EUROVELO 1 POR CASTILLA Y LEÓN

EUROVELO 1 POR CASTILLA Y LEÓN

Ruta desde Burgos hasta Fuenterroble de Salvatierra

“Si amas tu vida, tu vida te corresponderá con amor”.

Arthur Rubinstein

Descubre Burgos hasta Fuenterroble de Salvatierra

Esta ruta en autocaravana transcurre por la red Eurovelo 1, que abarca más de 11.000km, recorriendo las costas del Atlántico y atravesando la Península Ibérica por su interior. La utilizamos como medio para hacer deporte, turismo y, sobre todo, para disfrutar de rincones únicos de Castilla y León. Exploraremos parte de su primer tramo por España, que va desde Burgos hasta Fuenterroble de Salvatierra, donde centraremos las paradas de esta aventura.

Antes de continuar, debemos explicar el significado de Eurovelo, el nombre que se le otorga a la red europea de rutas ciclistas. Por lo tanto, nuestra intención es realizar este trayecto en bicicleta, si sois aficionados al ciclismo. Para quienes no lo sean, contamos con la autocaravana, la forma más cómoda de acompañar a los ciclistas del grupo y disfrutar todos juntos en las paradas de esta espectacular propuesta.

A la hora de realizar la ruta en bicicleta, recomendamos llevar neumáticos mixtos, ya que nos enfrentaremos a diversos tipos de terrenos a lo largo del recorrido.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 11-12 días con 10 etapas oficiales, variando según las actividades planificadas, los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideres más adecuada, adaptando y haciendo tuya esta ruta tan especial.

La planificación conjunta de esta ruta, con la realización de las etapas de Eurovelo correspondientes, con o sin acompañantes que nos trasladen la autocaravana, es posible, usando otros medios de transporte para la recuperación de la autocaravana tras la etapa ciclista.

Os realizamos una propuesta completa y general en cada parada, por si los acompañantes, queréis hacer ejercicio o alguna salida, mientras llegan los ciclistas. Por si solo sois viajeros y os apetece conocer y disfrutar de todo un poco. O por si los ciclistas desean permanecer al día siguiente y hacer turismo, para continuar después.

Mapa de EUROVELO 1 POR CASTILLA Y LEÓN
Como llegar:
Parada 1

Burgos

Antes de emprender esta aventura, os sugerimos aprovechar al menos el día anterior, o el descanso tras la etapa de Belorado, para explorar Burgos, una ciudad repleta de joyas históricas. Acompañantes, ciclistas y viajeros encontraréis en ella un oasis de arte y cultura que os proponemos recorrer así:

En primer lugar, subid al Cerro de San Miguel, donde se alzan el antiguo castillo y sus murallas. Esta fortaleza, que sirvió como prisión y fábrica de pólvora hasta su voladura por las tropas napoleónicas, acoge hoy un Centro de Interpretación que desvela su fascinante historia. Una vez regreséis al centro, deteneos ante la majestuosa Catedral de Burgos, declarada Patrimonio de la Humanidad y uno de los máximos exponentes del gótico europeo. Cada detalle de sus pináculos, portadas y vidrieras os transportará a la Edad Media.

Continuando el paseo, cruzad la Puerta de Santa María, una de las doce antiguas entradas amuralladas. No dejéis de visitar su sala de exposiciones, donde el arte y la historia local se dan cita. Si os apetece degustar la gastronomía burgalesa, recorred el emblemático Paseo del Espolón. Allí podréis saborear platos tan tradicionales como la olla podrida (legumbres con carnes de matanza), la morcilla de Burgos, el queso fresco de la región e, ineludiblemente, las famosas yemas de huevo caramelizadas.

Con el apetito saciado, adentraos en el Monasterio de las Huelgas Reales. Su Museo de las Telas os sumergirá en el esplendor medieval de la Corte de Castilla. Y si aún os queda curiosidad, el cercano Museo de la Evolución Humana, junto a los yacimientos de Atapuerca, exhibe restos paleontológicos que han cambiado nuestra comprensión de la prehistoria.

