LA HIJA DEL RÍO

LA HIJA DEL RÍO

Ruta por La Rioja

''El río es una de mis metáforas favoritas, es el símbolo del gran flujo de la vida misma''.

Jeffrey R. Anderson

Descubre La Rioja

Esta ruta en autocaravana está enfocada a descubrir y sobre todo disfrutar, descubriendo algunos de los destinos que esta provincia nos esconde, rodeados de naturaleza, cultura e historia, además de vino.

Le hemos puesto este nombre porque la primera referencia a La Rioja se encuentra como "Rioiia". Al pronunciar el diptongo “ii” se vocaliza como “ij”, similar a la palabra "hijo" en castellano, pero escrita con letras latinas. Por lo tanto, La Rioja puede entender como “La Hija del Río”.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 3-5 días, variando según las actividades planificadas, los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideréis más adecuada, adaptando y haciendo vuestra esta ruta tan especial.

Y para tenerlo todo previsto y bien organizado, aunque hemos elegido bodegas abiertas a visitas y catas, procurar tratar de consultar sus horarios y condiciones de apertura previamente.

Mapa de LA HIJA DEL RÍO
Como llegar:
Parada 1

Cenicero

Arrancamos este emocionante recorrido por La Rioja en Cenicero, el “pueblo de la Estatua de la Libertad”, donde el turismo rural y la tradición vitivinícola se dan la mano. Aquí podréis relajaros rodeados de viñedos, visitar algunas de las bodegas más importantes de la región y sumergiros en la historia antigua de estas tierras.

Pasear por el casco antiguo de Cenicero os llevará hasta joyas arquitectónicas como la Iglesia Parroquial de San Martín, la Ermita de la Virgen del Valle y la histórica Casa de las Monjas. Muy cerca, los yacimientos de San Justo, Sanchis Nal y Las Majadas ofrecen un fascinante viaje a la época celta, ibérica y romana, revelando cómo vivían quienes labraron estas tierras antes que nosotros.

En el terreno vinícola, no dejéis de conocer Bodegas Tritium, instalada en una antigua construcción del siglo XV que ha sido restaurada con un diseño vanguardista. Allí descubriréis su proceso de elaboración entre muros centenarios y depósitos de acero pulido. A pocos minutos se alzan también las prestigiosas Bodegas Marqués de Cáceres y Las Riojanas, donde podréis catar sus referencias más emblemáticas y aprender de primera mano los secretos del tempranillo y la garnacha riojana.

Si preferís moveros con más energía, Cenicero es punto de partida para rutas en bicicleta de montaña por la emblemática Ruta del Vino, o para recorrer a pie el sendero del vino, un trazado circular de unos 20 km que discurre entre viñedos, bodega tras bodega, ofreciendo paisajes interminables y miradores únicos sobre el valle del Ebro.

Parada 2

Haro

Haro, la indiscutible Capital del Vino de La Rioja, os recibe con una herencia vinícola sin rival. Pasear por sus calles es toparse con templos del vino como López Heredia, Ramón Bilbao, Marqués de Carrión o Roda, donde podréis adentraros en sus históricas bodegas y catar sus mejores crianza y reservas. Entre visita y visita, os recomendamos asomaros a los bares y restaurantes del centro para degustar las delicias locales: patatas a la riojana, chuletas de cordero al sarmiento, bacalao a la riojana, bonito con tomate y, de postre, unas jugosas peras al vino.

El Museo Vivanco os mostrará la grandeza del “néctar de los dioses”: una colección única que recorre todo el proceso de elaboración y su profunda influencia cultural a lo largo de los siglos. Muy cerca, el Centro de Interpretación del Vino de La Rioja completa la experiencia con exposiciones interactivas sobre el cultivo, la vendimia y la magia que convierte la uva en vino.

Para cerrar el recorrido urbano, subid al cerro de Santo Tomás y visitad su iglesia: desde allí contemplaréis Haro y el valle del Ebro en toda su amplitud. A solo 6 km, la Ermita de San Felices se alza sobre los riscos de Bilibio, en un enclave que fue castillo romano en el siglo V y hoy acoge la pintoresca Batalla del Vino cada junio.

