AUPA, OH LA LA!

AUPA, OH LA LA!

Ruta por Guipuzcoa, Aquitania y Navarra

"El viajero ve lo que ve, el turista ve lo que ha venido a ver".

G.K.Chesterton

Descubre Guipúzcoa, Aquitania y Navarra

Esta ruta en autocaravana es una propuesta total, donde tienen cabida los atractivos más variados y solicitados por los viajeros (costa, ciudad, naturaleza, historia, gastronomía, …), para ello hemos elegido tres entornos unidos por la frontera hispano-francesa, en su lado oeste.

Donde la costa Vasco-Francesa, los Pirineos y el Camino Francés de Santiago son los referentes, a través de los cuales se articula un viaje tan sorprende como algunas de las expresiones usadas para transmitir sorpresa y admiración, que utilizan los habitantes de estos entornos.

Elige tu caravana
¿Prefieres salir de otra ubicación? Ver alquileres

Elige tu Autocaravana

Este viaje tiene una duración aproximada de unos  7-10 días, variando según las actividades planificadas, los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideres más adecuada, adaptando y haciendo tuya esta ruta tan especial. Y más teniendo en cuenta, las posibilidades de llegada y vuelta, a través de otros medios de transporte, que las dos grandes ciudades ubicadas en los extremos poseen.

Como en todas nuestras rutas, pero especialmente si transcurren en algún momento por zonas de montaña, recomendamos tener especial precaución al transitar por este tipo de carreteras. Además, es importante tener en cuenta que cada vez más, los espacios naturales pueden tener horarios de visita limitados para mejorar su protección. Por ello, es muy recomendable estudiar y preparar bien nuestras visitas con antelación.

Mapa de AUPA, OH LA LA!
Como llegar:
Parada 1

San Sebastián

La primera de las ocho expresiones de esta propuesta comienza con fuerza desde el primer minuto, en una ciudad que deja huella: la impresionante San Sebastián. Lo primero que os cautivará será, sin duda, la playa de la Concha, con su elegante paseo marítimo de un kilómetro de longitud que culmina en el Palacio de Miramar. Desde aquí podréis contemplar la Isla de Santa Clara, a la que se puede acceder en barco en apenas unos minutos, ideal para disfrutar de una vista distinta de la bahía.

Cuando el hambre apriete, lo mejor es adentrarse en el Casco Antiguo, situado a los pies del Monte Urgull. Este barrio, uno de los más encantadores de la ciudad, os recibirá con rincones tan emblemáticos como la Plaza de la Constitución o la Basílica de Santa María del Coro. Desde allí, podréis acercaros a la calle 31 de Agosto o a la calle Mayor, dos referentes para disfrutar de pintxos tradicionales y pescado fresco, como manda la tradición donostiarra.

Si os apetece seguir caminando, el Paseo Nuevo es una excelente opción. Parte del puerto y bordea el Monte Urgull, en una ruta de una hora aproximadamente (sin paradas), que os regalará vistas espectaculares. Si preferís relajaros en la arena, podéis desviaros hacia la Playa de Zurriola, especialmente popular entre los aficionados al surf.

Para los amantes del arte y la naturaleza, otra parada imprescindible es la Playa de Ondarreta, que os conducirá hasta el famoso Peine del Viento, una obra de Chillida compuesta por tres esculturas incrustadas en las rocas, donde rompen las olas con fuerza. En el camino habréis pasado por el Palacio de Miramar, antigua residencia de verano de la reina María Cristina y uno de los edificios más elegantes de la ciudad.

Y para culminar la visita, nada como subir al Monte Igueldo. Podéis hacerlo en autocaravana o, mejor aún, en el funicular histórico que os llevará hasta la cima. Allí os espera un torreón del siglo XIX, un parque de atracciones con aire nostálgico y una terraza con vistas impresionantes de toda la bahía. Desde lo alto, San Sebastián se revela aún más mágica, con la isla, el mar y la ciudad extendiéndose a vuestros pies.

Parada 2

Irún

Irún (Guipúzcoa), conocida por su vinculación con la frontera francesa, es una localidad repleta de atractivos, donde destacan su entorno natural, entre costa y montaña, su patrimonio histórico y, cómo no, su excelente gastronomía. Un buen lugar para comenzar a descubrir su encanto es el casco viejo, donde podréis visitar la ermita de Santa Elena, y desde allí seguir el recorrido por las calles del centro, con paradas imprescindibles como la iglesia del Juncal y el Palacio de Urdanibia.

