LA RUTA DE LA PLATA

LA RUTA DE LA PLATA

Ruta Gastronómica desde Asturias a Sevilla

"Lo único que me gusta más que hablar de comida, es comer".

John Walters

Disfruta de la gastronomía española

Abróchense los cinturones porque nos disponemos a comenzar la Ruta de la Plata, que nos conduce desde la parte norte de España hasta el sur, pasando por la conocida autovía A-66. Un viaje desde Gijón hasta Sevilla probando los platos típicos de cada lugar que visitemos; como se dice, iremos del mar a la tierra, pasando por su mesa.

Esta ruta es ideal para descubrir gran parte de la riqueza de España; no solo cultural, sino gastronómicamente hablando. También conocida como "Vía de la plata", era una antigua calzada romana que, posteriormente, se usó para transportar la plata que llegaba de América.

Elige tu caravana
¿Prefieres salir de otra ubicación? Ver alquileres

Elige tu Autocaravana

Este viaje tiene una duración aproximada de unos 10/12 días, variando según las actividades planificadas , los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, tenéis la flexibilidad de iniciarla desde la ubicación que consideréis más adecuada, adaptando y haciendo vuestra esta ruta tan especial.

Las paradas escogidas por la plataforma aunque se encuentran dentro del itinerario propio de la antigua ruta de la plata, son susceptibles de cambio y adaptación a vuestro propio itinerario y preferencias, por lo que si se considera oportuno cambiar o incluir otras paradas, podéis ampliar o revisar información en otras rutas cercanas. Puesto que además de intentar buscar un viaje inolvidable, el núcleo central de nuestra propuesta, basado en la gastronomía ha primado en la decisión a la hora de establecer las diferentes paradas.

En el planteamiento de esta ruta, se sitúa el objetivo no solo de que al finalizar haya sido un gran viaje, con mucho que contar y que recordar. Sino del que como si se tratase de forma semejante a cuando realizamos la ruta de la tapa de un pueblo o ciudad y nos entregan una especie de pasaporte para sellar en cada establecimiento en el que probamos su tapa. La finalidad es que a modo de símil, vayáis completando vuestro propio pasaporte gastronómico de la ruta y sus paradas, del que también poder presumir y conversar, además de recomendar.

Mapa de LA RUTA DE LA PLATA
Como llegar:
Parada 1

Gijón

Iniciamos este recorrido intercambiando la plata por los sabores de Gijón, la joya de la Costa Verde. Aquí es casi ritual brindar con unos culines de sidra y acompañarlos con boquerones fritos o un chorizo a la sidra, sin miedo a la báscula: ¡la excusa perfecta para un auténtico tour gastronómico por la capital asturiana!

Perderse por las estrechas y empedradas callejuelas de Cimavilla nos lleva a plazas tan entrañables como la Plaza Mayor, la Plazuela del Marqués o el Paseo de Begoña. Podréis empaparos de historia en el Museo de las Termas Romanas o en la Casa Natal de Jovellanos, auténticos testimonios de su pasado.

Para bajar la comida, subid al Parque del Cerro de Santa Catalina y rendid homenaje al Elogio del Horizonte, la monumental pieza de Chillida que, entre broma y broma, muchos llaman “el váter de King Kong”. Desde allí, la Playa de Poniente y su puerto deportivo quedan a un paso; al otro lado, la Playa de San Lorenzo os invita a un paseo al amanecer o al atardecer… e incluso a un refrescante chapuzón si el tiempo acompaña.

La oferta cultural de Gijón es inagotable, museos, acuario, jardines y arte urbano, pero nadie debería irse sin rendirse al Gijón Goloso, donde sus pastelerías os conquistarán con dulces tan irresistibles como las cajitas de carbayón o las casadielles.

Y, para equilibrar la ruta, nada mejor que un poco de ejercicio en el sendero fluvial de Peñafrancia (8 km), que arranca en la Escultura de los Sentimientos y discurre hasta el nacimiento del río Peñafrancia.

