PUEBLOS DE LAS PEÑAS

PUEBLOS DE LAS PEÑAS

Ruta por Cantabria

"La libertad no es más que la oportunidad de ser mejor".

Anónimo

Descubre Cantabria

Esta ruta en autocaravana nos lleva por toda Cantabria, cuyo nombre de origen celta, significaba "Pueblo que habita en las Peñas". El motivo de este viaje es recorrer este espectacular territorio, descubriendo los lugares más llamativos de la provincia cántabra.

Es ideal para quienes disponen de más tiempo o sienten una especial debilidad por Cantabria, ya que profundizaremos en su gastronomía, y exploraremos numerosos lugares y curiosidades.

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Este viaje tiene una duración aproximada de unos 7 días, variando según las actividades planificadas, los destinos que se quieran visitar y el tiempo de permanencia en cada lugar.

La ruta parte de un punto específico, sin embargo, ofrecemos la flexibilidad de iniciar la ruta desde la ubicación que consideres más adecuada, adaptando y haciendo tuya esta ruta tan especial.

En cualquier viaje en autocaravana por carreteras de montaña, se debe conducir con precaución, prestando atención a las indicaciones y restricciones que podamos encontrar. Así como a los posibles horarios y calendario de visita, que determinados rincones naturales puedan tener, tanto a la hora de estacionar, como al organizar las posibles visitas y actividades.

Mapa de PUEBLOS DE LAS PEÑAS
Como llegar:
Parada 1

Somo

Comenzamos a descubrir y sentir Cantabria desde Somo, una localidad conocida internacionalmente por su vinculación al surf. Su playa fue una de las pioneras en la práctica de este deporte en España, remontándose su historia a la década de los 60, cuando surfistas locales e internacionales comenzaron a disfrutar de sus olas, consideradas de las más largas y constantes de toda la costa cantábrica.

Os recomendamos visitar las Dunas del Puntal y el estuario del río Miera, al final de este sistema dunar. En esta zona destacan las playas de Somo y Loredo, ideales para surfear, aunque también podréis elegir entre muchas otras actividades que os harán pasar un gran día. Si queréis iniciaros en el surf, encontraréis numerosas escuelas especializadas que ofrecen clases para todos los niveles.

Si preferís una experiencia más tranquila y relajante, Somo también cuenta con un balneario situado en un extenso parque arbolado. Y para quienes prefieran mantenerse en tierra firme mientras otros disfrutan del mar, hay varias rutas de senderismo que no decepcionan, como:

  • La ruta por los acantilados desde la playa de Loredo (8 km), con espectaculares vistas sobre el Cantábrico.

  • La subida al Monte Arna, con salida desde Somo (3 km), ideal para una caminata corta pero gratificante.

Además de las actividades acuáticas y las rutas a pie, también podréis realizar paseos a caballo o incluso embarcaros en una excursión en barco a Santander, una forma distinta y muy peculiar de conocer la capital cántabra.

Para terminar la jornada, nada mejor que dejarse llevar por los pequeños placeres: pasear por la orilla, degustar la gastronomía local con vistas al mar o, simplemente, relajaros en la autocaravana mientras contempláis el paisaje. En Somo, la desconexión está garantizada.

Parada 2

Arredondo

Dejamos la costa para adentrarnos en el interior de Cantabria y descubrir una de sus joyas naturales más auténticas: el pueblo de Arredondo. Lo hemos elegido especialmente por su ubicación privilegiada, justo en el corazón del Valle del Asón, del que se dice que "aquí comienza el mundo". Y no es una exageración: su belleza natural transmite una paz tan profunda que invita a reconectar con uno mismo.

Arredondo también fue conocido como la “capital del mundo”, debido a la prosperidad que trajeron los indianos que emigraron a América y regresaron con riqueza, dejando su huella en la arquitectura y en la historia local. Os recomendamos pasear con calma por el pueblo, descubriendo sus iglesias y su artesanía tradicional. Sus famosos cuevaneros elaboran a mano los característicos cuévanos, cestas de mimbre y madera con gran valor cultural.

