Nos ponemos en marcha de nuevo en nuestra autocaravana y, tras un agradable trayecto, llegamos a Carmona, el “lucero de Europa” y una de las ciudades más veteranas del continente. Heredera de la Bética romana, su riqueza patrimonial se palpa en cada rincón: vestigios romanos, huellas islámicas, esplendor barroco y rasgos contemporáneos conviven en iglesias, conventos, casas-palacio, plazas y fuentes.
No podéis iros sin admirar el Alcázar del Rey Don Pedro, flanqueado por las emblemáticas puertas de Sevilla y de Córdoba, y sin perderos por las estrechas calles de su casco antiguo. Para quienes prefieran una ruta guiada, Carmona ofrece itinerarios temáticos, Básica, Romana, Arrabal, Judería, etc., que facilitan descubrir su historia a medida.
Si queréis estirar las piernas, la Ruta de la Cueva de la Batida os llevará por antiguos caminos romanos y medievales, con panorámicas únicas. Y, para un paseo más suave, la Vía Verde de los Alcores, a caballo entre la Vega y la cornisa, conecta Carmona con Alcalá de Guadaíra, perfecto tanto a pie como en bicicleta.
Y no hay visita completa sin saborear su cocina: dejad un hueco para la torta inglesa, legado dulce de la ciudad, y para guisos y tapas que hablan de tradición. Carmona late también al compás del arte jondo: buscad un tablao o, si os coincide, asistid al Concurso Nacional de Cante en octubre.