Para concluir, dejad que el Parque del Castillo y la Isla os transporten a un remanso de calma: pasead entre monumentos, puentes y un cuidado jardín botánico, el broche perfecto para recargar fuerzas antes de retomar el camino.

Parada 2

Castrojeriz

Desde Burgos, los ciclistas se enfrentan a una etapa de aproximadamente 53 km que les conducirá hasta Castrojeriz, declarada Conjunto Histórico-Artístico y una de las joyas del Camino de Santiago Francés. Su caserío al pie de la loma, coronada por las siluetas del castillo en ruinas, es ya una tarjeta postal viviente de siglos de historia, leyendas y grandes horizontes.

Al llegar, adentraos directamente en la Calle Mayor, arteria principal por la que cada día pasan peregrinos y vecinos. Tras los muros de piedra y adobe descubriréis casas nobiliarias con escudos heráldicos y ventanas enrejadas, testigos silenciosos de un pasado lleno de esplendor y movimiento. Aquí el bullicio y el sosiego conviven en perfecta armonía.

En lo alto, dominando el entorno, se elevan los restos del Castillo de Castrojeriz. Aunque hoy conserve solo su esbelta silueta, bastan unos veinte minutos de subida para recorrer sus piedras y disfrutar de unas vistas panorámicas que abarcan el caserío, los campos de cereal y la vasta estepa castellana. A sus pies aguardan las ruinas de la antigua iglesia de Santo Domingo, igualmente cargadas de historia.

Ya en el pueblo, no dejéis de visitar su patrimonio religioso: la imponente Colegiata de Nuestra Señora del Manzano, la Iglesia de San Juan y el Convento de San Antón, cada uno con su propio estilo y encanto, que completan el rico legado monumental de Castrojeriz.

Al margen del núcleo urbano se extienden infinitas parcelas de cereal que cambian de color al ritmo de las estaciones, del verde intenso primaveral al dorado reluciente del verano. Y si vuestro espíritu aventurero pide más, podéis continuar a pie por el Camino de Santiago: 10 km llanos hasta Hontanas o, en sentido inverso, 6 km hacia Itero de la Vega, descubriendo cada sendero y cada historia.

Para reponer fuerzas, dejad que la gastronomía castellana os abrace: el lechazo asado, la contundente morcilla de Burgos, el queso de oveja y las legumbres de la tierra os devolverán la energía tras un día de pedales y piedras milenarias.

Parada 3

Frómista

Seguimos nuestro viaje pedaleando unos 41 km hasta Frómista, la “Perla del Románico palentino”, cuyo patrimonio medieval brilla con luz propia y que mantiene viva la tradición jacobea. Llegaréis de frente a su joya más preciada: la Iglesia de San Martín de Tours, uno de los templos más fotografiados del Camino de Santiago.

Tras admirar sus volúmenes y su luminoso interior, pasead por las calles principales del pueblo, que siguen fielmente el trazado de la ruta: casas de ladrillo y adobe, algunas con escudos nobiliarios, que dan testimonio de la vida rural y del ir y venir de peregrinos. En la Plaza Mayor, el Ayuntamiento os ofrece un lugar perfecto para una pausa y para contemplar el ritmo pausado de Frómista.

A un paso encontraréis la Iglesia de San Pedro, de generosas proporciones, con su pequeño museo y un retablo digno de detenerse a observar, y más allá la de Santa María del Castillo, cuya sobriedad y elegancia esconden siglos de historia local.

Al salir del casco urbano, dos grandes protagonistas modelan el paisaje: el Canal de Castilla, obra maestra del siglo XVIII que aquí exhibe sus cuatro esclusas cuádruples, y el río Ucieza, cuyas orillas verdes y tranquilas acompañan los campos de cereal. Un paseo junto al canal os permitirá medir la magnitud de este antiguo sistema de transporte y drenaje, mientras el suave murmullo del Ucieza completa la postal.

Si queréis alargar la aventura, Frómista es un enclave ideal para continuar vuestra etapa jacobea hacia Población de Campos (7–8 km), para recorrer en bici o a pie el tramo del Canal de Castilla hasta Boadilla del Camino (10–15 km), o para descubrir rutas circulares de 5 a 12 km por las vegas y pequeñas aldeas de los alrededores. Y, por supuesto, ningún recorrido está completo sin saborear la gastronomía palentina: lechazo churro asado, menestra fresca, morcillas de Villada y las legendarias lentejas pardinas de Tierra de Campos os devolverán las fuerzas tras un día de pedales y arte románico.

