PATA NEGRA

PATA NEGRA

Ruta por Extremadura

"El secreto para seguir hacia adelante es empezar".

Mark Twain

Descubre Extremadura

Esta ruta en autocaravana os llevará a descubrir algunos de los rincones más emblemáticos y únicos de Extremadura. No solo visitaremos las ciudades más destacadas, sino que también os introduciréis en la naturaleza, la gastronomía típica—una de las más apreciadas de España—y en los encantadores pequeños pueblos que salpican esta región.

Estamos convencidos de que esta experiencia será única para todos, recorriendo desde Cáceres hasta Badajoz. Podríamos catalogar nuestra propuesta como unas largas vacaciones por un territorio que ofrece una gran diversidad turística, cada vez más reconocida y valorada. Al igual que el jamón de bellota ibérico, conocido mundialmente como “jamón de pata negra”, esta ruta destaca por su calidad, variedad y riqueza, invitándoos a disfrutar al máximo de estas tierras.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 9-12 días, variando la duración en función de las actividades planificadas, los destinos que se deseen visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, tenéis la flexibilidad de iniciarla desde la ubicación que consideréis más adecuada, adaptando y haciendo vuestra esta ruta tan especial.

Una aventura de este duración, es preferible continuarla en otro periodo, que hacerla rápido y no disfrutar verdaderamente de las paradas. Por eso os recomendamos hacerla en periodos amplios de vacaciones y volveréis totalmente reseteados y con las pilas cargadas. 

Mapa de PATA NEGRA
Como llegar:
Parada 1

Hervás

Iniciamos esta ruta “Pata Negra” en pleno Valle del Ambroz, en la localidad de Hervás, famosa por su judería. Os recomendamos comenzar directamente paseando por sus calles hasta llegar al Barrio Judío, uno de los mejor conservados de España. Lo reconoceréis fácilmente por los nombres de las calles, que también aparecen en hebreo, y por sus casas tradicionales. Entre sus rincones más curiosos destaca el pequeño jardín de cactus que encontraréis en plena judería.

En el mismo pueblo podéis acercaros a la Plaza de la Corredera, punto de entrada al casco antiguo y lugar perfecto para hacer una parada en alguno de sus bares y empezar a probar la gastronomía local. Si queréis tener una buena panorámica del entorno, subid hasta la Iglesia de Santa María, donde se encuentra el mirador.

Para cerrar el recorrido por el patrimonio histórico, caminad hasta el puente medieval de la Fuente Chiquita. Justo al llegar, veréis una lápida dedicada a un tal Machón. Si tenéis curiosidad, os animamos a descubrir su historia. Desde el mismo puente, podréis iniciar un paseo fluvial muy agradable.

Aprovechando el entorno del Valle de Ambroz, este es también un destino ideal para quienes buscan actividades de turismo activo como escalada, rutas en 4x4, piragüismo, rafting o incluso buceo. Y si lo que buscáis es desconectar, también encontraréis zonas de baños termales y piscinas naturales en plena naturaleza.

Para los que queráis caminar un poco más, una de las rutas más conocidas de la zona es la de la Cascada de la Chorrera. Podéis comenzarla desde el mismo pueblo de Hervás (12 km ida), o bien acercaros en autocaravana hasta la zona cercana a la central hidroeléctrica, donde hay un pequeño aparcamiento de tierra y punto de información. En función del tamaño del vehículo y de la época del año, puede ser más cómodo salir desde el pueblo. La ruta en sí está bien señalizada y tiene una longitud de unos 4 km, con una parte final algo más exigente para los más pequeños. El sendero atraviesa un precioso paisaje de pinos y hongos, y termina en una cascada de 15 metros que bien merece el esfuerzo.

Y como no podía faltar, la gastronomía extremeña tiene aquí su protagonismo. En vuestra visita no dejéis de probar el jamón ibérico de bellota, las migas extremeñas, el pringue de hígado, la chanfaina, el embutido local, la sopa de ajo, o productos básicos como el aceite de oliva virgen extra y el pimentón de la Vera.

Parada 2

Valle del Jerte

Otro espectáculo de Pata Negra en Extremadura lo encontramos en el Valle del Jerte. Aunque su momento más conocido es la floración de los cerezos en primavera, lo cierto es que en cualquier época del año ofrece maravillas naturales que merece la pena descubrir. En esta ocasión, nos centramos en una de las más impresionantes: la Garganta de los Infiernos.