A solo 4 kilómetros del centro se encuentra uno de los espacios más emblemáticos de Irún: el monte y la ermita de San Marcial. Desde su mirador, el conocido Balcón del Bidasoa, disfrutaréis de unas vistas espectaculares de la bahía. Podéis llegar caminando a través de una bonita ruta de senderismo o también en vehículo, si preferís un acceso más cómodo.

Los amantes de la naturaleza tampoco pueden perderse el Parque Ecológico de Plaiaundi, un humedal situado en la zona de marismas de la bahía de Txingudi, muy valorado por sus lagunas y su riqueza ornitológica. Dispone de senderos señalizados ideales para recorrer a pie o en bici.

Si lo que os apetece es acercaros al mar, podéis disfrutar del paseo marítimo por la costa, como el Paseo de Colón, o caminar junto a los márgenes del río Bidasoa, cuya desembocadura da forma a la bahía de Txingudi. Aunque Irún no tiene puerto propio, su enclave costero junto a Hondarribia y Hendaya os situará en un entorno marítimo muy especial.

Y antes de cruzar la frontera o seguir ruta, no olvidéis saborear su reconocida gastronomía. Un buen txakoli, vino vasco por excelencia, es el acompañamiento ideal para su amplia oferta de pintxos, entre los que destacan especialidades como la tortilla de bacalao y el pintxo de txangurro (centollo con cebolla, tomate y pimiento verde).

Parada 3

San Juan de Luz

Cambiamos el ¡Aupa! por un elegante Oh là là! y, muy cerca de la parada anterior, hacemos una pausa en San Juan de Luz (Saint-Jean-de-Luz), una encantadora localidad costera situada en la región de Nueva Aquitania, en Francia. Considerada una de las joyas del País Vasco francés, esta ciudad gana aún más vida en verano, cuando atrae a cientos de visitantes en busca de sol, mar y cultura.

Uno de sus principales atractivos es la Grande Plage, una extensa playa en forma de media luna, protegida por diques naturales que suavizan el oleaje. A diferencia de la más conocida Grand Plage de Biarritz, esta es mucho más tranquila, lo que la convierte en una opción perfecta para familias con niños y para quienes buscan un baño relajado.

El paseo marítimo es otro de los grandes encantos del lugar. A lo largo de su recorrido, podréis contemplar majestuosas casas del siglo XVII que evocan la época dorada de la ciudad como puerto pesquero y enclave estratégico. Pasear aquí, al atardecer, es una experiencia inolvidable.

No puede faltar la visita a la Iglesia de San Juan Bautista, sin duda el edificio más relevante del casco histórico. Fue en su interior donde, en 1660, se celebró el matrimonio entre el rey Luis XIV de Francia y la infanta María Teresa de Austria, un hecho que marcó la historia del lugar y simbolizó la paz entre Francia y España tras años de guerra.

Y si lo vuestro son las olas, o queréis iniciaros en el mundo del surf, os recomendamos salir un poco del núcleo urbano y explorar las playas de Erromardie, Lafitenia y Mayarco. En ellas encontraréis olas para todos los niveles, desde principiantes hasta surfistas experimentados, y un ambiente más relajado y auténtico.

Parada 4

Biarritz

Oh là là, exclaman turistas, surfistas y visitantes de todo tipo al llegar a Biarritz, una elegante ciudad costera del suroeste de Francia. Este icónico destino turístico, que comenzó a ganar fama en el siglo XIX gracias a la realeza europea, ha sabido mantener su esencia aristocrática mientras se consolidaba como uno de los grandes referentes del surf a nivel mundial. Sus extensas playas y poderosas olas son perfectas tanto para quienes buscan emociones sobre la tabla como para quienes prefieren relajarse al sol.

Una forma excelente de comenzar la visita es recorriendo su espectacular paseo marítimo, desde el cual disfrutaréis de algunas de las vistas más emblemáticas de la ciudad. Uno de los primeros puntos de interés es el Rocher de la Vierge, un islote coronado por una estatua de la Virgen, al que se accede por una pasarela de hierro con vistas al mar abierto. Desde allí, podéis continuar hacia el puerto viejo, atravesar otra pasarela hasta el Rocher du Basta, rodeado de vegetación, y seguir el recorrido hasta llegar a la Iglesia de Santa Eugenia.

