RIQUEZA INTERIOR I

RIQUEZA INTERIOR I

Ruta por la provincia de Valladolid

"Todo lo que se puede imaginar es real".

Pablo Picasso

Descubre la provincia de Valladolid

Esta ruta en autocaravana y su pareja complementaria (2ª parte) nos lleva por la provincia de Valladolid, una tierra tan rica en atractivos que ha sido todo un reto hacer una selección para establecer paradas. Os invitamos a descubrir la llanura del “Valle de Olit”, un territorio cargado de historia que incluso fue, en su día, capital de España.

Valladolid es célebre por sus vinos Ribera del Duero, con bodegas en prácticamente cada pueblo, y destaca también por sus imponentes monumentos, castillos, y una gastronomía exquisita que incluye especialidades como el lechazo y la sopa de ajo.

Además, la longevidad de sus habitantes, posiblemente influenciada por este entorno y sus tradiciones, añade un atractivo más. Por eso queremos invitaros a compartir la “riqueza interior” de esta tierra que, más allá de su historia y sus paisajes, sigue conservando un espíritu único. Así que disfrutar de esta primera entrega a tope y en cuanto podáis tratar de realizar la segunda, y si es directamente sin parada temporal, mucho mejor.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 6-7 días, variando según las actividades planificadas, los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideres más adecuada, adaptando y haciendo tuya esta ruta tan especial. De hecho por su planteamiento la distribución de las paradas crea una vuelta completa a la provincia de Valladolid, por lo que la decisión de su inicio, depende totalmente de la decisión del viajero y sus intereses.

Mapa de RIQUEZA INTERIOR I
Como llegar:
Parada 1

El Castillo Encantado

Nuestra aventura, pensada para todos los públicos y con intereses para cada quien, comienza en el Castillo Encantado de Trigueros del Valle. Esta imponente fortaleza del siglo XV, custodiada por dragones y criaturas mágicas talladas en piedra, os transportará a un mundo de leyenda tan pronto crucéis su puente levadizo. Es imprescindible adquirir las entradas online antes de la visita; una vez allí, podréis estacionar vuestra autocaravana en la zona habilitada junto al castillo y perderos después por el bosque cercano, descubriendo senderos que murmuran historias de caballeros y encantamientos.

Al bajar al pueblo, descubriréis el latido de la vida rural en su acogedora Plaza Mayor, donde los vecinos se reúnen para charlar mientras saborean un refresco junto a la fuente. A escasos metros se alza la Iglesia de San Miguel Arcángel, un templo románico de muros sobrios y ventanales con luz de siglos, y, algo más allá, la Ermita de Santa María del Castillo, que ofrece panorámicas inolvidables de los Montes Torozos. Bajo sus empedradas callejuelas se esconden las Casas Cueva, auténticas viviendas excavadas en la roca que podréis visitar para comprender cómo vivían quienes buscaban abrigo y frescor en el subsuelo.

Trigueros del Valle forma parte de la Denominación de Origen Cigales, célebre por sus vinos rosados y también por tintos y blancos de gran personalidad. Varias bodegas familiares abren sus puertas para mostraros el arte de la vinificación: desde el cuidadoso pisado de la uva hasta las barricas donde maduran lentamente los caldos. Las catas guiadas os permitirán saborear en origen la frescura del clarete y la estructura de los tintos que crecen a la sombra de las encinas.

El paisaje que rodea el pueblo, entre los ondulantes campos de cereal de Tierra de Campos y los bosques de encinas y pinos de los Montes Torozos, es un refugio para el senderismo y la bicicleta de montaña. Podréis recorrer viejos caminos rurales que atraviesan bancales de viñedo, o seguir la ribera de la esclusa n.º 27 del Canal de Castilla, donde el murmullo del agua acompaña cada pedalada. En cualquier trayecto, la sensación de libertad y contacto con la naturaleza os cargará de energía.

Para poner el broche final a esta experiencia, probad la gastronomía de la zona con sabores contundentes y auténticos: el lechazo asado al horno de leña, tierno y jugoso; los guisos de puchero con legumbres y carnes del cerdo; las patatas guisadas con costillas o bacalao; y los embutidos artesanales que aquí saben a tradición. No olvidéis rematar el festín con un dulce tipo perrunilla o un roscón de la Virgen del Carmen, siempre acompañados de una copa del vino de Cigales que, tras este viaje, sabrá a auténtico privilegio.

Parada 2

Valladolid

Visitar la capital de la provincia es imprescindible para conocer a fondo Castilla y León: Valladolid, antigua sede de la corte, atesora un patrimonio monumental impresionante. Sus calles rezuman historia, salpicadas de edificios y rincones que han sido testigos de siglos de acontecimientos.