Completa tu pasaporte gastronómico sellando los platos más emblemáticos de Asturias:

  • Fabada asturiana

  • Cachopo de ternera (filetes rellenos de jamón y queso)

  • Frixuelos (tortos dulces de harina, azúcar, nueces y anís)

  • Chorizo a la sidra

  • Pote asturiano

  • Tortas de maíz, tanto dulces como saladas

  • Pastel de cabracho

  • Arroz con leche con canela y corteza de limón

  • Escalopines de ternera con queso cabrales

  • Pixín frito con ajo, aceite y un toque de limón

¡Salud y buen provecho en Gijón, donde cada rincón está lleno de sabor!

Parada 2

León

Esta antigua calzada romana y nuestras ganas de completar el pasaporte gastronómico nos acercan a León, tierra de castillos y leyendas. Su enorme riqueza cultural aflora en cada esquina, paseando por sus calles, el primer imperdible es la Catedral de León, un prodigio gótico de imponentes gárgolas y deslumbrantes vidrieras. No os quedéis solo con la fachada, el interior os transportará de lleno a la Edad Media.

A un paso de allí se abre la Plaza Mayor, antigua sede del .mercado medieval y núcleo de la vida leonesa. Allí, aún puede visitarse la histórica Casa de los Caballeros de Santiago, testigo silente de intrigas y banquetes. Cuando el hambre aceche, dirigíos al Barrio Húmedo, en el Casco Antiguo: cada bebida va acompañada de tapa gratis, ¡cuidado con pedir muchas!

Antes de dar por concluida la ruta cultural, deteneos ante la Casa Botines, obra neogótica de Antonio Gaudí. Su fachada enamora, y en el Museo Casa Botines descubriréis los secretos de este singular edificio.

Para bajar la comida o hacer un poco de ejercicio, León ofrece un sinfín de espacios verdes y paseos arbolados perfectos para estirar las piernas.

Y en cuanto a gastronomía, no podéis iros sin probar:

  • Morcilla de León, con sangre de cerdo, cebolla, migas, pimentón y piñones.

  • Cocido maragato, servido al revés: primero la carne, después los garbanzos y el repollo, y al final la sopa.

  • Botillo del Bierzo, costillas y rabo de cerdo adobados con sal, pimentón y ajo.

  • Sopa de trucha, con pan de hogaza, refrito de ajo y pimentón.

  • Mantecadas de Astorga, el dulce conventual por excelencia. Elaboradas con huevo, azúcar, harina de trigo, mantequilla y canela.

Y, por supuesto, acompañad estos manjares con los vinos de la D.O. El Bierzo y León, protagonistas de vuestro pasaporte líquido.

Parada 3

Zamora

Seguimos descubriendo los encantos de Castilla y León hasta llegar a Zamora, conocida como la “Ciudad del Románico”. Al pasear por sus calles medievales sentiréis la huella de las batallas entre cristianos y musulmanes; no en vano, los zamoranos afirman que “quien conoce Zamora, siempre quiere volver”.

Comenzad vuestra ruta en la Plaza Mayor, epicentro de la vida local, perfecta para un tentempié antes de visitar la Iglesia de San Juan, el Ayuntamiento Viejo y el Nuevo, y rendir homenaje al Merlú con su escultórico Monumento a la Semana Santa. Muy cerca se alza la Catedral, desde cuya plaza podréis cruzar a la Fundación Baltasar Lobo para contemplar la obra de su ilustre escultor. A un breve paseo os espera el Castillo, clave en la Reconquista, y el elegante Palacio de los Momos. Cuando el hambre apriete, dirigíos a la Calle de los Herreros, donde la cocina zamorana se alza a la categoría de arte.

Para acabar, subid al Mirador del Troncoso y disfrutad de las vistas al Duero y al histórico Puente de Piedra; al descender, cruzad también el Puente de Hierro, dos símbolos de la ciudad. Y no dejéis escapar sus delicias:

  • Arroz a la zamorana, con embutidos de matanza y pimentón dulce.

  • Cocido zamorano, plato de chorizo y ternera de Aliste.

