Tras un breve trayecto en autocaravana, llegamos a Caravaca de la Cruz, donde, como en las anteriores paradas, os recomendamos comenzar por las afueras del casco urbano. Allí se encuentra el paraje natural de las Fuentes del Marqués, un pequeño bosque lleno de encanto, ideal para pasear entre senderos, acequias, puentes de madera y fuentes. Si tenéis ocasión de visitarlo en otoño, disfrutaréis de un espectáculo visual único con el paisaje teñido de tonos dorados. En vuestro recorrido, también encontraréis el Torreón de los Templarios, hoy convertido en Centro de Interpretación de la Naturaleza.
Tras este primer contacto con la naturaleza, podéis dirigiros al centro histórico de la ciudad, pasear por sus calles, descubrir sus tiendas de artesanía y empaparos del ambiente local. La visita imprescindible es al Castillo de Caravaca, una fortaleza de origen islámico que alberga en su interior la Basílica de la Vera Cruz, lugar sagrado que conserva reliquias de la Cruz de Cristo. Caravaca es, además, una de las cinco ciudades del mundo con Jubileo Eterno, lo que la convierte en un destacado destino de peregrinación, rodeado de senderos históricos y actuales.
Si os apetece un poco de actividad física, no os perdáis la Vía Verde del Noroeste, un recorrido de 78 kilómetros que conecta Caravaca con Murcia y Orihuela, perfecto tanto para hacer en bicicleta como a pie. Una experiencia única para los amantes del deporte y la naturaleza.
Y para rematar la visita, si estáis por aquí el tercer domingo de cada mes, podréis disfrutar de su Mercado Medieval, con productos locales y ambiente tradicional. Tampoco podéis iros sin probar su rica gastronomía: la empanada de boquerones, entre otros muchos platos típicos, será el broche perfecto para vuestra parada en esta ciudad llena de historia y cultura.


