ALI Y CÁNTARA

ALI Y CÁNTARA

Ruta por la provincia de Alicante

"La ocasión hay que crearla"

Francis Bacon

Descubre la provincia de Alicante

Esta ruta en autocaravana nos lleva a descubrir la provincia de Alicante, un destino lleno de contrastes y con un carácter propio que enamora desde el primer kilómetro. El nombre de esta propuesta hace referencia a la leyenda de amor entre Ali y Cántara, una historia tan antigua como simbólica que, según la tradición, dio origen al nombre de la ciudad y la provincia. A lo largo del viaje, encontraréis lugares donde esta historia aún parece latir entre calles, castillos y paisajes.

Hemos seleccionado algunas de las paradas más especiales para que disfrutéis de unas vacaciones completas, combinando mar y montaña, pueblos con historia, senderos entre naturaleza, gastronomía local, actividades acuáticas y momentos de relax. Una experiencia pensada para todo tipo de viajeros, donde el único requisito es dejarse llevar y disfrutar. Porque si algo garantiza esta ruta, es que volveréis a casa con recuerdos imborrables… y con ganas de volver.

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Este viaje está pensado para disfrutarse durante unos 7 a 10 días, dependiendo de las paradas que decidáis hacer, las actividades que más os interesen y el tiempo que queráis dedicar a cada lugar.

Aunque la ruta parte de un punto concreto, tenéis total libertad para adaptarla según vuestra ubicación o preferencias. El objetivo es que hagáis vuestra esta propuesta y la disfrutéis a vuestro ritmo, como una auténtica experiencia a medida.

Mapa de ALI Y CÁNTARA
Como llegar:
Parada 1

Alicante

Comenzamos este viaje en la ciudad portuaria que da nombre a la ruta y que también es la capital de la provincia: Alicante. Conocida internacionalmente por la calidad de sus playas, es una de las ciudades más fotogénicas y visitadas del Mediterráneo. Su excelente red de comunicaciones, su rica gastronomía y su vibrante vida cultural la han convertido en un destino cada vez más deseado durante todo el año.

Para empezar a disfrutarla, nada mejor que perderse por su casco antiguo, conocido como El Barrio, donde se mezclan historia, ambiente y tradición. Os recomendamos tomar un aperitivo en el Mercado Central y después pasear hasta la moderna zona del Muelle de Levante, con su Marina Deportiva, famosa por el ambiente nocturno. No olvidéis recorrer el paseo volado, construido para la salida de la Ocean Race, y acercaros a su museo, una parada imprescindible para los amantes de la vela y la aventura.

Alicante también ofrece una interesante oferta de museos: desde arqueología o bellas artes, hasta contemporáneo, del agua o incluso el dedicado a los belenes. Y si hablamos de monumentos, la visita estrella es el Castillo de Santa Bárbara, en lo alto del monte Benacantil. Es una de las fortalezas medievales más grandes de España, y sus vistas sobre la bahía merecen totalmente la subida.

Antes de continuar el viaje, no os podéis marchar sin pisar sus playas más emblemáticas. La Playa de San Juan es perfecta para disfrutar del sol y del ambiente, especialmente durante la Noche de San Juan, mientras que la Playa del Postiguet, junto al paseo marítimo, es ideal para una jornada más relajada sin salir del centro.

Una excursión muy recomendable desde la ciudad es la visita en barco a la Isla de Tabarca. Además de pasar el día en sus playas, podréis pasear por su pequeño pueblo, saborear su gastronomía y visitar el museo local para conocer su historia.

Y como colofón, tened en cuenta que estáis en la Capital Española de la Gastronomía 2025. Así que no dejéis pasar la oportunidad de probar sus platos de pescado fresco y su gran variedad de arroces: a banda, con costra o meloso con bogavante. Una experiencia que, como la ciudad, dejará huella.

Parada 2

Villajoyosa

En nuestro recorrido por la provincia de Ali y Cántara, llegamos a Villajoyosa, famosa por sus fiestas de Moros y Cristianos, sus fachadas de colores brillantes, su tradición chocolatera y sus playas de arena fina.

Comenzad en el casco antiguo, donde las murallas medievales árabes aún se levantan: la Muralla de Poniente, con casas colgantes de tonos vivos, y la Muralla de Levante, paralela a la Calle del Mar, flanqueada por viviendas pintadas de amarillo, rojo o azul en el pintoresco Barrio del Arenal.

