BOGA, BOGA

BOGA, BOGA

Ruta por Bilbao y San Sebastián

"El arte del marinero es no dejar nada al azar".

Annie Van De Wiele

Disfruta de Bilbao y San Sebastián

En esta ruta en autocaravana, nuestro objetivo es que descubraís la costa del impresionante Golfo de Vizcaya. Sin embargo, queremos destacar especialmente la relación del pueblo vasco con el mar, ya que fueron pioneros en la pesca y en todo lo relacionado con la recolección costera. Es por ello que hemos titulado esta ruta como "Boga, boga", en referencia a una canción típica marinera tan representativa, que se ha convertido en parte de las sobremesas de esta tierra.

Con este título, queremos resaltar tanto los lugares como la profesión de marinero, que a lo largo de los años han descubierto el verdadero sentido de la vida: utilizar el mar como punto de partida para nuevas aventuras y el descubrimiento de nuevas tierras. Estos marineros han participado en muchos hechos históricos importantes, como el descubrimiento de América y la primera vuelta al mundo.

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Esta ruta en autocaravana tiene una duración mínima de 5 días, pudiendo ampliar la estancia según lo que visitéis, las actividades que hagáis o el tiempo que le dediquéis a cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideréis más adecuada, adaptando y haciendo vuestra esta ruta tan especial.

Mapa de BOGA, BOGA
Como llegar:
Parada 1

Bilbao

Comenzamos nuestra ruta en Bilbao, capital de la provincia de Vizcaya y una de las ciudades más vibrantes del País Vasco. Nada mejor que iniciar la visita por su animado Casco Viejo, junto a la ría, donde se encuentran joyas como la Catedral de Santiago o la Iglesia de San Antón. Si llegáis con hambre, estáis en el sitio perfecto: aquí se concentran algunos de los mejores bares de pintxos de la ciudad, especialmente en la conocida zona de las “Siete Calles”, donde también podréis probar una copa de txakolí, el vino típico de la región.

Para bajar la comida, os proponemos un paseo por la Gran Vía, ideal si necesitáis hacer alguna compra, o llegar hasta la Plaza Nueva, uno de los puntos de encuentro más emblemáticos de los bilbaínos.

Acercándonos al puerto, no podéis perderos el Puente de Bizkaia, una joya de la ingeniería del siglo XIX que une las dos orillas de la ría. Muy cerca, en pleno corazón del casco antiguo, encontraréis el Mercado de la Ribera: un espacio perfecto para saborear productos frescos o llevaros algún recuerdo gastronómico. Su arquitectura moderna y funcional sorprende tanto como lo que ofrece en su interior.

Si buscáis una buena panorámica de la ciudad, el Mirador de Artxanda es una parada obligatoria. Situado a unos 300 metros de altitud, ofrece una vista espectacular de Bilbao. Y por supuesto, no puede faltar una visita al icónico Museo Guggenheim, símbolo de la transformación urbana y cultural de la ciudad.

Si aún tenéis tiempo, podéis acercaros al Parque de Doña Casilda, explorar otros museos o relajaros en la Plaza Moyúa. Y si es verano y os apetece daros un baño, recordad que aunque Bilbao no tiene playa urbana, muy cerca tenéis las de Getxo o Plentzia, perfectas para continuar con vuestra “colección” de chapuzones.

Parada 2

Bermeo y San Juan de Gaztelugatxe

Para los amantes de "Juego de Tronos", esta parada en San Juan de Gaztelugatxe es casi obligatoria. Este lugar, uno de los tesoros naturales más fascinantes del País Vasco, ha sido escenario de relatos legendarios y producciones internacionales como la famosa serie, donde representó Rocadragón. El islote, conectado a tierra firme por un puente de piedra y 241 escalones, emerge entre los acantilados del mar Cantábrico como un enclave de misticismo e historia: desde desembarcos y ataques piratas hasta aquelarres y leyendas locales. Al llegar a la cima, no olvidéis tocar la campana tres veces para atraer la buena suerte.

La ermita de San Juan, ubicada en lo más alto, es una joya con siglos de historia y desde allí las vistas panorámicas de la costa vasca son sencillamente impresionantes. Eso sí, al ser un destino tan concurrido, es imprescindible reservar con antelación la entrada gratuita, ya que el acceso diario está limitado.

Muy cerca se encuentra Bermeo, uno de los pueblos más coloridos y con mayor tradición pesquera del País Vasco. El Puerto Viejo es su postal más icónica y uno de los rincones más fotografiados. Es también un lugar perfecto para tomar unos pintxos frente al mar. Antes de la visita, os recomendamos empaparos un poco de la historia marinera del lugar, ya que el contexto cultural realza la experiencia.

Junto al Paseo del Puerto encontraréis el Parque Lamera, antiguo puerto transformado en zona verde, donde destacan las esculturas del artista local Néstor Basterretxea. En uno de sus extremos se alza el edificio del Casino, de clara inspiración en los palacetes franceses.

Otro lugar imprescindible es la Torre Ercilla, en pleno casco antiguo. Este edificio alberga el Museo del Pescador, que os permitirá conocer a fondo la historia y tradiciones del mundo pesquero de la zona.

En cuanto a las playas, aunque no se caracterizan por ser grandes arenales, los bermeanos tienen sus rincones favoritos, que podréis disfrutar si planificáis bien el acceso en autocaravana:

  • Aritzatxu, una pequeña cala muy concurrida en verano.

  • Arribolas, perfecta para una excursión en plena naturaleza, con un entorno más agreste.