Antes de adentraros en sus tesoros arquitectónicos, os recomendamos probar sus sabores más auténticos: la reconfortante sopa de ajo, el lechazo asado al horno de leña, las patatas a la importancia, la tortilla de chorizo o los espárragos de Tudela del Duero, todo ello maridado con los vinos de la tierra.

Al pasear por el casco urbano, la Plaza de San Pablo os dará la bienvenida, presidida por la iglesia conventual que desde el siglo XVI fue el corazón de la ciudad; muy cerca, el elegante Palacio Real y el Café Pimentel os invitan a explorar su historia. No dejéis de visitar el Museo Nacional de Escultura, cuyas salas muestran algunas de las piezas más destacadas del arte en madera y piedra. La imponente Catedral y la iglesia de Santa María de la Antigua son otros dos emblemas ineludibles, antes de hacer una pausa en la animada Plaza Mayor para tomar un tentempié.

El pulmón verde de Valladolid es el Campo Grande, un parque ideal para perderse entre paseos, lagos y estatuas; y para quienes busquen museos con un aire diferente, el Museo Oriental y la Casa de Cervantes ofrecen viajes por la cultura y la literatura desde dos perspectivas únicas. Si viajáis con niños, a solo diez kilómetros os espera el Valle de los Seis Sentidos en Renedo de Esgueva, con su gran parque infantil y circuitos sensoriales para pequeños exploradores.

Para los amantes del senderismo y la bicicleta, Valladolid es punto de partida ideal: al norte, los Cortados de Cabezón de Pisuerga regalan rutas de 5 a 15 km junto al Pisuerga; al sur, la Senda Verde del Pinar de Antequera ofrece recorridos de hasta 20 km entre pinos; y a un paso de la ciudad, los canales del Canal de Castilla, con tramos llanos de 8 a 25 km entre Cigales y Dueñas, resultan perfectos para disfrutar del paisaje en BTT o a pie.

Parada 3

Portillo

Portillo es una villa que combina historia, arquitectura y tradición dulce en cada rincón. Al llegar, dirigíos a la coqueta Plaza de la Villa, a la que se accede por la Puerta de los Tres Arcos, una elegante estructura de ladrillo del siglo XVIII. Desde allí podréis contemplar la sobria silueta de la Iglesia de Santa María, del siglo XVI, y la vetusta Iglesia de San Esteban, de origen medieval. Muy cerca, la Iglesia de San Juan Bautista, también del XVI, acoge hoy el “Restaurante Alboroque”, un espacio singular donde degustar la cocina castellana en un entorno lleno de historia.

Elevándose sobre el caserío, el Castillo de Portillo domina el paisaje. Esta imponente fortaleza, testigo de numerosos episodios medievales, puede recorrerse en dos recintos defensivos y en sus aljibes subterráneos (horario compartido con la oficina de turismo). La Asociación Amigos de los Castillos organiza exposiciones temporales y eventos como “Portillo Medieval” o veladas musicales, así como visitas guiadas y teatralizadas nocturnas que os trasladarán a otra época. No dejéis de buscar los Arcos Grande y Pequeño, antiguas puertas de la muralla que aún guardan la memoria defensiva de la villa.

Rodeada por los pinares de la comarca de Tierra de Pinares, Portillo ofrece excelentes oportunidades para el senderismo y la exploración de su paisaje: la ruta circular del Pino Pinilla (PRC-VA 31), de unos 12 km, parte de la avenida del Castillo y pasa por el Mirador Carramonte; un desvío os llevará hasta el singular pino piñonero que da nombre al sendero, aferrado a un lapiaz de roca caliza. Los bosques cercanos son también un paraíso para aficionados a la micología, y las antiguas minas de yeso, accesibles con precaución, brindan un paisaje extraño y fascinante.

Para poner el broche de oro a vuestra experiencia, no olvidéis probar el mantecado de Portillo, también llamado “bollo blanco” o “zapatillas”, un bollo anisado con más de 500 años de historia. En el Alboroque y otros restaurantes del pueblo podréis completar la experiencia con platos castellanos tan contundentes como el lechazo asado, los espárragos o el bacalao, y dejaros tentar por el mondejo, un estómago de cerdo que sigue vivo en la tradición local. Aunque Portillo no cuenta con una denominación propia, su proximidad a las DO Rueda (blancos Verdejo) y Ribera del Duero (tintos robustos) hará que siempre encontréis un buen vino para acompañar vuestra mesa.

Parada 4

Castillo de Íscar

Nos dirigimos ahora a Íscar, una villa cuya silueta medieval está marcada por el imponente castillo que le da nombre, enclavada en la Tierra de Pinares y amparada bajo la prestigiosa Denominación de Origen Rueda.

