos.

Como hizo Ava Gardner cuando rodó en 1951 Pandora y el holandés errante, callejear por Tossa es toda una experiencia. No olvidéis buscar su estatua como homenaje en uno de los rincones del pueblo.

Si os apetece daros un baño, justo detrás de la Vila Vella encontraréis la Cala Es Codolar, un rincón pequeño y recogido, perfecto para hacer esnórquel. Si buscáis algo más amplio, la Playa Grande es la más conocida, con todos los servicios y un bonito paseo que os llevará hasta la estatua de Minerva.

Para los amantes de la naturaleza, Tossa también ofrece rutas como el Camino de Ronda, que bordea la costa durante unos 10 kilómetros y conecta con otras calas y playas escondidas, así como una variada oferta de turismo activo, que incluye buceo, excursiones en barco y visitas guiadas. En cuanto a gastronomía, no podéis dejar de probar su famoso “mar i muntanya” (una deliciosa combinación de carne y pescado), las patatas de Olot, la butifarra dulce o una buena sopa de pescado local.

Parada 2

Palamós

En nuestra siguiente parada nos detenemos en la villa pesquera de Palamós, tan conocida por su famosa gamba roja como por sus magníficas playas. Para disfrutar plenamente de lo que esta localidad ofrece, lo ideal es dejarse llevar por sus esencias marineras, su ritmo diario y su patrimonio:

  • Vinculación con la pesca: en su gran puerto pesquero podréis ver de cerca la flota, la actividad diaria y asistir a la subasta del pescado en la lonja. Muy cerca se encuentra el interesante Museo de la Pesca, donde podréis conocer la evolución de la actividad pesquera y su papel clave en la historia de Palamós.

  • Patrimonio y arquitectura: comenzad por su casco histórico, con callejuelas empedradas, plazas animadas, tiendas y bares con encanto. Después, caminad hacia el norte hasta las ruinas del Castillo de Sant Esteve de Mar, desde donde tendréis unas vistas inmejorables del litoral.

  • Playas y calas: desde el paseo marítimo podéis acceder a la Playa Grande, ideal para familias, o descubrir calas como Cala Margarida, cercana al puerto deportivo, y la preciosa playa de la Fosca, junto al castillo. También merecen una visita Cala S'Alguer, con sus casitas de pescadores de colores y un aire bohemio muy fotogénico; la salvaje y tranquila Cala Estreta, perfecta para quienes buscan desconexión total en plena naturaleza.

  • Gastronomía: además de su producto estrella, la gamba roja, la oferta culinaria es excelente gracias a su proximidad al mar y a su pertenencia a la D.O. Empordà, lo que permite acompañar cualquier plato con un buen vino local, tanto en bares y terrazas como en bodegas cercanas.

Con todo esto, vuestra visita a Palamós será difícil de olvidar: un destino que lo tiene todo, con gusto, autenticidad y calidad superior.

Parada 3

Calella de Palafrugell

Cada rincón de la costa tiene su propia esencia, y aunque todos comparten algo especial, Calella de Palafrugell brilla con luz propia. Situado en una costa rocosa y salpicado de encantadoras calas, este pueblo os invita a explorar, desconectar y dejaros llevar por su belleza natural.

Os recomendamos comenzar la visita con un paseo por el casco antiguo, donde se respira la esencia sencilla y auténtica de la zona. Desde allí, podéis acercaros a la costa para disfrutar de las vistas desde el Mirador de Manuel Juanola i Reixach, situado a los pies de la conocida “casa rosa”, justo encima de una cala ideal para ir con niños. Otro punto panorámico imprescindible es el Mirador de Punta dels Burricaires, que regala imágenes inolvidables del litoral.

Y ahora sí: toca darse un buen baño. Algunas de las playas más recomendadas son:

  • Playa del Canadell: unos 200 metros de arena gruesa y aguas cristalinas. Ideal para quienes practican snorkel.

  • Playa de Port Bo: una de las más populares de la zona. Tiene un entorno tradicional, con barcas pesqueras y restaurantes donde probar una buena paella o marisco fresco.

Antes de iros, os animamos a recorrer el cercano Camino de Ronda, un sencillo paseo de 1,5 km que bordea la costa entre calas, pinos y acantilados. Para rematar la jornada, nada mejor que visitar los Jardines de Cap Roig, situados a solo 3 kilómetros del centro, donde podréis contemplar la fusión perfecta entre botánica, historia y Mediterráneo.