  • Tonpon, sin arena pero con aguas tranquilas entre rocas, ideal para un baño relajante si el tiempo acompaña.

Y si lo vuestro es la naturaleza en estado puro, no dejéis de visitar la Reserva de la Biosfera de Urdaibai, situada a tan solo 10 minutos en autocaravana. Este espacio protegido destaca por su biodiversidad y paisajes únicos, ideales para pasear, observar aves o practicar deportes acuáticos. Entre sus joyas destacan las playas de Laga y Laida, perfectas para el surf, y el mirador del Peñón de Ogoño, desde donde contemplar toda la ría.

Parada 3

Lequeitio

La siguiente parada, y auténtica sorpresa del recorrido, es Lequeitio. Porque una cosa es leer sobre esta villa costera y otra muy distinta es vivirla en primera persona. Situada en la desembocadura del río Lea, este encantador rincón de Vizcaya se ha consolidado como un destino turístico muy apreciado, gracias a su fusión de playas, historia y un casco urbano vibrante y colorido.

Nada más llegar, os recibirá su puerto pesquero, uno de los lugares más fotogénicos del pueblo. Rodeado de casas tradicionales de madera y pequeñas embarcaciones, ofrece vistas privilegiadas del litoral vasco. Muy cerca, encontraréis la Ermita de San Juan, que marca el inicio perfecto de vuestra visita.

Ascendiendo hacia el interior, os adentraréis en el casco antiguo, conocido como el antiguo barrio de pescadores. Os recomendamos dejar el mapa de lado y perderos por sus estrechas calles, donde descubriréis palacios medievales, casas blasonadas e iglesias históricas. Entre sus joyas arquitectónicas destacan la Iglesia de la Asunción de Santa María, la antigua Cofradía de Pescadores de San Pedro, los Palacios de Oxangoiti, Abaroa y Uriarte, así como la Torre Turpin, una construcción defensiva del siglo XVI reconvertida en residencia.

Las playas de Lequeitio son otro de sus grandes atractivos, con una particularidad: cambian notablemente con la marea, al punto de expandirse o incluso desaparecer por completo. La más popular es la Playa de Isuntza, de aguas tranquilas y perfectamente equipada. Cuando la marea baja, es posible cruzar caminando hasta la Isla de San Nicolás, un lugar con historia que en el pasado sirvió como leprosería. También merece una mención especial la Playa de Karraspio, muy apreciada por los amantes del surf gracias a su oleaje constante.

Parada 4

San Sebastián

Para la traca final de esta magnífica ruta, os proponemos una parada de altura en la impresionante ciudad de San Sebastián. Lo primero que os enamorará al llegar será la Playa de la Concha, uno de los arenales urbanos más icónicos de Europa, flanqueada por un elegante paseo marítimo de más de un kilómetro que culmina en el Palacio de Miramar. Durante el paseo, podréis contemplar la Isla de Santa Clara, a la que se puede llegar en barco en apenas unos minutos.

Con el paseo habrá abierto el apetito, así que toca adentrarse en el Casco Antiguo, a los pies del Monte Urgull, uno de los barrios con más encanto de la ciudad. Aquí podréis visitar la Plaza de la Constitución, la Basílica de Santa María del Coro, y, cómo no, acercaros a la calle 31 de Agosto o la Calle Mayor para disfrutar de algunos de los mejores pintxos del País Vasco, acompañados de pescado fresco y buen txakolí.

Si os apetece seguir caminando, podéis continuar por el Paseo Nuevo, que parte desde el puerto y bordea el Monte Urgull. El recorrido completo dura alrededor de una hora, siempre que no os detengáis demasiado en la Playa de Zurriola, un punto de encuentro para los aficionados al surf.

Y si sois amantes del arte, no podéis perderos la emblemática obra de Eduardo Chillida, el Peine del Viento, situado al final de la Playa de Ondarreta. Tres esculturas ancladas en las rocas donde el mar rompe con fuerza, creando una experiencia visual y sonora inolvidable. Para llegar habréis pasado junto al Palacio de Miramar, antigua residencia de verano de la reina María Cristina y uno de los edificios más elegantes de San Sebastián.

Por último, nada como ponerle el broche final a la visita con una subida al Monte Igueldo, al que podéis acceder tanto en autocaravana como en su histórico funicular. Desde lo alto, el mirador del antiguo torreón y su peculiar parque de atracciones os regalarán vistas espectaculares de la bahía, la ciudad y la Isla de Santa Clara. Allí también podréis relajaros en una terraza con un buen café mientras despedís el viaje por todo lo alto.

Alguna vez o todos los días, y seguramente después de la ruta debéis intentar en castellano o en euskera, cantar la canción que da título a la ruta y que os servirá para sentir todavía más estas costas marineras, que serán para siempre como un virus anti-vacuna, vinculado al recuerdo y ganas permanentes de volver. Así que cantar todos juntos: 

"Boga, boga marinero, marinero, tenemos que ir lejos lejos a las Indias a las indias. No veré tu puerto hermoso, tu puerto hermoso. Adiós, adiós adiós a la orilla de mi tierra, marinero, ¡boga! marinero".

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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Nuestra recomendación para estas paradas es que estacionéis la autocaravana y os mováis a pie por ella, de esta manera disfrutaréis mucho más cada lugar.

Esperamos que os haya gustado esta ruta y que hayáis aprendido un poquito de la cultura marinera de la zona. Y recordad , como dijo Grace Hooper:

"Un barco en el puerto es seguro, pero para eso no están hechos los barcos".