Y, por supuesto, no podéis marcharos sin disfrutar de su entorno natural. Una experiencia imprescindible es la Ruta del Nacimiento del Río Asón (7 km ida y vuelta), con salida desde la localidad de Asón, situada a pocos kilómetros. El recorrido os llevará hasta una impresionante cascada de más de 70 metros, un espectáculo visual que merece cada paso del camino.

Si buscáis algo más aventurero, esta zona es también un paraíso para los amantes de la espeleología. Os recomendamos la Cueva Coventosa, donde podréis adentraros en salas tan evocadoras como la de los Fantasmas, la de los Lapiceros o la de los Espejos. Eso sí, algunas cavidades están reservadas para espeleólogos con experiencia.

Y para cerrar la jornada con el mejor sabor de boca, no olvidéis probar los platos más auténticos de la zona: guisos de cabrito, cocido montañés, carnes a la brasa, pimientos rellenos o el famoso salmón del Asón. Porque en Arredondo, la naturaleza y la tradición se sirven en la misma mesa.

Parada 3

Liérganes

En nuestro recorrido por los llamados Pueblos de las Peñas, hacemos una parada en Liérganes, uno de los pueblos medievales más bonitos de Cantabria. Ubicado a las puertas de los Valles Pasiegos, este lugar ha sido apodado la "Suiza cántabra" por sus verdes paisajes, sus vacas pastando y sus montañas onduladas.

Liérganes es también cuna de una de las leyendas más populares de la región: la del Hombre-Pez, con la que os proponemos iniciar la visita. Para ello, dirigíos al Puente Mayor, un enclave privilegiado por sus vistas sobre el río Miera. Justo bajo el puente se encuentra la estatua del Hombre-Pez, homenaje a Francisco de la Vega, un joven vecino que, según la leyenda, desapareció en el río y fue hallado cinco años después por unos pescadores en la costa de Cádiz. Lo único que sabía decir era "Liérganes", por lo que fue devuelto a su pueblo, donde vivió un tiempo hasta desaparecer de nuevo en el río sin dejar rastro. A escasos metros, en el antiguo molino, encontraréis el Centro de Interpretación del Hombre-Pez, que amplía esta fascinante historia.

Pasear por el casco antiguo es imprescindible: perderse entre sus callejuelas empedradas es como viajar al pasado. Entre sus edificios más destacados se encuentran la Casa Langre, la Casa Cuesta del Mercadillo, la Casa Rañada y la Casa de los Cañones, antigua factoría de artillería.

Además, el agua está muy presente en Liérganes, tanto en su historia como en sus propuestas de ocio. Podéis optar por visitar el Ecomuseo-Fluviarium, dedicado a la ecología fluvial; relajaros en sus baños termales en el histórico balneario; o recorrer la Ruta fluvial del río Miera, un agradable paseo de 10 km (ida y vuelta) ideal para disfrutar del entorno natural.

Parada 4

Valles Pasiegos

Después de nuestra anterior parada, nos adentramos de lleno en la conocida Suiza Cántabra, nombre con el que se designa a los Valles Pasiegos, una de las zonas más verdes, auténticas y menos masificadas del norte peninsular. Para seguir disfrutando de esta naturaleza única, os proponemos una visita muy especial: la Cueva de Sopeña, donde podréis ser testigos de las huellas que la historia ha dejado en este enclave natural de gran valor arqueológico.

Los Valles Pasiegos se articulan en torno a tres cuencas fluviales: Pas, Pisueña y Miera, y cada una tiene su propio carácter y encanto. Os damos algunas sugerencias para cada una:

  • Valle del Miera: aquí se sitúa Liérganes, ya mencionado anteriormente, y también la Cueva de Sopeña, ambas ideales para una primera inmersión en este paisaje entre montañas y leyendas.

  • Valle del Pas: no podéis dejar de visitar Vega de Pas, cuna de las tradicionales cabañas pasiegas de piedra y tejado a dos aguas. Al pasear por sus calles y praderías, comprenderéis la fuerte identidad de este pueblo. Aprovechad para degustar los famosos sobaos pasiegos y las quesadas, elaboradas con leche y mantequilla procedente de sus fértiles pastos. Y si os apetece mover las piernas, os recomendamos la Vía Verde del Pas, perfecta para recorrer a pie o en bicicleta.