Parada 4

Palencia

Nuestra próxima parada nos lleva a Palencia, a unos 43 km pedaleando. Conocida como “La Bella Desconocida”, esta ciudad atesora un sorprendente patrimonio artístico que merece toda vuestra atención.

Antes de adentraros en sus calles, subid con la autocaravana hasta el Cristo del Otero, el emblema de la ciudad. Esta colosal escultura de Victorio Macho, la cuarta estatua de Cristo más grande del mundo, domina el horizonte y ofrece unas vistas panorámicas inolvidables. Aprovechad para conocer la fascinante historia de este monumento antes de descender al centro.

Una vez estacionados y dispuestos a descubrir Palencia a pie, comenzad en la Plaza Mayor. Aquí se alzaba la Casa Consistorial y aún encontraréis la estatua de Alonso Berruguete, perfecto punto de partida para disfrutar de sus bares y unas tapas excelentes. Desde allí, recorred la Calle Mayor, arteria comercial por excelencia, y proseguid hasta el río Carrión: sus orillas son ideales para un picnic y un remanso de paz. No olvidéis visitar la Catedral de San Antolín, joya gótica y renacentista, ni la cercana Iglesia de San Miguel, con su sobrio encanto románico.

El entorno inmediato de Palencia os sorprenderá con sus espacios verdes y su estrecho vínculo con el agua. El Parque del Salón de Isabel II, en pleno corazón urbano, invita a paseos relajantes entre jardines y estanques. A orillas del Carrión, el “Sotillo de los Canónigos” despierta la vida natural con sus sauces y praderas.

Si queréis alargar la aventura en BTT o a pie, la Ruta del Canal de Castilla os espera a las afueras: el tramo hasta Grijota (7–8 km ida) combina caminos de sirga, esclusas y el murmullo del agua, un recorrido perfecto para sentir la ingeniería y la serenidad de este gran canal.

Y, cómo no, para reponer fuerzas vuestra paleta de sabores seguirá en la línea de la provincia: guisos contundentes, embutidos ibéricos y, como toque final, la posibilidad de acompañar la comida con los vinos de la D.O. Ribera del Duero. ¡Salud!

Parada 5

Valladolid

Nuestra próxima parada os llevará a Valladolid, a unos 51 km para los ciclistas, donde tanto deportistas como acompañantes podrán sumergirse en el esplendor de una ciudad que fue sede de la corte real y cuyo rico patrimonio nos transporta a siglos de historia.

Nada más llegar, os recibirá una urbe en la que cada rincón alberga un monumento o edificio con mil y una historias a sus espaldas. Pero antes de lanzaros a descubrirlos, os recomendamos reponer fuerzas con lo mejor de su gastronomía: la reconfortante sopa de ajo, el jugoso lechazo asado, las delicadas patatas a la importancia, la sabrosa tortilla de chorizo o los espárragos de Tudela de Duero.

Ya con el apetito controlado, no podéis dejar de pasear por la Plaza de San Pablo, corazón espiritual y social desde el siglo XVI, donde se alza la majestuosa iglesia conventual de San Pablo y flanquean los palacios Real y de Pimentel. Muy cerca, el Museo Nacional de Escultura alberga tesoros de arte religioso que os emocionarán. A pocos pasos, la iglesia de Santa María de la Antigua y la catedral de Valladolid se alzan como emblemas de la ciudad, invitándoos a admirar su arquitectura y sus retablos.

La animada Plaza Mayor os espera con sus soportales para tomar un tentempié o un refresco, mientras que el Campo Grande, el parque urbano más extenso, es el lugar perfecto para dejarse perder entre paseos, estanques y aves. Para completar el recorrido cultural, no dejéis de visitar el Museo Oriental, que atesora artes asiáticas, ni la Casa de Cervantes, donde el genial escritor vivió y escribió parte de su obra.