  • Sopa de ajo, esencia de su huerta.

  • Bacalao a la zamorana, con sofrito de ajo y pimentón.

  • Dos y pingada, huevos fritos con magra de cerdo.

Para acompañar, nada mejor que un vino de Toro, Arribes, Tierra del Vino o Valles de Benavente. Y si os apetece rematar con un chapuzón, la Playa de Pelambres, en la orilla opuesta del Duero, os espera cuando el tiempo lo permita.

Parada 4

Guijuelo

En esta parada de nuestra Ruta de la Plata nos adentramos en Guijuelo, la verdadera cuna del jamón ibérico. Nada más llegar, el inconfundible aroma de las piezas curándose os dará la bienvenida.

Si sois amantes del jamón (o estáis a punto de convertiros), no podéis perderos una visita guiada con degustación en el Museo de la Industria Chacinera o en alguna de las afamadas bodegas de salazón de la localidad. Allí descubriréis todo el proceso, desde la selección de la materia prima hasta el maestrazgo en el secadero, y disfrutaréis de un inolvidable festín de sabores.

Además de llenar la cesta con los mejores embutidos, explorad el Torreón, emblema histórico del pueblo, pasead por la Plaza Mayor y asomaos a la Plaza de Toros. Sus jardines y parques son ideales para dar un tranquilo paseo antes o después de la comida.

Para estirar las piernas os proponemos la Ruta de los Secretos, un trazado de 17 km que une Guijuelo con la Sierra de Tonda. En el camino encontraréis escondites pintorescos: un mirador con vistas espectaculares, un refugio forestal, una charca escondida, la ermita de la Virgen y, por supuesto, sorpresas que justifican su nombre.

Aunque en Guijuelo bastan unas horas para recorrer sus rincones, no dejéis de probar sus manjares más icónicos:

  • Hornazo: empanada rellena de chorizo, lomo y huevo cocido.

  • Patatas meneás: revoltillo de patata, ajo, aceite y panceta.

  • Morcilla de grano: elaborada con grasa de cerdo, pimentón y arroz.

  • Torreznos: piel de cerdo crujiente y sabrosa.

  • Jamón de Guijuelo: ya sea en bocadillo con pan artesano y un chorrito de aceite de oliva, o servido en finas lonchas para disfrutar al natural.

Parada 5

Hervás

En pleno Valle del Ambroz, nuestra próxima parada es Hervás, célebre por su judería. Nada más llegar, os invitamos a adentraros en su Barrio Judío, uno de los mejor conservados de España: reconoceréis sus callejuelas por los rótulos en hebreo y, al fondo, un sorprendente jardín de cactus.

A escasos pasos, la Plaza de la Corredera os dará la bienvenida al casco antiguo. Allí podéis hacer una primera parada en alguno de sus bares para saborear los platos típicos de la zona. Y si queréis disfrutar de una panorámica inolvidable, subid a la Iglesia de Santa María, donde hallaréis un mirador privilegiado sobre el valle.

Para culminar el paseo histórico, dirigíos al Puente Medieval de la Fuente Chiquita, donde una enigmática lápida os retará a descubrir la leyenda de “Machón”. Junto al puente arranca, además, un paseo fluvial ideal para alargar la ruta a pie.

Si preferís la aventura, el Ambroz os brinda infinitas posibilidades: escalada, rutas en 4×4, piragüismo o rafting. Y para quienes buscan calma, hay baños termales, piscinas naturales y senderos como el de la Cascada de la Chorrera (4 km), que parte junto a la antigua central hidroeléctrica, justo debajo de la presa.

Y, por supuesto, no olvidéis sellar vuestro pasaporte gastronómico con las joyas de Extremadura:

  • Jamón ibérico de bellota, producto estrella de sus dehesas.

  • Puré de hortalizas con un buen chorro de aceite y ajo, perfecto en verano.

  • Migas extremeñas, revueltas con chorizo y panceta.

  • Pringue de hígado, similar a la sobrasada.