  • Valle del Pisueña: el corazón más ondulado de esta región lo encontraréis en Selaya, un paisaje que parece una alfombra verde salpicada de caseríos. Desde aquí parten rutas muy recomendables, como la que lleva al Mirador de La Pedrosa, con unas vistas espectaculares, o la que os conduce al nacimiento del río Pisueña, en plena naturaleza.

Recorrer estos valles, hoy más accesibles que nunca, es una experiencia que no necesita de artificios. Su tranquilidad, su belleza y su autenticidad son motivo suficiente para convertir esta zona en una ruta completa por sí sola. Por eso, os animamos a descubrirla a vuestro ritmo, eligiendo las actividades o lugares que más os inspiren, porque cualquier rincón de los Valles Pasiegos esconde una historia, una tradición o una vista que recordaréis siempre.

Parada 5

Comillas

Nos dirigimos de nuevo hacia la costa, concretamente a Comillas, una villa con un extraordinario patrimonio arquitectónico, marcada por la huella de la nobleza y de los indianos que regresaron de América con grandes fortunas. Gracias a ese esplendor económico, arquitectos de renombre dejaron aquí obras únicas.

Una de las más emblemáticas es El Capricho de Gaudí, una joya modernista encargada por el indiano Máximo Díaz de Quijano, que se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad. Justo al lado se encuentra otro de los edificios más imponentes de la villa: el Palacio de Sobrellano y la Capilla-Panteón, residencia del primer Marqués de Comillas, gran impulsor del esplendor que vivió esta localidad.

Perderse por el casco antiguo de Comillas es un placer: podréis pasear entre sus calles con encanto, disfrutar del ambiente, la gastronomía local y visitar lugares como la Plaza de la Constitución, el cementerio modernista o el Parque de Güell y Martos. Y como estamos en una localidad costera, no puede faltar un paseo por su puerto, siempre animado.

En cuanto a playas, Comillas cuenta con una amplia y única playa urbana, que aunque baña el mar Cantábrico, está protegida por formaciones rocosas que suavizan el oleaje, lo que permite disfrutar de un baño más tranquilo.

Para quienes buscan actividades al aire libre, a tan solo unos kilómetros está el Parque Natural de Oyambre, ideal tanto para recorrer rutas senderistas entre marismas y dunas, como para practicar surf en sus playas, perfectas para niveles más avanzados.

Parada 6

Santillana del Mar

Si seguimos nuestra ruta por la línea de la costa, llegamos a la preciosa e histórica Santillana del Mar, considerada uno de los centros de interés histórico-artístico más importantes de Cantabria y, sin duda, una de sus localidades más visitadas.

Para comenzar la visita, es imprescindible acercarse al Museo de Altamira, situado a unos 4 km del centro. Allí podréis conocer la historia del descubrimiento de las famosas cuevas y visitar una réplica exacta de la cueva original, la Neocueva, junto al museo. Esto se debe a que el acceso a las cuevas auténticas está restringido para preservar sus valiosas pinturas rupestres.

Después de esta parada, toca sumergirse en el casco histórico de Santillana del Mar, donde deberéis aparcar en alguno de los parkings habilitados para autocaravanas. Pasear por sus calles empedradas, entre casonas de piedra y balcones floridos, es como viajar en el tiempo. El ambiente medieval lo inunda todo, y lo mejor es dejarse llevar, sin prisa, deteniéndose en cada rincón.

En la Plaza Mayor, podréis hacer una parada para un tapeo mientras contempláis el Palacio de Velarde, del siglo XVI, con su arquitectura gótico-renacentista. Y si os apetece profundizar en la historia local, tenéis a vuestra disposición varios museos de gran interés: el Museo de la Tortura, el del Barquillero, o el Museo Diocesano Regina Coeli.

Pero más allá de monumentos o museos, lo que realmente os cautivará será el simple hecho de pasear sin mapa ni rumbo fijo, dejando que cada calle os sorprenda. Santillana del Mar tiene ese don de envolveros con su historia, su autenticidad y su belleza, hasta el punto de haceros dudar si es un lugar real o una recreación perfecta del pasado.