Como punto de partida, os recomendamos establecer base en la localidad de Jerte, desde donde podréis organizar la visita a este paraje y el resto de propuestas que os esperan en la zona.

La Garganta de los Infiernos, situada a tan solo 5 km del pueblo, es un entorno espectacular de más de 6.000 hectáreas con rutas, pozas, saltos de agua y una biodiversidad única. Una de sus joyas son Los Pilones, una serie de 13 pozas naturales encajadas en la roca, perfectas para un baño en plena naturaleza. Para aparcar, tened en cuenta que el estacionamiento gratuito junto a la rotonda de la N-110 solo está disponible de noviembre a marzo; el resto del año se gestionan plazas de pago en las inmediaciones.

Este enclave es ideal para practicar senderismo. Desde el propio centro de visitantes o consultando la web oficial del Valle del Jerte, encontraréis rutas adaptadas a distintos niveles e intereses, tanto para caminar como para disfrutar en bicicleta o incluso practicar barranquismo. También se ofrecen otras actividades de turismo activo como rafting, tirolinas o parques multiaventura.

De regreso a Jerte, podéis refrescaros en la piscina natural de El Nogalón. Rodeada de vegetación y con zona de merendero, chiringuito y parque infantil, es perfecta para relajarse y disfrutar de una buena comida al aire libre.

Antes de marcharos, merece la pena recorrer el casco urbano y detenerse en rincones con encanto como el Barrio de los Bueyes, la antigua judería o la Plaza de la Independencia, donde sentarse en una terraza y disfrutar del ambiente pausado del valle.

Y como no podía faltar, la gastronomía tiene un papel protagonista. Aquí podréis saborear platos tradicionales elaborados con productos locales: desde sopas y guisos hasta migas extremeñas, embutidos artesanos o ensaladas de temporada que reflejan el carácter y la riqueza de la sierra.

Parada 3

Alcántara

Nos volvemos a subir a nuestra autocaravana y ponemos rumbo hacia la frontera con Portugal para detenernos en Alcántara, en pleno corazón del Parque Natural del Tajo Internacional. Este enclave es especialmente conocido por su impresionante puente romano, una de las joyas de la ingeniería antigua y uno de los grandes atractivos turísticos de Extremadura.

Con sus más de 70 metros de altura, el puente no solo sorprende por su tamaño, sino también por su historia, hasta el punto de que da nombre a la localidad: Alcántara, que en árabe significa “el puente”. Pero más allá de esta maravilla, el pueblo ofrece un conjunto monumental que merece una visita tranquila y sin prisas.

Entre sus calles, no os podéis perder el Conventual de San Benito, antigua sede de la Orden de los Caballeros de Alcántara, una construcción imponente y cargada de historia. También destacan las iglesias de San Pedro y Santa María, así como antiguos palacios como el de los Marqueses de Torreorgaz o el de Roco Campofrío.

Ya en los alrededores, os animamos a visitar la presa y su mirador, desde donde se obtienen unas vistas espectaculares del entorno. Si os dirigís hacia la zona de Piedras Altas, podréis recorrer parte de la antigua calzada romana que unía Córdoba con Oporto, y acercaros hasta la Cantera de Alcántara. Allí se encuentra el Baño de la Cantera, un paraje natural excavado por la mano del hombre, perfecto para darse un chapuzón rodeados de montañas, valles y aves en libertad. Un lugar tranquilo, agradable y apto para todas las edades.

Y por supuesto, no os marchéis sin pasear junto al río Tajo, disfrutar de su centro de interpretación en Alcántara, o animaros a realizar alguna ruta de senderismo o incluso practicar deportes náuticos. Este rincón extremeño lo tiene todo para una parada completa: historia, naturaleza y desconexión.

Parada 4

Cáceres

En nuestra aventura por tierras extremeñas, con lo mejor de la región como referencia, ese producto tan icónico como el jamón de Pata Negra, llegamos a Cáceres. Una ciudad donde la historia se respira en cada rincón y cuyo legado la ha convertido en escenario de numerosas producciones cinematográficas, especialmente de ambientación medieval.