  • Chanfaina, un rico embutido local.

  • Sopa de ajo, de antruejo, de patata o de canas.

  • Y, por supuesto, el aceite de oliva y el pimentón de la tierra.

Parada 6

Plasencia

Aún en Extremadura, continuamos abriendo boca rumbo a Plasencia. En primer lugar, adentraos en su Plaza Mayor, flanqueada por soportales y presidida por el Ayuntamiento del siglo XVI. No dejéis de alzar la vista hacia la torre: ahí encontraréis la enigmática figura del Abuelo Moyorga, cuyo origen admite múltiples versiones.

Desde esta misma plaza, tomad la Calle del Sol hasta la Puerta del Sol, uno de los vestigios de la antigua muralla. A pocos pasos os espera el imponente Acueducto de Plasencia, un prodigio de 200 m de longitud, 55 arcos y 18 m de altura. Justo en su entorno arranca la Ruta del Agua (7 km circular), perfecta para estirar las piernas y disfrutar de las vistas.

Las dos catedrales de la ciudad, la Vieja y la Nueva, rivalizan en elegancia: entrad a explorar sus museos, retablos y obras de arte. Muy cerca, en el antiguo barrio judío, se alza el Palacio de Mirabel, declarado Bien de Interés Cultural.

Y ya sabéis que en Plasencia el tapeo es prácticamente una religión. No os vayáis sin degustar sus especialidades:

  • Torta del Casar, queso cremoso aromatizado con pimentón y orégano.

  • Migas del Pastor, rehogadas con embutidos locales y un toque de pimentón.

  • Patatas revolconas, acompañadas de torreznos crujientes y pimentón.

  • Frite de cordero, caldereta de ternasco con patatas.

  • Cochinillo cochifrito, tierno lechón adobado y frito.

Parada 7

Cáceres

A un paso de cerrar Extremadura, llegamos a Cáceres, una ciudad donde la historia late en cada esquina y cuyo casco antiguo ha sido escenario de multitud de rodajes medievales. Podréis descubrir sus secretos participando en un free tour o explorando libremente sus callejuelas empedradas: ambas experiencias os cautivarán.

Comenzad en la Plaza Mayor, corazón de la ciudad, flanqueada por la Torre de Bujaco, la Torre de la Hierba y el Ayuntamiento. La Torre de Bujaco, de origen árabe y adosada a la antigua muralla, alberga hoy un pequeño museo. Desde aquí, internaros en el laberinto de piedra hasta el Arco de la Estrella, presidido por la imagen de la Virgen. A su alrededor se alzan imponentes palacios como el de Carvajal, el de las Cigüeñas (sede del Gobierno Militar) y el de los Golfines de Abajo, un magnífico ejemplo de arquitectura señorial medieval.

Continuad vuestro viaje en el tiempo recorriendo la muralla, con sus arcos y torreones, y adentraos en el Barrio Judío, cuyas fachadas os contarán historias centenarias. Para completar la visita, no dejéis de pasar por el Museo de Cáceres, que repasa toda la evolución de la ciudad, y el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, con su sorprendente colección internacional.

Y si el estómago os pide paso… ya sabéis que el pasaporte gastronómico reivindica aquí los mismos sabores contundentes previos: torta del Casar, migas, patatas revolconas o cochifrito de cordero. Para bajarlo, encontrad vuestro remanso de paz en los extensos espacios verdes que rodean la ciudad, perfectos tanto para un paseo tranquilo como para una sesión de ejercicio al aire libre.

Parada 8

Zafra

Si vais bien de tiempo, os recomendamos parar en Zafra, un enclave de gran encanto que alcanzó su máximo esplendor en la Edad Media como frontera entre los reinos de Sevilla y Badajoz, y que hoy luce un rico legado de arquitectura renacentista, razón por la que se la conoce como “Sevilla la Chica”.

Os invitamos a visitar el Palacio de los Duques de Feria, convertido en uno de los principales atractivos de Zafra. Destaca especialmente su patio central de mármol, una joya arquitectónica que conserva el legado de los Duques que le dan nombre. Su interior transmite el poder y la influencia que tuvo esta familia en la historia local.