El chocolate forma parte del ADN local: desde el desembarco de cacao venezolano y ecuatoriano, Villajoyosa industrializó su elaboración. Hoy podéis conocer su historia en el Museo del Chocolate y descubrir más sobre la identidad de la villa en el Museo Municipal y la Casa Museo La Barbera dels Aragonés.

Antes de llegar a la costa, no os perdáis el Santuario Ibérico y Romano de la Medalleta, junto a la Playa del Paraíso, ni el mausoleo romano de la Torre de San Josep, próximo a la Playa de Torres.

Villajoyosa, “La Joya de la Costa Blanca”, presume de playas excepcionales:

  • Playa Centro, junto al paseo marítimo, con arena dorada y todos los servicios.

  • Playa de Torres, al norte, un rincón montañoso ideal para el snorkel en aguas cristalinas.

  • Playa Caleta, al sur, rodeada de acantilados y con ambiente tranquilo.

Si buscáis un paseo distinto, rodead el pantano de Amadorio, con vistas panorámicas sobre la ciudad y la costa.

Y para saborear lo mejor de Villajoyosa, disfrutad de su gastronomía bajo la marca "La Vila Gastronómica": eventos anuales dedicados al pescado fresco y al chocolate, donde podréis degustar especialidades locales y sumergiros en la auténtica tradición de la villa.

Parada 3

Benidorm

Benidorm es sinónimo de turismo con mayúsculas, y su apodo de "Manhattan del Mediterráneo" no es casual: cuenta con la mayor concentración de rascacielos de España y la segunda línea de horizonte más alta de Europa, con más de 80 edificios que superan los 25 plantas, entre ellos el Imponente Intempo (187 m) y el Gran Hotel Bali (186 m).

Empezad en el casco antiguo, donde el mirador del Castillo regala una vista panorámica de la playa de Levante, el skyline de torres y las montañas del Parque Natural de la Sierra Helada. Allí mismo encontrareis las iglesias de San Jaime y Santa Ana, joyas del gótico y el barroco local.

El skyline se aprecia mejor desde el paseo marítimo, con los iconos arquitectónicos: Intempo, Bali, Neguri Gane… en una hilera ininterrumpida de más de dos kilómetros de costa urbana.

Entre sus playas, destacad dos:

  • Playa de Levante (≈2 km): arena fina, orientación este para verla amanecer, paseo repleto de servicios y vida.

  • Playa de Poniente (≈3 km): más tranquila, flanqueada por el puerto deportivo, ideal para un paseo largo junto al mar.

Ocio de día y de noche: en Terra Mítica, Terra Natura y Aqualandia encontrareis diversión para todas las edades. Para un respiro, pasead por el Parque de l’Aigüera (conmemorativo de Julio Iglesias) y el Parque de Elche, junto al puerto.

Si el mar os tienta, embarcaos en la excursión a la Isla de Benidorm, a 15 min en barco, con fondo marino protegido. Y para los cazadores de ofertas, los mercados semanales son cita obligada:

  • Foietes Market: cada miércoles junto a Guillermo Amor Sports City, con más de 200 puestos de alimentación y textil.

  • El Pueblo Market (Hotel Pueblo): miércoles y domingos, productos variados a pie de playa.

  • Rastro: jueves, sábados y domingos, antigüedades y curiosidades en el casco antiguo.

Benidorm no descansa: su combinación de rascacielos, playas, parques temáticos y vida nocturna lo convierten en un destino para todo el año, perfecto tanto para el viajero activo como para quien busca sol y diversión sin pausa.

Parada 4

Polop de la Marina

Nos alejamos un poco de la costa para descubrir Polop de la Marina, un pueblo lleno de encanto en cuyo nombre esconden el número 221 y un monumento emblemático que os animamos a descubrir por vosotros mismos. Aquí, la figura del escritor Gabriel Miró se respira en cada esquina.

En Polop podréis visitar de forma gratuita el Museo Gabriel Miró, recorrer sus estrechas y empedradas callejuelas y disfrutar de la Plaza Mayor con su Fuente de los Chorros, reconocida localmente como patrimonio cultural inmaterial. Para los más activos, parten senderos de distinta dificultad desde el casco urbano, e incluso podéis apuntaros a actividades de barranquismo en los parajes cercanos.