En los alrededores, dos fortalezas os transportan al medievo: el Castillo de San Vicente de la Sonsierra, coronando un cerro junto al Ebro y rematado por su emblemática Torre del Reloj (acceso gratuito), y el romántico Castillo de Sajazarra, un palacio amurallado convertido hoy en residencia privada pero igualmente digno de admiración desde el exterior.

Parada 3

Santo Domingo de la Calzada

Nuestra siguiente parada nos lleva a Santo Domingo de la Calzada, otro de esos tesoros medievales de La Rioja que respira leyenda por cada calle. Cuenta la tradición que, en el siglo XIV, una posadera enamorada de Hugonell, hijo de una familia alemana de peregrinos, le tendió una trampa ocultando una jarra de plata entre sus pertenencias. Acusado de hurto, el joven fue condenado a morir en la horca… pero al día siguiente seguía vivo, gracias a la intervención de Santo Domingo. Al narrar el milagro al corregidor, éste replicó burlón que tan imposible era como el canto de un gallo y una gallina asados. Desde entonces, “donde cantaron el gallo y la gallina después de ser asados” es santo y seña de esta villa.

En el corazón de la localidad, declarada Conjunto Histórico Nacional, podréis adentraros en su entramado de calles empedradas hasta desembocar en la majestuosa Plaza de España. Muy cerca se levanta la imponente catedral, hogar de un gallo y una gallina vivos que perpetúan el prodigio cada día. Recorreréis también el recinto amurallado medieval, uno de los mejor conservados de La Rioja, y, entre murallas y torreones, descubriréis la Abadía, el antiguo Hospital de Peregrinos y la esbelta Torre Exenta.

Para endulzar la visita, no dejéis de probar los “ahorcaditos”: delicados hojaldres rellenos de crema de almendra que rinden homenaje al famoso canto del gallo y la gallina. Y, cómo no, acompañadlos con un buen caldo riojano en cualquiera de sus acogedores rincones. ¡Buen provecho y buen camino!

Parada 4

Ezcaray

Por último, cerramos nuestra ruta en autocaravana en Ezcaray, una de las joyas de La Rioja y orgullosa “Primera Villa Turística de la Rioja” por su casco histórico, su entorno natural y la amplia oferta de ocio. Aquí podréis seguir deleitándoos con los vinos de la D.O. La Rioja mientras descubrís su antigua tradición textil y paseáis por rincones tan pintorescos como la Plaza de la Verdura o la del Quiosco. No dejéis de visitar la impresionante iglesia de Santa María la Mayor, cuyo imponente interior merece una parada.

Para iniciar vuestra exploración, aparcad junto al río Ebro, donde arranca la Vía Verde del Oja, y adentraos en este trazado ideal para recorrer en familia, ya sea a pie o en bicicleta, hasta Santo Domingo de la Calzada. Si preferís la nieve, no podéis marcharos sin visitar la Estación de Esquí de Valdezcaray, a apenas 16 km por una carretera de montaña repleta de panorámicas espectaculares. Allí os esperan 24 pistas de todos los niveles, para deslizaros entre paisajes blancos y disfrutar de un día de invierno inolvidable.

Y para poner broche de oro, os sugerimos un desvío hasta la cercana aldea de Zaldierna, donde unos fogones de autor transforman los productos locales en platos sorprendentemente creativos. Será la mejor forma de despedir este viaje: entre viñedos, montañas y sabores que os acompañarán para siempre.

Aunque no se trate de una ruta exclusivamente enológica, recorrer estos parajes es una experiencia sensorial y un homenaje al vino, que huele a barrica y sabe a tradición. Sin embargo, su patrimonio, su gente y sus paisajes son tan extraordinarios como sus caldos, y la combinación de viajar en autocaravana transforma este itinerario en una aventura inolvidable. Cada viajero regresará con recuerdos únicos, pero todos coincidirán en lo espectacular de este viaje mítico.

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado este apasionante viaje en autocaravana, y que hayáis podido disfrutar un poco de estas tierras riojanas que merecen mucho la pena visitar. Y recordad, como dijo Henry Miller:

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”.