No tengáis prisa por completar las cinco villas; disfrutad al máximo de cada una, como en este caso de la cuarta, Ejea de los Caballeros. Situada en la confluencia de los ríos Arba de Luesia y Arba de Biel, es la capital de la Comarca de las Cinco Villas y su nombre es todo un homenaje: tras la Reconquista, un valiente grupo de caballeros cambió el curso de la batalla, y el rey Alfonso I “el Batallador” añadió “de los Caballeros” en su honor.
Una vez instalados, sumergíos en el ambiente de Ejea más allá de sus monumentos: paseo por el casco urbano, perderos por sus calles y plazas, disfrutando del ritmo de vida local y de la hospitalidad de sus gentes. Las tres iglesias monumentales: San Salvador, Santa María de la Corona, Nuestra Señora de la Oliva. Cada una es un ejemplo de la riqueza arquitectónica y espiritual de la villa.
La confluencia de los ríos y su intrincada red de canales han convertido esta tierra en un vergel agrícola que ofrece multitud de opciones para la naturaleza activa: Rutas fluviales: Caminos junto al Arba para paseos tranquilos o recorridos en BTT. Caminos agrícolas: Senderos rurales entre cultivos, ideales para explorar en bicicleta. Y, por supuesto, no podéis iros sin degustar la gastronomía zaragozana: Lomo a la zaragozana: Cerdo con jamón y salsa de tomate y pimientos. Ternasco de Aragón: Cordero joven D.O., asado o a la brasa. Migas con huevo frito y uva: Plato contundente y reconfortante, perfecto en mañanas frescas. Huevos al salmorrejo: Huevos y patatas con un sofrito de tomate y pimientos.
Ejea de los Caballeros os espera con su historia, su campo y su mesa.