No os vayáis sin contemplar las ruinas del Castillo islámico del siglo XII, conquistado por Jaime I y testigo de revueltas como la de Al-Azraq. Se accede por un sendero que arranca en la salida del pueblo; aunque apenas quedan vestigios de su planta circular original—con dos recintos que albergaban torre y cementerio—, las panorámicas desde sus muros merecen cada paso.

Apenas necesitéis más para empaparos de la esencia de Polop: dejaros tentar por los puestos de artesanía, explorar la Pequeña Costa Mágica—seis salas repletas de sorpresas— y poner el broche de oro con la gastronomía de montaña: pericana (bacalao, ñoras, ajo y AOVE), la olleta (guiso tradicional) o la clásica paella, todo ello elaborado con productos de la tierra.

Parada 5

Altea

Regresamos a la costa, esta vez a Altea, donde la artesanía, el arte y la cultura se entrelazan con sus playas y su paisaje urbano. Apodada "la cúpula blanca del Mediterráneo", sus casas blancas de tejados azules, encajadas en la colina, ofrecen una panorámica que parece extenderse hasta el horizonte.

En el casco antiguo, declarado Bien de Interés Cultural, podéis perderos por sus callejuelas empedradas y descubrir su mercado de artesanos, sus museos—de la Música, del Automóvil, de la Naturaleza o de Moros y Cristianos—y las pequeñas galerías que salpican cada rincón. No dejéis de subir al Mirador de la Muralla o al Mirador de los Cronistas: las vistas al mar y al pueblo os regalarán instantáneas inolvidables.

En cuanto a playas, destacan:

  • Playa de la Roda, junto al paseo marítimo, con todos los servicios.

  • Playa de la Olla, un kilómetro de arena fina rodeando un islote, cuyas aguas cristalinas invitan al baño.

Otras calas como Mascarat, Soio o Cap Negret requieren un acceso más cuidado según el vehículo, o bien un paseo a pie. Si os atraen los deportes náuticos, Altea cuenta con tres puertos deportivos que ofrecen desde vela hasta paddle surf.

Y para despedir la visita, dejados tentar por la gastronomía local: además de los arroces alicantinos clásicos, aquí son célebres los arroces con habichuelas o con habichuelas y pulpo, un guiño al sabor auténtico del Mediterráneo.

Parada 6

Calpe

Tan solo 11 km os separan de Calpe, mundialmente conocida por el imponente Peñón de Ifach (332 m), unido al continente por el tómbolo de Ifach. Desde este istmo podréis contemplar panorámicas espectaculares de la ciudad y de la Costa Blanca… si os animáis a subir, claro.

Para iniciar la visita, pasead por el casco antiguo, aún protegido por restos de muralla medieval. Recorred sus calles salpicadas de murales y mosaicos, asomaos a la plaza de la Villa con su iglesia y descubrid los rincones más típicos: el Fortet de la Mar, la calle San Roque y el barrio de los Pescadores.

A continuación, acercaros al Paseo Marítimo, que abraza el Peñón y bordea su Parque Natural. Allí mismo encontraréis el Humedal de las Salinas, en pleno casco urbano, y el punto de información para la ruta del Peñón de Ifach. Recordad reservar la subida con antelación, ya que se limita a 300 visitantes al día, y no es apta para quienes padezcan vértigo.

Si preferís una caminata junto al mar, la ruta de Voramar discurre desde Cala Calaga hasta el puerto deportivo Les Bassetes. Aparcad junto al paseo de la Infanta Cristina, donde comienza el sendero; en el camino descubriréis calas escondidas y paisajes de roca y pinar. Para el baño, os recomendamos Cala Calaga, por sus aguas transparentes ideales para deportes náuticos.

Otro plan distinto es visitar los Baños de la Reina, junto a las salinas: un enclave de piscinas naturales y restos de un yacimiento romano, anclado frente a una bahía de aguas tranquilas.

Antes de partir, dejad un hueco para la gastronomía local: desde el clásico arroz a banda y la paella marinera hasta los pescados al horno o a la sal, revelaciones del Mediterráneo que completan la experiencia.

