LAS CINCO VILLAS

LAS CINCO VILLAS

Ruta por la comarca de las Cinco Villas

“Zaragoza, Zaragoza, no sabe lo que se pierde quien no te goza”.

Anónimo

Descubre la Comarca de las Cinco Villas

En este viaje recorreremos algunos de los pueblos más destacados de la provincia de Zaragoza, descubriendo los secretos históricos que guarda la tierra del rey Alfonso I “El Batallador”. Cada villa atesora vestigios de aquel siglo XI en el que la Reconquista delineó su nombre y su destino.

El título de esta ruta en autocaravana, “Comarca de las Cinco Villas”, rinde homenaje a las cinco localidades que fueron declaradas Villas Reales en la Edad Media. Aunque la comarca reúne más de treinta municipios, os centraréis en aquellas cinco villas que, por su relevancia histórica y su excepcional patrimonio, os harán revivir las gestas y el esplendor de tiempos pasados.

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Este viaje tiene una duración aproximada de 4–5 días, aunque puede ampliarse o reducirse según las actividades escogidas, los lugares que deseéis visitar y el tiempo que queráis dedicar a cada parada.

Aunque proponemos un punto de partida concreto, contáis con total libertad para empezar la ruta desde el lugar que más os convenga. Así podréis personalizar este itinerario y convertirlo en verdaderamente vuestro.

Mapa de LAS CINCO VILLAS
Como llegar:
Parada 1

Sos del Rey Católico

Comenzamos nuestro viaje en Sos del Rey Católico, sin duda una de las villas medievales más aclamadas de Zaragoza y considerada uno de los pueblos más bonitos de España. Su nombre no es un mero adorno, sino un homenaje al lugar de nacimiento de Fernando II de Aragón, el célebre Rey Católico, en 1452. Al atravesar su imponente muralla y cruzar cualquiera de sus siete portadas de acceso, sentiréis cómo el tiempo se detiene: las casas adosadas de piedra, los robustos torreones y el trazado de sus calles empedradas os transportarán directamente a la Edad Media.

Perderos por sus callejuelas y plazas es el mejor plan: cada arco, cada fachada con inscripciones centenarias y cada rincón os ofrecerá postales únicas. No obstante, la postal más impresionante la obtendréis al subir hasta el punto más alto del pueblo. Allí, en días despejados, las cumbres nevadas de los Pirineos se alzan al norte como guardianes silenciosos, mientras al sur descubre la silueta inconfundible del Monasterio de Leyre, apenas a 29 km de distancia y considerado una joya del arte románico.

Más allá de las murallas, el entorno de Sos del Rey Católico despliega un abanico de tesoros culturales y naturales. A pocos kilómetros encontraréis el Monasterio de Leyre, famoso por su cripta y su portada esculpida, y más allá, encajado en la roca, el Monasterio de San Juan de la Peña, cuna legendaria del Reino de Aragón. Si lo vuestro es la aventura al aire libre, basta cruzar la frontera navarra para internaros en las Foces de Lumbier y Arbayún: gargantas excavadas por el agua, cuevas misteriosas y una biodiversidad espectacular os esperan a la vera de los senderos y las escarpadas paredes de roca.

La ubicación fronteriza de Sos convierte la zona en un paraíso para el senderismo y la BTT. Desde rutas suaves junto al río Aragón hasta ascensiones más exigentes que recorren antiguos caminos de contrabando, siempre hallaréis un sendero que se adapte a vuestro nivel y al paisaje que deseéis explorar.

Y, por supuesto, tras una jornada de historia y naturaleza, nada mejor que reponer fuerzas con la cocina local. En Sos del Rey Católico no podéis iros sin probar sus bizcochos artesanos y los tradicionales roscos, dulces que acompañan a la perfección un buen café o un licor casero, poniendo la guinda a una escapada inolvidable.

Parada 2

Uncastillo

Muy cerca descubriréis otro tesoro de la provincia: Uncastillo, auténtico paraíso del románico aragonés que os hechizará con su encanto medieval, sus empedradas callejuelas y la monumental silueta de su castillo.