Al adentraros en sus calles empedradas, llegaréis a la coqueta Plaza Mayor, corazón del pueblo, donde se alza la sobria Iglesia de San Miguel. A un paso encontraréis también la Iglesia de Santa María de los Mártires y la Ermita del Humilladero, que guarda una hermosa talla de Cristo del siglo XVII. Dominando la villa, el Castillo de Íscar os sorprenderá con su Torre del Homenaje pentagonal y sus robustos torreones, impecablemente conservados desde el siglo XV. Podréis visitar sus estancias y coronar sus murallas para disfrutar de vistas panorámicas sobre el mar de pinares que abraza el pueblo.

La cultura y el arte tienen un espacio propio en el Museo Mariemma, dedicado a la gran bailarina de danza española. En ocasiones organiza veladas muy especiales, con catas de vino acompañadas de piezas en directo. Íscar late al ritmo de la D.O. Rueda, cuna de algunos de los blancos más reputados de España gracias a la uva Verdejo. Aunque las grandes bodegas se concentran en Rueda o La Seca, aquí también encontraréis pequeñas bodegas familiares y la vinoteca del castillo, donde degustar en origen sus vinos frescos y aromáticos.

El entorno natural de la Tierra de Pinares os invita a caminar por senderos que recorren las riberas del Cega o el Pirón, donde “Entrambasaguas” recorre en 8 km la confluencia de ambos ríos, o el circuito circular “A Remondo entre Pinares” (10 km), que se adentra en el bosque de pinos. Muy cerca, la Senda de los Pinares bordea el río, contando la historia del oficio de la resina. Y si preferís una ruta breve, en apenas 2 km subiréis al castillo por un sendero directo.

Para cerrar la visita, dejad hueco al paladar con la gastronomía tradicional de Íscar: lechazo y cochinillo asados al horno de leña, guisos de caza o el hornazo típico de Semana Santa. De postre, no olvidéis probar las “ciegas”, también llamadas bollos soplo o pelusas, y los mantecados, dulces hermanos del recio carácter pinariego.

Parada 5

Matapozuelos

Finalizamos esta primera etapa por la provincia de Valladolid en Matapozuelos, una villa que aúna un nivel gastronómico de alto vuelo con la excelencia del vino blanco de la D.O. Rueda. Conocida como la “Capital del Conejo”, Matapozuelos se alza en la confluencia de los ríos Eresma y Adaja, lo que le confiere una riqueza natural muy particular.

En el centro del pueblo, la Plaza Mayor os recibirá con su antiguo Ayuntamiento y un ambiente recogido. Desde allí, pasead hasta la Iglesia de Santa María Magdalena y, en un tranquilo paraje extramuros, descubrid la Ermita de Nuestra Señora de Sieteiglesias, un humilladero del siglo XVII que conserva toda su sencillez y encanto.

Matapozuelos late al ritmo de la Ruta del Vino de Rueda. Aquí, en bodegas familiares y cooperativas, podréis realizar visitas guiadas y catas que os enseñarán de primera mano el proceso de elaboración de los vinos de Verdejo y viñas viejas, auténticos iconos de la denominación. Degustar un blanco fresco en su origen es una experiencia única que redondea la estancia.

Para los amantes del aire libre, el entorno invita a recorrer senderos que cruzan la campiña vallisoletana. El Sendero del Camino de Sieteiglesias parte del Ayuntamiento y os lleva de vuelta, pasando por puntos de interés patrimonial. Más allá, la Tierra de Pinares ofrece rutas señalizadas entre bosques y campos de cereal, perfectas para descubrir la belleza del paisaje a pie o en BTT.

Y, por supuesto, no podéis marcharos sin rendir homenaje a la gastronomía local. Matapozuelos, capital del conejo, os deleitará con guisos y asados de esta carne tan sabrosa, junto al ineludible lechazo o cochinillo. En su cocina de cuchara brillan las legumbres y las mollejas de cordero, mientras que las hortalizas frescas y el pan artesano de la comarca complementan la mesa con autenticidad.

Preparaos para una experiencia "todo incluido" que va más allá de un hotel pues vuestra autocaravana os invita a descubrir la provincia de Valladolid en su máxima expresión. Desde los históricos castillos de testigos de siglos de historia, hasta los vastos paisajes, sus sorprendentes rincones naturales y sus diferentes vinos con D.O, todo ello, maridado con una gastronomía excepcional, donde el lechazo asado y los dulces tradicionales son protagonistas. Y para eso nada mejor que la libertad de la autocaravana os permitirá diseñar cada jornada a vuestro gusto, haciendo de esta ruta un viaje inolvidable, lleno de descubrimientos y sabores auténticos en el corazón de Castilla.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta visita y que disfrutéis de la provincia de Valladolid. Y recordad, como dijo S. Thompson:

''La libertad muere si no se usa''.