Para empaparse bien de su esencia, podéis apuntaros a un free tour o explorarla por libre. Sea como sea, hay ciertos lugares que no os podéis perder.

Comenzamos por la Plaza Mayor, uno de los espacios más representativos de la ciudad, rodeado de construcciones emblemáticas como la Torre de Bujaco, la Torre de la Hierba o el propio Ayuntamiento. La Torre de Bujaco, de origen árabe, se encuentra adosada a la antigua muralla y hoy alberga un pequeño museo con vistas privilegiadas.

Desde aquí, accedemos al casco antiguo cruzando el Arco de la Estrella, coronado por la figura de la Virgen del mismo nombre. Al atravesarlo, las calles se vuelven estrechas y empedradas, y los edificios medievales os transportarán a otra época. No faltan palacios: el de Carvajal, el de las Cigüeñas (actual sede del Gobierno Militar), o el impresionante palacio de los Golfines de Abajo, todo un ejemplo del esplendor señorial medieval.

Tras empaparnos de nobleza, nada como descender hasta la muralla, recorriendo sus torres y arcos, para después perdernos por el Barrio Judío, donde cada fachada cuenta una historia. Para completar la visita, no olvidéis pasar por alguno de sus museos más destacados, como el Museo de Cáceres, que recorre la historia de la ciudad, o el Museo de Arte Contemporáneo Helga de Alvear, con una colección internacional sorprendente.

Y si os apetece un respiro entre tanta piedra histórica, Cáceres cuenta con varios espacios verdes ideales para pasear, desconectar o incluso hacer algo de ejercicio en plena ciudad. En cuanto a la gastronomía, ya sabéis que aquí se come bien. Podéis seguir disfrutando de los platos mencionados al inicio de esta ruta, como el jamón ibérico, las migas, los embutidos o los guisos de cuchara, porque en Extremadura, cualquier parada es también una gran experiencia para el paladar.

Parada 5

Medellín

Volvemos al camino para llegar a Medellín, pero no al colombiano, sino al extremeño. Una localidad que sorprende por su legado romano, ya que fue la antigua ciudad de Metellinum, y por ser la cuna del conquistador Hernán Cortés. Situada en la provincia de Badajoz, muy cerca de Don Benito, Medellín es una parada imprescindible para quienes disfrutan de la historia y los restos arqueológicos.

En lo alto del cerro se alza su castillo, una joya arquitectónica que domina el paisaje y cuya visita permite recorrer siglos de historia. Muy cerca, podréis contemplar los restos de Portaceli, una de las antiguas puertas de entrada a la ciudad. Tampoco os podéis perder sus iglesias, como la de Santiago o la de Santa Cecilia, situada en la plaza de Hernán Cortés, donde se encuentra la estatua en bronce del famoso conquistador. Si os interesa profundizar más, el Parque Arqueológico de Medellín es la visita estrella: un espacio donde se recorre la historia desde la época romana hasta el presente.

Y si el calor aprieta, nada como bajar hasta la playa fluvial de Medellín, situada a orillas del río Guadiana junto al Puente de los Austrias. Está perfectamente acondicionada y es un lugar ideal para refrescarse y relajarse en verano.

Pero Medellín no es solo historia y descanso, también ofrece un buen número de rutas para quienes prefieren un plan más activo. Entre ellas destacan:

  • El Camino Natural del Guadiana

  • El Camino Mozárabe de Santiago

  • La Cañada Real Leonesa Occidental

  • La Ruta Senderista del Parque Arqueológico

Además, la zona cuenta con recorridos aptos para los aficionados al mountain bike, así como rutas pensadas para disfrutar a caballo, perfectas para conocer el entorno desde otra perspectiva.

Parada 6

Mérida

Otro de los grandes clásicos de Extremadura y auténtica joya "Pata Negra" es Mérida, declarada Patrimonio de la Humanidad por su extraordinario legado romano. Fundada en el año 25 a.C. como Emérita Augusta, fue una de las ciudades más importantes del Imperio en la península. Y aunque suele pasar más desapercibido, también conserva un valioso patrimonio de origen árabe, como su Alcazaba.