Parada 7

Costa Quebrada

Un rincón especial por su belleza natural nos lleva hasta Costa Quebrada, un tramo de litoral único en esta tierra que se extiende a lo largo de unos 20 kilómetros entre la playa de Cuchía, en Miengo, y la península de La Magdalena, en Santander. Aquí podréis elegir entre diversas calas y playas, además de disfrutar de espectaculares miradores, dunas y acantilados esculpidos por la erosión marina.

Para comenzar, os dejamos una pequeña selección de algunas de sus playas:

  • San Juan de la Canal: playa semiurbana situada en la localidad de Soto de la Marina, con una senda litoral ideal para caminar entre acantilados.

  • Arnía: pequeña, con un amplio arenal y unas vistas impresionantes a los Urros de Liencres, unas formaciones rocosas que se han convertido en emblema de esta costa.

  • Portio: también de tamaño reducido, pero enclavada entre acantilados, lo que la convierte en un lugar con mucho encanto.

  • Canallave y Somocuevas: playas abiertas, rodeadas de paisaje natural y con aguas de un color turquesa que sorprende.

Además de disfrutar de sus playas, esta costa es perfecta para recorrerla a pie en cualquier época del año. Algunas de las rutas más interesantes son:

  • La ruta completa de Costa Quebrada (más de 20 km).

  • La ruta de la Virgen del Mar a la playa de Arnía (unos 10 km).

En cualquiera de ellas, os acompañará un entorno salvaje donde los acantilados y formaciones rocosas os dejarán imágenes imborrables. La fuerza del mar ha creado aquí un escenario único, símbolo natural de Cantabria.

Parada 8

Santander

Para poner el broche final a esta fantástica ruta costera, nos detenemos en la capital de Cantabria: Santander, hogar de una de las bahías más bonitas del mundo.

Si queréis disfrutarla de forma turística y rápida, podéis dirigiros directamente a su litoral para recorrer el Paseo Marítimo, desde la curva de La Magdalena (junto a su playa y península) hasta el Parque de los Mesones. A lo largo del camino, disfrutaréis de vistas espectaculares, agradables baños y múltiples lugares donde tomar un tentempié junto al mar. Si preferís algo más tranquilo y el clima acompaña, una excelente opción es la Playa de los Peligros, situada en pleno centro de Santander, ideal para un baño relajante en aguas cristalinas.

En cualquier caso, no puede faltar una visita a la Bahía de Santander, salpicada de miradores y cargada de historia. Entre sus playas más emblemáticas, destacan El Sardinero y La Magdalena, imprescindibles tanto para darse un paseo como para tomar fotos inolvidables.

En el plano cultural, Santander ofrece una amplia variedad de propuestas. Museos como el Marítimo del Cantábrico, el de Arte Moderno y Contemporáneo, o el de Prehistoria y Arqueología son solo algunos ejemplos. Además, la Catedral y el Palacio de la Magdalena son visitas obligadas por su valor histórico y arquitectónico.

No olvidéis recorrer el casco histórico, donde podréis saborear la gastronomía local y disfrutar del ambiente en plazas como la del Ayuntamiento o la Porticada, donde aún se conservan restos de la antigua muralla. Y, tanto si viajáis con niños como si no, es muy recomendable acercarse al cercano Parque de la Naturaleza de Cabárceno, donde animales de diversas especies viven en régimen de semi-libertad, en un entorno natural único.

Y hasta aquí nuestra propuesta para visitar Cantabria por lugares emblemáticos, repletos de naturaleza desbordante e historia. Donde en su conjunto forman un viaje de ensueño, del que a veces os costará comprender que se encuentre en España o incluso os cuestionaréis si es real o es un sueño. A lo que si le sumáis el hacerlo a vuestro aire, con vuestra organización y en mejor compañía, esta no será una ruta más. Será algo que lo que no querréis despertar y ni mucho menos acabar.
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Vehículos disponibles cerca del final de la ruta

Esperamos que os haya gustado estar ruta, y sigáis completando recorridos y cumpliendo sueños con nosotros. Y recordad, como dijo Julio Verne:

"Merece la pena pagar por la libertad".