Parada 4

Estartit

Continuamos por la costa de Estartit situado en pleno corazón del Parque Natural del Montgrí, las Illes Medes i el Baix Ter. Por ello, os recomendamos preparar no solo ropa de playa, sino también equipación deportiva. Este destino está abrazado por un entorno privilegiado, entre su paradisíaca costa y el parque natural que se alza justo encima de la localidad, como si la protegiera. Desde sus alturas, podréis divisar las imponentes Islas Medas.

El parque cuenta con 17 itinerarios señalizados, ideales para caminatas o rutas en bicicleta que combinan mar, montaña y biodiversidad. Para elegir la opción más adecuada, os sugerimos pasar primero por la Oficina de Turismo de L’Estartit, donde os facilitarán información detallada sobre cada recorrido. No os perdáis rutas emblemáticas como la subida al Castillo de Montgrí (5 km ida y vuelta desde Torroella de Montgrí) o los senderos más cercanos a L’Estartit, que os permitirán descubrir calas escondidas, humedales y marismas.

Tras sumergiros en este entorno natural, una excelente propuesta es realizar una excursión en barco a la Reserva Marina de las Islas Medas. Este espacio protegido, formado por siete islas y 21 hectáreas, alberga fondos marinos únicos, ideales para el buceo y el snorkel. Aunque el desembarco en las islas está prohibido, las vistas desde el mar y la fauna marina bien merecen la visita.

De vuelta a tierra firme, toca disfrutar de su litoral. No os perdáis el mirador del Cap de la Barra, desde donde tendréis una vista panorámica espectacular del Mediterráneo, las Islas Medas y la línea de costa de Estartit. Entre las playas y calas más destacadas están:

  • Playa de L’Estartit: extensa, de arena fina y aguas poco profundas, ideal para familias.
  • Cala Pedrosa: rodeada de pinos, perfecta para quienes buscan tranquilidad.
  • Cala Calella: pequeña y rocosa, para los amantes de la naturaleza más salvaje.

Y, por supuesto, no os marchéis sin probar la gastronomía catalano-mediterránea, donde el mar es protagonista. Pasead por el puerto pesquero y el Paseo del Molinet, y seguro que encontraréis el lugar perfecto para saborear una buena fideuá, arroz caldoso, pescado fresco o un suquet de peix, que pondrán el punto perfecto a esta primera parada.

Parada 5

Cadaqués

A continuación nos dirigimos hacia Cadaqués, uno de los destinos más encantadores de la Costa Brava. Su belleza natural no solo os sorprenderá durante el trayecto, sino también al llegar al propio pueblo, donde se respira un ambiente bohemio y artístico inconfundible. Como afirmó Salvador Dalí“Cadaqués es el pueblo más bonito del mundo”.

Comenzaremos por el casco antiguo, donde aún se conservan restos del recinto amurallado, levantado en su día para proteger la ciudad. Desde allí, podréis subir a la colina de Tres Creus para visitar el Castillo de Cadaqués, que, aunque en estado más testimonial, forma parte del legado defensivo del lugar.

Muy cerca, en el término municipal de Cadaqués, se encuentra Portlligat, lugar de imprescindible parada para conocer la Casa Museo de Salvador Dalí, reconocida como Bien de Interés Cultural. La visita guiada, de aproximadamente una hora, os permitirá adentraros en el laberinto de estancias que el propio Dalí diseñó, un recorrido tan singular como su genio creativo. Como él mismo dijo: “No se puede comprender mi pintura sin conocer Portlligat”.

Tras la visita, podréis relajaros en la playa de Portlligat, justo al lado de la casa, y disfrutar de una tarde tranquila junto al mar. De regreso a Cadaqués, no dejéis de recorrer su paseo marítimo, repleto de rincones acogedores donde saborear la gastronomía local. Si el tiempo acompaña, podéis daros un baño en la Platja Gran, una de las playas más conocidas, presidida por una estatua de Dalí, o en la Platja del Ros, más tranquila y con aguas poco profundas.

Y para cerrar la jornada con una postal inolvidable, os recomendamos subir hasta el Faro de Cala Nans o el Faro del Cabo de Creus, desde donde podréis contemplar un espectacular atardecer con vistas panorámicas del litoral.

Estas costas bravas y bellas no solo os dejarán sin palabras, sino que os hipnotizarán con el embrujo de sus acantilados, el olor de la vegetación que llega hasta la arena, el sabor inconfundible del mar en cada plato y la historia que respiran sus calles y puertos. Un cóctel perfecto que dejará el sabor a mar grabado en vuestra memoria, obligándoos —sin remedio— a presumir de esta tierra… y a volver en cuanto podáis.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta visita por la Costa Brava. Y recordad, como dijo James Michener:

“Viajar es la única cosa que compras que te hace más rico”.