Para comenzar la visita, nada mejor que cruzar el Puente Romano sobre el río Guadiana, uno de los más largos construidos por Roma y aún hoy en uso peatonal. Desde ahí podéis adentraros en el centro, donde os espera el impresionante Teatro Romano, con capacidad para 6.000 personas y en excelente estado de conservación. Muy cerca, se encuentra el Circo Romano, que llegaba a reunir a más de 30.000 espectadores, y junto a él, el gimnasio, las ruinas del hipódromo, el antiguo foro, el Templo de Diana y el Arco de Trajano.

Más allá de estos grandes monumentos, lo sorprendente de Mérida es cómo los vestigios romanos aparecen por toda la ciudad. Para completar la experiencia, os recomendamos visitar su Museo Nacional de Arte Romano, donde podréis recorrer la historia desde sus orígenes con una impresionante colección de piezas arqueológicas.

Y si queréis disfrutar también del entorno natural, podéis seguir alguna de las rutas urbanas como la del Parque Fluvial (5 km), una forma ideal de combinar cultura y naturaleza junto al Guadiana.

Y como no podía ser de otra manera, es momento de saborear la ciudad. Entre sus platos más representativos destacan el conejo al estilo de Mérida, el cordero asado o el gazpacho extremeño, siempre acompañados de un buen vino local, como lo hacían los romanos: sin prisa, y con gusto.

Parada 7

Badajoz

Ruedas sobre la carretera nos llevan hasta Badajoz, una ciudad donde se entrelazan las huellas romanas y árabes, con el río Guadiana marcando la frontera natural con Portugal.

La visita comienza directamente en la imponente Alcazaba, una de las fortalezas musulmanas más grandes de Europa y principal símbolo de la ciudad. Desde su Torre de la Atalaya disfrutaréis de unas vistas privilegiadas, y dentro de sus muros no podéis perderos el Museo Arqueológico, los restos de la antigua mezquita ni los jardines interiores.

Muy cerca, la fotogénica Plaza Alta os conducirá hasta la Catedral, para después deteneros en la Plaza de España y admirar sus históricas fachadas. Si la curiosidad os acompaña, acercaos a la Plaza de la Soledad, donde descubriréis una réplica de la Giralda sevillana. Durante el paseo por el casco antiguo, aún se pueden ver varios tramos y puertas de la muralla original, que llegó a rodear la ciudad con casi 7 kilómetros de perímetro.

Ya en las afueras, no puede faltar la visita al Puente Real, símbolo contemporáneo de Badajoz que cruza el Guadiana. Y un poco más adelante, el Puente de Palmas, el más antiguo de la ciudad, con sus 32 arcos y dos torres que en su día sirvieron como prisión, os transportará de nuevo al pasado.

Badajoz cuenta también con una interesante oferta cultural, con museos como el Arqueológico, el de Fusileros o el de Bellas Artes. Y para reponer fuerzas, nada mejor que una parada en la Plaza de San Francisco y dejarse llevar por los sabores de la gastronomía extremeña: embutidos de la tierra, buen jamón y vinos con denominación de origen.

Y si buscáis algo más de turismo activo, los alrededores de la ciudad ofrecen opciones como catas, rutas guiadas, paseos a caballo, piragüismo por el río o incluso escalada. Un destino completo, con historia, sabor y naturaleza.

Parada 8

Olivenza

Nuestra siguiente parada nos lleva hasta Olivenza, un encantador pueblo de la provincia de Badajoz que destaca por su singular historia: durante más de 500 años formó parte de Portugal y fue la última región en incorporarse al territorio español. Como muestra de esta dualidad cultural, los oliventinos y sus descendientes conservan la doble nacionalidad hispano-portuguesa. Al pasear por sus calles, lo notaréis enseguida: la señalización urbana aparece en ambos idiomas, con los nombres en castellano y portugués.

Una vez estacionados, os animamos a perderos por sus calles para descubrir joyas como el Alcázar y la Torre del Homenaje, símbolos del papel estratégico que jugó esta localidad en la frontera entre ambos países. Sus murallas y puertas históricas, como las de Alconchel o del Calvario, son testimonio de ese pasado.

No olvidéis visitar la Iglesia de Santa María Magdalena, de marcada influencia portuguesa, y el Museo Etnográfico González Santana, ubicado dentro del propio Alcázar, donde podréis conocer de forma amena las tradiciones y formas de vida de la zona. Y para rematar la visita, no dejéis de probar la Tecla Mecula, un dulce típico de sabor intenso y textura suave parecido a la yema tostada que os conquistará desde el primer bocado.