Más adelante os espera la cala de Port Vieux, un rincón más resguardado ideal para un baño tranquilo, y, por supuesto, la Grande Plage, la gran playa urbana de Biarritz. Aquí encontraréis escuelas de surf para todos los niveles, así como espacio para quienes solo quieran descansar junto al Atlántico. Desde esta playa podréis admirar la fachada del antiguo Palacio construido por Napoleón III (hoy transformado en hotel) y el Casino Barrière, dos símbolos del esplendor arquitectónico de la ciudad.

En lo gastronómico, Biarritz no decepciona. Si queréis abasteceros o simplemente disfrutar de un buen bocado, visitad el mercado de Les Halles, donde encontraréis productos frescos y especialidades locales. Si preferís marisco, cruzad la calle hasta L’Ecaillerie. También podéis comer en los restaurantes del puerto pesquero o a lo largo del paseo. Y para los más golosos, los crêpes y gofres que se venden por la ciudad son una delicia imperdible.

Parada 5

Bayona (Francia)

Abandonamos la costa para adentrarnos en el interior de Aquitania, con destino a Bayona, capital del País Vasco Francés. Esta ciudad con carácter y alma propia es conocida por dos joyas gastronómicas que la han hecho famosa: el jamón de Bayona y el chocolate.

Nada más comenzar a caminar por su casco antiguo, conocido como Petit Bayonne, empezaréis a soltar algún que otro “oh là là”. Sus callejuelas empedradas y sus coloridas casas de entramado de madera os trasladarán a otra época. En este entorno, la Catedral de Santa María, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una parada imprescindible. También os recomendamos pasear por las murallas de Vauban y seguir después el paseo del río Nive, salpicado de terrazas y bares donde podréis disfrutar de la gastronomía local en un ambiente encantador.

Bayona es además una ciudad vinculada al Camino de Santiago, tanto a la ruta de la Costa como al Camino Francés por medio del Camino del Baztán, que conecta con Pamplona. Así que, al igual que en otras paradas anteriores, si os apetece, podéis hacer una etapa a pie... y seguramente os cruzaréis con más de un peregrino.

En el plano cultural, vale la pena visitar el Museo Vasco y de Historia de Bayona o relajarse en su jardín botánico, un rincón ideal para desconectar un rato. Pero si hay algo que no os podéis perder, es el chocolate de Bayona, cuyo legado se remonta a más de 400 años. La ciudad es considerada la cuna del chocolate en Francia, y en muchas de sus chocolaterías podréis no solo degustarlo, sino también conocer de cerca su proceso de elaboración.

Y por supuesto, no os marchéis sin probar su célebre jamón de Bayona, que muchos comparan con el jamón español, aunque con un sabor algo más suave y menos curado.

Parada 6

San Juan Pie de Puerto

Seguimos en Francia y nos dirigimos hacia San Juan Pie de Puerto, en el departamento de Nueva Aquitania, a los pies de los Pirineos Atlánticos. Este encantador pueblo, considerado uno de los más bonitos de la región, es también un lugar clave en nuestra ruta del Camino Francés, ya que desde aquí parte la ruta que cruza los Pirineos hacia Roncesvalles, nuestra próxima parada.

Una vez estacionada la autocaravana, os recomendamos visitar algunos de los puntos imprescindibles del casco histórico:

  • La Puerta de San Jacques, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO, una de las antiguas entradas medievales más emblemáticas de la ciudad.

  • La Ciudadela, ubicada a más de 70 metros de altura, ofrece unas vistas espectaculares del entorno montañoso. El paseo hasta la cima bien merece el esfuerzo.

  • El Puente de Eyheraberry, sobre el río Nive, es uno de los rincones más fotografiados del pueblo, especialmente al atardecer.

  • La Prisión de los Obispos, que alberga un pequeño museo dedicado a la historia del Camino de Santiago en la Edad Media. Una visita breve pero muy interesante.

