Iniciamos este recorrido intercambiando la plata por los sabores de Gijón, la joya de la Costa Verde. Aquí es casi ritual brindar con unos culines de sidra y acompañarlos con boquerones fritos o un chorizo a la sidra, sin miedo a la báscula: ¡la excusa perfecta para un auténtico tour gastronómico por la capital asturiana!
Perderse por las estrechas y empedradas callejuelas de Cimavilla nos lleva a plazas tan entrañables como la Plaza Mayor, la Plazuela del Marqués o el Paseo de Begoña. Podréis empaparos de historia en el Museo de las Termas Romanas o en la Casa Natal de Jovellanos, auténticos testimonios de su pasado.
Para bajar la comida, subid al Parque del Cerro de Santa Catalina y rendid homenaje al Elogio del Horizonte, la monumental pieza de Chillida que, entre broma y broma, muchos llaman “el váter de King Kong”. Desde allí, la Playa de Poniente y su puerto deportivo quedan a un paso; al otro lado, la Playa de San Lorenzo os invita a un paseo al amanecer o al atardecer… e incluso a un refrescante chapuzón si el tiempo acompaña.
La oferta cultural de Gijón es inagotable, museos, acuario, jardines y arte urbano, pero nadie debería irse sin rendirse al Gijón Goloso, donde sus pastelerías os conquistarán con dulces tan irresistibles como las cajitas de carbayón o las casadielles.
Y, para equilibrar la ruta, nada mejor que un poco de ejercicio en el sendero fluvial de Peñafrancia (8 km), que arranca en la Escultura de los Sentimientos y discurre hasta el nacimiento del río Peñafrancia.
Completa tu pasaporte gastronómico sellando los platos más emblemáticos de Asturias:
Fabada asturiana
Cachopo de ternera (filetes rellenos de jamón y queso)
Frixuelos (tortos dulces de harina, azúcar, nueces y anís)
Chorizo a la sidra
Pote asturiano
Tortas de maíz, tanto dulces como saladas
Pastel de cabracho
Arroz con leche con canela y corteza de limón
Escalopines de ternera con queso cabrales
Pixín frito con ajo, aceite y un toque de limón
¡Salud y buen provecho en Gijón, donde cada rincón está lleno de sabor!