También merece una parada la Plaza Chica, donde podréis buscar la famosa vara de medir castellana grabada en una de sus columnas, y haceros una foto con este curioso elemento histórico.

Por último, acercaros a la Plaza Grande, centro neurálgico de la ciudad. Es el punto de encuentro por excelencia, ideal para disfrutar del ambiente y del ocio, sobre todo al caer la noche, cuando la plaza se llena de vida, un lugar ideal donde disfrutar en familia o amigos.

Pero Zafra no es solo historia y tapas: sus alrededores ofrecen un sinfín de actividades al aire libre, desde senderismo y ciclismo hasta escalada o barranquismo, perfectas para toda la familia. Una ruta imprescindible es el Camino de los Naranjos, que discurre hasta el Embalse de la Albuera en un agradable circuito circular de 4 km; no solo os permitirá desconectar, sino también compensar los pequeños excesos del paladar.

Por último, en el apartado culinario, además de los sabores clásicos de Extremadura, Zafra presume de un refrescante gazpacho extremeño y de una cocina donde el cerdo ibérico es el gran protagonista. El jamón de pata negra, los embutidos tradicionales y los quesos de cabra con personalidad completan una propuesta gastronómica que pone el broche de oro a este recodo tan especial de la Ruta de la Plata.

Parada 9

Sevilla

Nos adentramos en Andalucía y culminamos nuestro viaje en la vibrante Sevilla. Lo primero será estacionar la autocaravana y explorar a pie, pues todo está a corta distancia. Empezamos en el Real Alcázar, cuyos patios y salones mudéjares revelan la huella de árabes y cristianos (y hasta de “Juego de Tronos”).

Muy cerca, el Museo del Baile Flamenco os espera con actuaciones diarias que os sumergirán en el arte jondo. A continuación, la Catedral, erigida sobre una antigua mezquita, combina cuatro estilos arquitectónicos distintos; no dejéis de subir a La Giralda para dominar la ciudad con sus vistas.

Cuando el estómago llame, adentraos en el Barrio de Santa Cruz, con sus callejuelas encaladas y restaurantes donde el pescadito frito, los soldaditos de pavía y las huevas a la sevillana reclaman un sitio en vuestro pasaporte gastronómico. Después, descubrid las Setas de la Encarnación, un mirador inigualable cuyo subsuelo conserva vestigios romanos y andalusíes; y pasead por la Casa de Pilatos, palacio de los Duques de Medinaceli con su elegante fusión mudéjar y renacentista.

Ninguna visita a Sevilla estaría completa sin asomarse a la imponente Plaza de España, donde los arcos neoárabes y neobarrocos simulan un abrazo a las antiguas colonias. La vecina Torre del Oro, centinela albarrana junto al Guadalquivir, y el Puente de Triana os llevarán al popular barrio del mismo nombre, cuna de tabernas, tablaos y un animado espíritu marinero.

Y para rematar, aquí tenéis unas cuantas delicias que merece la pena catar en esta capital:

  • Huevos a la flamenca, con verduras y especias,

  • Gazpacho andaluz, refrescante sopa fría,

  • Pescaito frito, emblema de la fritura sevillana,

  • Y, por supuesto, una infinita variedad de tapas para compartir.

Este viaje, del norte al sur y viceversa, os ha llevado por paisajes, historia y sabores inigualables. Aunque hayáis recorrido kilómetros y descubierto monumentos, el verdadero “peso” que ganaréis será el de la felicidad, al evocar con el paladar cada instante de la Ruta de la Plata en autocaravana: un lujo de libertad, ritmo propio y recuerdos imborrables.

Devuelve tu caravana
¿Prefieres salir de otra ubicación? Ver alquileres

Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta ruta en autocaravana y que hayáis descubierto un poco más de la buena comida y lugares impresionantes que esconde España. Y recordad, como dijo Jean de la Fontaine:

"El estómago abierto no tiene oídos".