Su nombre procede del latín Unum Castrum, “un solo castillo”, testigo de la función defensiva que ejerció esta fortaleza en la frontera medieval. La joya indiscutible es el Castillo de la Peña de Ayllón, donde nació la villa. No dejéis de admirar sus dos torres, en especial la Torre del Homenaje o Torre Octogonal, que domina todo el paisaje. Dicen que en las noches de tormenta el viento que silba entre sus almenas arrastra los lamentos de una princesa mora encerrada allí.

Uncastillo destaca por sus magníficas iglesias románicas, cada una con un carácter único. La Iglesia de Santa María os sorprenderá por la pureza de sus líneas, mientras que la Iglesia de San Martín acoge en su interior el Centro de Interpretación de Arte Religioso del Prepirineo, una ventana al arte sacro de la región.

Paseando por sus calles empedradas veréis también majestuosos palacios y caserones señoriales, como el Palacio de Martín el Humano o la elegante Casa Canales, reflejo del esplendor que vivió la villa en siglos pasados.

El entorno prepirenaico de las Cinco Villas invita a los amantes de la naturaleza y el deporte al aire libre con numerosas rutas de senderismo y BTT que parten desde Uncastillo, adentrándose en campos de cereal, encinares y barrancos. Podréis descubrir ermitas ocultas, subir a miradores con vistas de postal al castillo y al valle, y sentir la inmensidad de este paisaje rural.

Para culminar vuestra estancia os animamos a visitar el Yacimiento Arqueológico de Los Bañales, donde asoman los restos de una ciudad romana. Aparcad vuestra autocaravana en el parking habilitado junto al yacimiento y sentid cómo la historia emerge de cada piedra.

La gastronomía de Uncastillo se apoya en la tradición de las Cinco Villas: platos contundentes, embutidos artesanos y quesos de oveja de extraordinaria calidad que redondean esta experiencia de arte, paisaje e historia.

Parada 3

Sádaba

Nos desplazamos a otra villa de ensueño: Sádaba, un remanso de paz en la Comarca de las Cinco Villas que, pese a su tranquilidad, atesora secretos y leyendas que lo hacen único. El nombre de Sádaba, según la tradición local, provendría del árabe “Sadaba”, “tierra de setas” o “lugar fértil”: hace siglos, la abundancia de una exquisita “seta dorada” llamó la atención de viajeros y mercaderes, y con el tiempo dio renombre al pueblo.

Al adentraros en sus empedradas calles, descubriréis casas de piedra y dos joyas arquitectónicas imprescindibles:

La Iglesia de Santa María, uno de los ejemplos más sobresalientes del románico zaragozano, con su elegante portada y volúmenes perfectamente conservados.

El Castillo de Sádaba, que domina el horizonte con sus torres, murallas y amplio patio de armas, escenario de mil batallas imaginarias y atalaya privilegiada desde la que contemplar el valle.

Sádaba rebosa historias y anécdotas. Dicen que en lunas llenas, junto al castillo, resuenan los cascos de los caballeros que lo defendieron. Y existe la leyenda de un tesoro templario oculto en las criptas de la Iglesia de Santa María, aguardando al corazón más puro.

Su enclave en las Cinco Villas lo convierte en punto de partida perfecto para la aventura al aire libre. Cercano al Canal de Bardenas, ofrece rutas de senderismo y BTT jalonadas por las orillas del río Aragón, donde el murmullo del agua acompaña cada paso.

La huella romana también emerge en sus parajes: no os perdáis el Mausoleo de los Atilios, magnífica construcción funeraria que corona una pequeña colina y asombra por su estado de conservación y aire de misterio.

Para poner el broche de oro, la gastronomía de Sádaba rinde homenaje a la tierra y al recetario tradicional. Degustad unas contundentes migas aragonesas, saboread guisos de caza y ternasco a la brasa, y no dejéis de endulzaros con las tortas de Sádaba y los crujientes roscos de anís.