Parada 9

Jerez de los Caballeros

La siguiente parada nos lleva hasta Jerez de los Caballeros, un pueblo cargado de historia marcado por la huella de los Caballeros Templarios, de ahí su nombre. Esta localidad también vio nacer a figuras ilustres como Vasco Núñez de Balboa, y es conocida como “La Ciudad de las Cuatro Torres”, por las torres barrocas que dominan su silueta y que le otorgan un encanto inconfundible.

Situado muy cerca de la frontera con Portugal, os invitamos a recorrer sus empedradas calles y dejaros sorprender por su muralla templaria, una auténtica joya arquitectónica, así como por las seis puertas que dan acceso a su casco histórico. Tampoco puede faltar una visita al Parque de Santa Lucía, desde donde disfrutaréis de unas vistas espectaculares, o a la imponente fortaleza templaria, uno de los principales atractivos turísticos del municipio.

Pero Jerez de los Caballeros no es solo historia y patrimonio. A lo largo del año acoge celebraciones muy singulares como el Salón del Jamón Ibérico, que reúne a miles de visitantes y los mejores productores de esta delicia, o sus famosos mercados medievales, que harán las delicias de los más pequeños. También destaca su Semana Santa, declarada de Interés Turístico, y una gastronomía local que no deja indiferente: desde la presa ibérica a la plancha hasta el bacalao dorado al estilo de la zona, sin olvidar los bombones de mousse de foie o el tradicional bollo turco, que pondrá el toque dulce a la visita.

Parada 10

Zafra

Como buen jamón de Pata Negra, llegamos a su hueso, deseando que no se acabe nunca. Y lo mismo nos ocurre con esta ruta, que aunque ha llegado el momento de ponerle punto final, lo hacemos en un lugar a la altura del viaje: la maravillosa localidad de Zafra. Un broche de oro para despedirnos disfrutando de su historia, su arquitectura… y mucho más.

Zafra alcanzó su esplendor en la Edad Media, al ser frontera entre los antiguos reinos de Sevilla y Badajoz. Hoy, destaca por su arquitectura renacentista y es conocida como “Sevilla la chica”. En vuestro recorrido no puede faltar la visita al Palacio de los Duques de Feria, su principal atractivo monumental, con un espectacular patio central de mármol que sigue siendo una auténtica joya arquitectónica.

No dejéis de pasar por la Plaza Chica, donde encontraréis la famosa vara de medir castellana grabada en una de sus columnas. Merece la pena buscarla y hacerse una foto con ella. A escasos pasos está la animada Plaza Grande, centro neurálgico de la ciudad y uno de los mejores lugares para disfrutar del ambiente local, especialmente por la noche, perfecta para compartir en familia.

Y si os apetece estirar las piernas o quemar algún exceso, los alrededores de Zafra ofrecen múltiples opciones al aire libre: senderismo, barranquismo, escalada o ciclismo, entre otros. Una buena opción es el Camino de los Naranjos o la ruta circular del Embalse de la Albuera del Castellar (4 km), perfecta para relajarse y disfrutar del entorno natural de esta “Sevilla pequeña”.

Y como no podía ser de otra manera, la gastronomía vuelve a tener protagonismo. En Zafra, el cerdo ibérico es el rey, ya sea en forma de jamón de pata negra, embutidos o platos tradicionales. Todo ello acompañado, como no, por excelentes quesos extremeños, tanto de oveja como de cabra. Un final sabroso y auténtico, a la altura de esta ruta inolvidable.

Sobran las justificaciones para emprender un viaje tan completo por Extremadura. Sus paisajes, su gente y su gastronomía crean una combinación imbatible, nacida de una propuesta sencilla, auténtica y cercana. Solo falta hacerla propia, adaptarla al ritmo y a los intereses de cada viajero, y dejarse llevar. Porque al final, compres o no recuerdos, lo que te llevarás grabado para siempre será una experiencia de auténtico Pata Negra, de esas que, al menos una vez en la vida, todo el mundo debería vivir.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta ruta y queráis profundizar en los lugares mágicos de toda Extremadura. Y recordad, como dijo Maya Angelou:

"Todo el universo tiene ritmo, todo baila".