Parada 7

Jávea

Entre el abrazo de la montaña y el beso del mar llegamos a Jávea, un municipio que combina monumentos, calas y actividades para todos los gustos. Está dividido en tres áreas: el casco antiguo, el puerto y la zona de playa, aunque su litoral suma más de 20 km de arenales y rincones escondidos.

En el casco antiguo descubriréis tesoros como la iglesia de San Bartolomé, arquitectónicamente única con su campanario renacentista; el mercado municipal, bullicioso punto de encuentro local; y las ruinas del castillo del siglo XI, declarado Bien de Interés Cultural. Pasead entre sus calles empedradas y sentid cómo cada esquina os transporta al pasado.

El puerto, al pie de los acantilados de San Antonio (170 m), se divide en zona deportiva, pesquera y dique de protección. Aquí, los colores de los barcos y el murmullo de las olas crean un ambiente marinero tan auténtico como relajante.

Para saborear el entorno natural, seguid la Ruta de los Miradores (≈25 km por la costa). Arranca en el Mirador de Els Molins, donde once molinos de viento de 7 m de altura vigilan el mar, y culmina en el Mirador de la Granadella en el Cap de la Nau. Si queréis cubrirlo en autocaravana, las áreas recomendadas son: Els Molins, Cap San Antoni, Creu de Portitxol, Cala Granadella y Faro del Nao. Id de norte a sur con precaución según el tamaño del vehículo.

Las playas y calas de Jávea, de arena fina y aguas transparentes, son un acierto siempre; entre todas, os sugerimos:

  • Playa del Primer Montañar (≈2 km): amplias zonas de aparcamiento y vestigios de la época romana ocultos bajo sus piedras.

  • Cala del Ministro: enclave arqueológico entre Primer Montañar y El Arenal, con restos de asentamientos romanos.

  • Cala Granadella: rincón virgen rodeado de acantilados, ideal para esnórquel; el acceso está bien señalizado y la subida hasta el mirador es sencilla.

Jávea os regala desde templos históricos hasta calas de postal y miradores de vértigo: una experiencia que une mar, montaña y cultura en cada paso.

Parada 8

Denia

Nuestra última parada nos lleva a Dénia, remate perfecto de esta gran aventura por "Ali y Cántara", a apenas 11 km de Calpe. Ciudad portuaria de origen romano (siglo III a. C.), alberga un castillo en el corazón del casco histórico. Acceded por la calle San Francisco y descubrid en su museo la apasionante crónica de la fortaleza y de Dénia, mientras paseáis por calles jalonadas de restos culturales.

Desde el centro, dirigiros a sus 20 km de litoral para disfrutar de deportes acuáticos —voley playa, surf, kayak, windsurf o motos de agua— y de playas de arena fina como:

  • Les Marines: amplia, bien equipada y con vistas imbatibles al castillo. Encontraréis bares y chiringuitos a lo largo del paseo, y un parking de unas 100 plazas ideal para autocaravanas.

  • Marineta Cassiana: pequeña bahía urbana con fácil aparcamiento, perfecta para familias que buscan aguas tranquilas y doradas.

  • El Trampolí: playa de rocas y arena junto a Cala les Rotes, bautizada por su antiguo trampolín de madera; extendida a lo largo de 1 km.

  • Punta Negra: cala rocosa de 140 m con aguas cristalinas. Recomendamos escarpines para descender desde el aparcamiento cercano.

Antes de partir, explorad el Parque Natural del Montgó, que se prolonga hasta el cabo de San Antonio y su emblemático faro. Los senderos trazan rutas entre fauna y flora autóctonas, salpicados de vestigios históricos.

Y para los amantes de la arqueología y la naturaleza, no olvidéis el yacimiento romano de Els Poblets ni el Parque Natural del Marjal de Pego‑Oliva, donde el kayak, la canoa y las cascadas esperan a los más aventureros; dispone de áreas de parking para autocaravanas.

Así culmina un viaje cargado de historia, paisajes y emociones, cuyo recuerdo se perpetuará en vuestras historias y, quién sabe, quizás inspire a las futuras generaciones a repetir la experiencia.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta ruta y que os vayáis a casa tan enamorados de Alicante como nosotros. Y recordad, como dijo Confucio:

"La vida es muy simple, pero insistimos en hacerla complicada".