Si viajáis con niños, a apenas 10 km en Renedo de Esgueva encontraréis el Valle de los 6 Sentidos, un gran parque infantil y espacio temático que despertará su curiosidad y os brindará un rato de diversión en plena naturaleza.

Y para quienes busquen seguir pedaleando o caminando, Valladolid es un excelente punto de partida:

  • Al norte, los cortados de Cabezón de Pisuerga os ofrecen rutas de 5 a 15 km junto al río, entre acantilados y verdes valles.

  • Al sur, la Senda Verde del Pinar de Antequera despliega senderos de hasta 20 km por un bosque de pinos lleno de vida.

  • Y muy cerca, el Canal de Castilla os invita a recorrer tramos llanos entre Cigales o Dueñas, con recorridos de 8 a 25 km ideales para BTT o a pie.

Parada 6

Tordesillas

Llevamos la mitad del viaje y ya cruzamos la frontera llegando a Tordesillas, a unos 41 km en bici desde nuestra parada anterior. Esta villa, con sus adoquinadas calles y su envidiable ubicación a orillas del Duero, despliega ante nosotros un fascinante legado real que merece explorarse sin prisas.

Comenzad vuestra visita en la imponente Plaza Mayor, una de las más amplias y armoniosas de Castilla, porticada y flanqueada por elegantes fachadas nobles y el histórico Ayuntamiento. Aquí encontraréis el escenario perfecto para tomar un aperitivo mientras contempláis la vida cotidiana y respiráis el ambiente de esta villa real.

A un paso, se alza el Real Monasterio de Santa Clara, original palacio de Alfonso XI y después retiro conventual donde vivió y falleció Juana I de Castilla, “La Loca”. Su sobrio exterior encierra claustros llenos de historia y objetos que evocan la presencia de una reina recluida. Muy cerca, la Iglesia de San Antolín impresiona con su retablo mayor y su Museo de Arte Sacro, mientras que las iglesias de Santa María y San Pedro completan este rico triángulo del patrimonio religioso.

El puente medieval de piedra que cruza el Duero es otro de los grandes alicientes de Tordesillas. El Puente Mayor, con sus diez robustos arcos, no solo vertebra el paisaje ribereño, sino que fue testigo de la firma del Tratado que lleva el nombre de la villa. A sus pies, los senderos y caminos de sirga ofrecen rutas de 5 a 15 km ideales para senderismo o BTT, acompañados siempre por la serenidad del río.

Y para poner el broche final a vuestra estancia, dejad tiempo para saborear la genuina cocina castellana que proliferará en cada mesa: guisos contundentes, asados y, sobre todo, los vinos de la D.O. Rueda, con su emblemático verdejo blanco, perfumado y fresco como sus viñedos ribereños. No os marchéis sin probar tampoco los "bizcochos de Tordesillas", dulces también históricos que endulzarán vuestro recuerdo de esta parada.

Parada 7

Toro

Seguimos nuestro camino hacia Toro, una de las ciudades más importantes de la provincia de Zamora, después de la capital, recorriendo una etapa ciclista de unos 50 km. Fundada en el siglo VI por el rey visigodo Leovigildo como “Villa Gothorum”, su trazado y arquitectura aún conservan ese aire antiguo que la distingue.

Al adentraros en el casco histórico, hallaréis la Plaza Mayor: una amplia plaza porticada presidida por un imponente ayuntamiento barroco y animada por bares y terrazas donde hacer una pausa. A pocos pasos, se alza la Colegiata de Santa María la Mayor, joya románico-gótica de los siglos XII-XIII. Su Portada de la Majestad, policromada y repleta de relieves, el elegante cimborrio y las vidrieras medievales os dejarán sin palabras; en su interior, el “Paño de la Verónica” completa una visita imprescindible.

Desde allí, subid hasta las ruinas del Castillo de Toro: aunque derruido en parte, conserva una robusta torre del homenaje y ofrece vistas magníficas sobre el Duero. Muy cerca, la Puerta del Reloj, arco medieval coronado por un reloj de 1764, todavía vigila la entrada al recinto amurallado.