Además de estos puntos, os animamos a callejear sin rumbo fijo, descubriendo sus casas de entramado tradicional, pequeñas tiendas, detalles en las fachadas y rincones llenos de historia. San Juan Pie de Puerto es un lugar para recorrer sin prisas, dejándose llevar por su atmósfera única. ¡Seguro que os cautiva!

Parada 7

Roncesvalles

Queda poco para finalizar el viaje, pero eso no significa que vayan a dejar de sorprendernos los destinos. Al cruzar de nuevo la frontera hacia España, volverán los ¡Aúpa!, ¡Olé! y ¡Viva!, porque Roncesvalles, en Navarra, es pequeña en tamaño, pero grande en historia y simbolismo.

Su principal joya es la Colegiata de Santa María, también conocida como el Monasterio de Roncesvalles, un conjunto monumental que fue hospital de peregrinos, dada su ubicación clave en el Camino de Santiago. Aunque por fuera parezca un convento, en su interior podréis visitar un hermoso claustro del siglo XVII, así como su museo y biblioteca, que guardan siglos de historia vinculada al Camino.

Roncesvalles no se entiende sin su conexión con los peregrinos, pero también merece la pena explorar sus alrededores. En la etapa que une Ibañeta (a apenas 2 km) con Roncesvalles, encontraréis búnkeres construidos durante la Guerra Civil española, un recorrido que mezcla historia reciente con paisajes naturales espectaculares.

El entorno de Roncesvalles es perfecto para perderse entre bosques y naturaleza, disfrutando de paseos tranquilos. Y si os queda algo de tiempo, os animamos a acercaros al encantador pueblo de Ochagavía, donde su puente medieval y su casco histórico os transportarán directamente a otra época.

Parada 8

Pamplona

"Madre mía" también sería una expresión perfectamente válida para describir la capital navarra: Pamplona, mundialmente conocida por los Sanfermines, que se celebran cada 7 de julio, pero también por su patrimonio, su ambiente y su encantador casco antiguo.

Como en otras paradas, y según vuestro tiempo y fuerzas, especialmente si venís haciendo el Camino de Santiago, os recomendamos comenzar la visita por su imponente Catedral de Santa María, construida entre los siglos XIV y XV y que alberga uno de los claustros góticos más destacados de Europa. Con la entrada podréis acceder también al museo y al claustro, en un recorrido de aproximadamente una hora.

Siguiendo la visita, bajad hacia la Plaza Consistorial, corazón de la ciudad, donde se encuentra el emblemático Ayuntamiento de Pamplona. Ideal para tomar un tentempié y dejarse llevar por el ambiente. Muy cerca encontraréis la Plaza del Castillo, llamada así porque antaño albergaba dos castillos. Hoy es uno de los rincones con más vida, perfecto para una ruta de pintxos, donde podréis degustar clásicos como el cordero al chilindrón, el rabo de toro estofado o los menudicos.

Otra visita obligada son las Murallas de Pamplona, uno de los complejos defensivos mejor conservados de España, con más de 5 kilómetros. Os sugerimos seguir la Ruta de las Murallas, que suele iniciarse en el Parque de la Media Luna, donde se encuentra el Centro de Interpretación. Al finalizar, podéis acercaros a la Ciudadela, una fortificación renacentista del siglo XVI.

Si buscáis un momento de descanso, Pamplona es también una ciudad verde. Pasead por sus numerosos parques y jardines: el de La Belle Époque, el de la Galaxia, su paseo fluvial o el Parque de las Murallas os ofrecerán el espacio perfecto para desconectar.

Y por supuesto, no dejéis pasar su gastronomía, donde los pintxos son protagonistas, pero que va mucho más allá. La ciudad cuenta con tres rutas gastronómicas oficiales: la del Camino, la del Encierro y la Verde, cada una con su propio sabor y personalidad.

Impresionante es una palabra que define bien esta etapa. Porque da igual en qué estación la visitéis: si no hay sol, habrá nieve; si no hay fiesta, habrá historia, y siempre habrá motivos para exclamar: ¡Aúpa! ¡Oh là là! ¡Y madre mía!.

Devuelve tu caravana
¿Prefieres salir de otra ubicación? Ver alquileres

Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado este viaje en autocaravana y disfrutéis recorriendo el mundo con nosotros. Y recordad, como dijo François Mauriac:

"De qué le sirve al hombre alcanzar la luna si acaba perdiendo la tierra".