Parada 4

Ejea de los caballeros

No tengáis prisa por completar las cinco villas; disfrutad al máximo de cada una, como en este caso de la cuarta, Ejea de los Caballeros. Situada en la confluencia de los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel, es la capital de la Comarca de las Cinco Villas y su nombre es todo un homenaje: tras la Reconquista, un valiente grupo de caballeros cambió el curso de la batalla, y el rey Alfonso I “el Batallador” añadió “de los Caballeros” en su honor.

Una vez instalados, sumergíos en el ambiente de Ejea más allá de sus monumentos: paseo por el casco urbano, perderos por sus calles y plazas, disfrutando del ritmo de vida local y de la hospitalidad de sus gentes. Las tres iglesias monumentales: San Salvador, Santa María de la Corona, Nuestra Señora de la Oliva. Cada una es un ejemplo de la riqueza arquitectónica y espiritual de la villa.

La confluencia de los ríos y su intrincada red de canales han convertido esta tierra en un vergel agrícola que ofrece multitud de opciones para la naturaleza activa: Rutas fluviales: Caminos junto al Arba para paseos tranquilos o recorridos en BTT. Caminos agrícolas: Senderos rurales entre cultivos, ideales para explorar en bicicleta. Y, por supuesto, no podéis iros sin degustar la gastronomía zaragozana: Lomo a la zaragozana: Cerdo con jamón y salsa de tomate y pimientos. Ternasco de Aragón: Cordero joven D.O., asado o a la brasa. Migas con huevo frito y uva: Plato contundente y reconfortante, perfecto en mañanas frescas. Huevos al salmorrejo: Huevos y patatas con un sofrito de tomate y pimientos.

Ejea de los Caballeros os espera con su historia, su campo y su mesa.

Parada 5

Tauste

No hay quinto malo, y en este caso Tauste lo confirma con creces. Al llegar, lo primero que os cautivará será la esbelta torre mudéjar de la Iglesia de Santa María, que se alza majestuosamente sobre el casco urbano.

La relevancia histórica de Tauste está íntimamente ligada al Canal de Tauste, una obra de ingeniería medieval impulsada por Alfonso II de Aragón. Gracias a él, estas tierras áridas se transformaron en fértiles campos de cultivo, asegurando la prosperidad y la estabilidad de la población durante siglos.

Al recorrer el pueblo, no podéis dejar de contemplar su Casco Histórico, donde la torre de Santa María ejerce de faro visual. En sus callejuelas descubriréis casas tradicionales y rincones que hablan de un pasado bullicioso y laborioso. Una de las leyendas más arraigadas es la del “Cristo de la Cama”: se dice que una imagen de Cristo yacente apareció milagrosamente junto al pueblo y, trasladada a la iglesia, ha protagonizado prodigios que aún hoy se recuerdan con devoción.

En Tauste, el agua es vida. El Parque del Agua es un oasis junto al canal, con estanques, pequeños ríos y vegetación exuberante: un lugar perfecto para que los más pequeños (y los no tan pequeños) disfruten en familia.

Desde aquí parten múltiples rutas de senderismo y BTT, todas señalizadas, que os permitirán adentraros en el paisaje de acequias y campos regados por el canal y comprender su papel clave en el desarrollo de la comarca.

Su gastronomía, marcada por el entorno agrícola y la proximidad al Ebro, combina los clásicos zaragozanos—como el ternasco de Aragón o las migas—con verduras de huerta recién cortadas y embutidos artesanales, ofreciendo un menú tan auténtico como sabroso.

La valentía de sus gentes, reconocida incluso por la Corona, y su histórica batalla por el agua hacen de Tauste un destino de luchadores.

Historia, monumentos, naturaleza y gastronomía se conjugan en una escapada serena, repleta de anécdotas y rincones inolvidables que acompañan a conocer las leyendas legendarias de esta provincia, Zaragoza.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado esta ruta en autocaravana por las cinco famosas villas de Zaragoza y que hayáis podido conocer un poco más algunos de los secretos que esconde. Y recordad, como dijo Trujillo Inn:

"Viajar es una combinación de aventura, naturaleza, arte e historia"