Al abandonar la villa, os envolverá el paisaje de la ribera del Duero y los extensos viñedos de la Denominación de Origen Toro. Bajo tierra, las antiguas bodegas excavadas en la roca guardan la frescura de sus tintos: muchas abren sus puertas para visitas guiadas y catas. Quienes prefieran el aire libre, disponen de rutas señalizadas ideales para caminar o ir en bicicleta, de 5 a 15 km, que transitan entre las hileras de vid y salpican el cauce fluvial.

Para poner broche de oro a la jornada, la gastronomía toresana despliega en su plato su carácter más auténtico: un lechazo asado al horno de leña, el jugoso chuletón de ternera de Aliste, embutidos ibéricos y quesos de oveja. Y, por supuesto, un profundo y cálido tinto de la DO Toro, perfecto colofón de una experiencia inolvidable.

Parada 8

Zamora

No dejéis de pedalear: tras recorrer 41 km, alcanzaréis Zamora, esa “Ciudad del Románico” que muchos aún ignoran. Los propios zamoranos aseguran que nadie visita Zamora sin desear volver, y no es de extrañar: sus calles empedradas guardan la huella de innumerables batallas entre musulmanes y cristianos y un patrimonio arquitectónico sorprendente.

Comenzad en la Plaza Mayor, corazón del casco antiguo y lugar perfecto para reponer fuerzas con un tentempié. Desde allí podréis explorar la Iglesia de San Juan, el ayuntamiento Viejo y el Nuevo, y descubrir el Monumento al Merlú, homenaje vivo a la Semana Santa. Muy cerca, la catedral os impresionará con su sólida elegancia; y si os atrae el arte contemporáneo, la Fundación Baltasar Lobo, situada también en la plaza, alberga algunas de las obras más destacadas del genial escultor zamorano.

A pocos pasos, se alza el castillo, testigo estratégico de la Reconquista, y no muy lejos encontraréis el Palacio de los Momos, un magnífico ejemplo de residencia noble. Cuando el hambre apriete de nuevo, dirigiros a la Calle de los Herreros, donde encontraréis tabernas y restaurantes que os permitirán sellar vuestro “pasaporte gastronómico” con los sabores más auténticos.

Para contemplar la ciudad desde las alturas, subid al Mirador del Troncoso: las vistas del Duero y del Puente de Piedra son simplemente espectaculares. Al descender, no dejéis de cruzar tanto el Puente de Piedra como el de Hierro, dos iconos fotográficos de Zamora.

Y ahora, lo que consideramos un verdadero placer de dioses: ¡a comer! No podéis iros sin probar el arroz a la zamorana, el cocido zamorano, la sopa de ajo, el bacalao a la zamorana o el chuletón. Para acompañar estos festines, elegid un vino de Toro, de los Arribes, de la Tierra del Vino o de los Valles de Benavente. Terminad el día paseando o pedaleando junto a las orillas del Duero, donde el suave murmullo del río os ayudará a digerir tan deliciosa experiencia.

Parada 9

Salamanca

Nos trasladamos hasta Salamanca tras una etapa ciclista de 68 km, uno de los trayectos más largos del viaje, pero que se hará especialmente ameno gracias al paisaje. Os recomendamos dedicarle al menos dos días a esta parada, descansados antes de afrontar la última etapa de Castilla y León.

Salamanca, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y apodada “Ciudad Dorada”, os cautivará con la piedra de Villamayor, que al atardecer adquiere un cálido resplandor. Su casco histórico, completamente peatonal, se disfruta mejor a pie.

Comenzad en la Plaza Mayor, uno de los foros barrocos más bellos de España y Europa, auténtico corazón social de la ciudad. A escasos metros se alzan las dos catedrales: la Vieja, de origen románico, coronada por la “Torre del Gallo”, y la Nueva, gótica y renacentista, que alberga retablos y capillas de enorme valor. Buscad en su fachada el famoso “astronauta”, guiño contemporáneo en un entorno milenario.

Salamanca es, por excelencia, ciudad universitaria. Visitad el Edificio Histórico de la Universidad de Salamanca, fundada en 1218: su espléndida portada plateresca, rica en detalles y simbolismos, esconde la célebre “rana” que trae buena suerte a los estudiantes. No os vayáis sin admirar la Casa de las Conchas, cuyo exterior está cubierto por más de 300 conchas de vieira, ni la majestuosa Clerecía, ejemplo del barroco más grandioso.

Al salir del centro, sentid cómo el Tormes se convierte en aliado: cruzad el Puente Romano, con 15 arcos originales, para contemplar la ciudad dorada desde la otra orilla; y perdeos en el Huerto de Calixto y Melibea, jardín romántico inspirado en “La Celestina”, con vistas privilegiadas a las catedrales y al río.

Si os apetece pedalear o caminar, Salamanca es excelente punto de partida: recorred las sendas de la ribera del Tormes, explorad tramos de la Vía de la Plata (entre 8 y 20 km) o seguid el Sendero del Tormes (5–15 km) para disfrutar de un tranquilo paseo fluvial.

Para cerrar una visita perfecta, dejad que la gastronomía salmantina seduzca vuestro paladar: el hornazo (empanada rellena de chorizo, jamón, lomo y huevo), el lechazo asado y el cochinillo forman un trío de lujo; no menos deliciosas son las perrunillas o los chochos (altramuces) como broche dulce. Y por supuesto, maridadlo todo con un buen vino de la Tierra de Salamanca, o bien con alguno de la D.O. Arribes o Sierra de Salamanca.

Parada 10

Fuenterroble de Salvatierra

¡Ánimo, ciclistas, que ya tenéis la meta a la vista! Tras recorrer 55 km por la provincia de Salamanca, llegáis a Fuenterroble de Salvatierra, un punto de referencia esencial para los peregrinos de la Vía de la Plata y un lugar cargado de historia ligada a la trashumancia y al Camino Jacobeo. Aquí sentiréis el auténtico sabor de la tradición castellana.

Comenzad vuestro paseo en la Calle Mayor, que coincide con el antiguo trazado de la Vía de la Plata. A lo largo de esta vía descubriréis casas de piedra y adobe, con entramados de madera y balcones floridos, testigos de la arquitectura rural salmantina.

El corazón espiritual y social de Fuenterroble late en la plaza donde se alza la Iglesia Parroquial de Santa María la Blanca. Frente a su sobria fachada, a menudo encontraréis a peregrinos descansando, compartiendo historias de ruta y recuperando fuerzas.

El entorno inmediato os sumerge en el paisaje de dehesa salmantina, un paraje ideal para quienes disfrutan del senderismo o la BTT. Desde Fuenterroble podéis prolongar la aventura siguiendo la Vía de la Plata: hacia San Pedro de Rozados, un tramo llano de unos 13–14 km, o en sentido contrario, para los que busquen un desafío, ascendiendo 10–15 km hasta La Maya o Pedrosillo de los Aires.

Y para cerrar vuestra experiencia, dejad que la gastronomía salmantina conquiste vuestro paladar. En esta tierra los ibéricos son soberanos: jamón, chorizo y salchichón de Guijuelo, a apenas unos kilómetros, os ofrecen una calidad excepcional.

Con Fuenterroble culmina la última etapa en Castilla y León. Si seguís la EuroVelo 1, la siguiente jornada os espera ya en Extremadura, con una ruta de 33 km hasta Baños de Montemayor.

Y ya no hay que tener tanto cuidado con el vino, ya que, han sido muchas las D.O. que esta parte de la Eurovelo 1, ha atravesado. Por lo podéis y debéis celebrar por todo los alto la finalización del reto, todos y al día siguiente darle descanso a la bicicleta. Pues si a la satisfacción propia del logro de cualquier esfuerzo, le sumamos el que nos hayan acompañado y animado, o aunque simplemente solo seamos viajeros disfrutando de la propuesta y sin pedalear. También se suma el hecho de haber viajado a vuestro aire, por entornos y lugares maravillosos, de los que siempre saldrá alguna anécdota que contar, al tiempo que animaréis a otros a realizarlos. El resultado obtenido no es un simple trayecto en bicicleta, sino una experiencia enriquecedora desde cualquiera de las partes.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta ruta en autocaravana, y os quedéis con ganas de profundizar en las provincias de Castilla y León. Y recordad, como dijo Virginia Woolf:

“No se puede encontrar la paz evitando la vida”.